Elías Dávila Haijin, poeta mexiquense

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Tarde de lunes, persistentemente, la Alameda de Toluca se transforma en un  escenario natural, otro, distinto del acostumbrado foro para el paseante y el turista, para el caminante, los enamorados o los presurosos, quienes corren junto a otra fuente distinta de poesía y musas.

Y entonces aparece, el poeta minucioso de la palabra exacta, autodidacta y alerta, Elías Dávila (San Pedro Totoltepec, 1966), autor de Vitral de Instantes (Ed. Bonobos, 2010) tal como refiere digitalmente la Enciclopedia de la Literatura Mexicana de la Fundación para las letras mexicanas,  frena como buen ciclista al tiempo preciso, la distancia correcta y aparece puntual, fiel a la hora, disciplina que se agradece más que ninguna, escucha atento mis cuestionamientos literarios, reservado como es, responde uno a uno, sin romper el orden de las preguntas, respetando la mención de maestros y amigos y títulos de poemarios que bien conoce.

Posee los libros y la lectura de ellos. He conocido a través de su obra poética, el género oriental Haikú, las generalidades de éste son ampliamente dominadas por los eruditos, pero sus bondades son destinadas para unos cuantos cultores del poema de tres versos, 5,7,5 sílabas, los entendidos comprenderán, los curiosos indagarán.

Varias veces premiado por sus Haikús, galardonado con muchas Menciones Honoríficas y extremadamente modesto, nos habla de su papel de Haijin  o haikista (el poeta que escribe haikú).

ML: En términos comunes ¿Cómo definiría su propia trayectoria?

Elías Dávila: Como un sinuoso trayecto de vida y búsqueda rural en solitario. Amo estar en contacto con el campo, la naturaleza, la intemperie. Aprender desde la infancia de manera autodidacta, a pie de parcela directo de la tradición oral de mis ancestros, abuelos, padres, tíos que, aunque no tuvieron acceso a escuela, sabían leer y escribir de manera regular, pero entendible.

En mi caso fue que realicé estudios de primaria y secundaria en el sistema del INEA educación para adultos a los 30 años de edad. Mi origen es netamente rural, de campesinos dedicados al cultivo de maíz y cría en pequeño de aves de corral y ganado.

Mi abuelo materno era un excelente oyente de la Radio y lector de periódicos, de la obra de Luis Spota y un gran recitador de poemas de Netzahualcóyotl Rey-Poeta y Tlatoani de Texcoco. Por el lado literario, defino mi trayectoria hasta cierto punto, fuera de contexto o parámetro con respecto a lo que se escribe en poesía hoy.

Considero mi trayectoria al margen y a la vez con acceso a tecnología digital, internet,  como medio de comunicación y de acceso al conocimiento general, en todas las áreas humanas; de acceso a las redes sociales, por medio de las cuales es posible hacer contacto directo con autores, catedráticos, académicos, periodistas, actores de teatro, poetas, músicos ligados al arte de escribir; editores y editoriales, también.

Fue en el año 1997 que José María Fernández Unsaín, presidente y fundador de SOGEM me otorgó una Beca para realizar el Diplomado en Creación Literaria en el plantel Coyoacán, que por cierto ahí fue casa del poeta modernista José Juan Tablada (1871-1945) quien fue el que introdujo el haiku a la poesía hispanoamericana, a nuestro idioma. Durante dos años bajo la tutela de 32 profesores, poetas, escritores de teatro, narradores, guionistas de radio televisión y cine.  Entre ellos el mismo José María Fernández Usaín, la maestra Dolores Castro, Eduardo Lizalde, Maricruz Patiño, Oscar de la Borbolla, Vicente Quirarte, Eduardo de la Torre, Hugo Argúelles, Aline Petterson.

 

¿Cuáles son los géneros literarios que escribe?

Haiku. El haiku nos ha atrapado; el haiku es actualmente inherente a una gran parte de la  literatura actual hispanoamericana y de otras culturas; se ha extendido a casi todas las culturas del mundo.  Su brevedad me permite expresar mucho en pocas palabras. No se necesita tener corazón japonés para poder escribirlo.

El haiku es más aprensión, atención que retórica y erudición; no en el sentido de que sea fácil de escribir, sino en el sentido de su composición y temática. Se necesita entrenar los sentidos para llegar a ese estado de creación, requiere como toda escritura, disciplina, disposición.

¿Considera importante la asignación de premios y reconocimientos?

Los premios van siendo el pasaporte de lo que escribes, hacia cierta posibilidad de que te editen en formato de libro en papel y en formato digital;  que alguien más te lea aunque no te conozca, tanto en tu país de origen como en otros países.

Conllevan cierta responsabilidad que te exigen de alguna manera escribir cada vez mejor. Porque la obra se expande hacia lectores que no imaginas y no sospechas. Los premios llegan a ser como un sueldo emocional adicional a tu trabajo de horas, días, meses, años; gran parte de tu vida sentado ante la página de papel o del oredenador electrónico; en quizás la más terrible y a su vez, la más maravillosa de las soledades.

Como se dice, un libro es la distancia más corta entre los seres humanos que comparten afinidades y pensamiento. En el lenguaje poético expresas lo que observas y lo que piensas, para poder matizarlo en la página, por medio de las palabras que consideras justas, para decir tu verso y tu poema.

¿Se considera parte de un movimiento generacional?

No. No lo creo, ya que al ser autodidacta mi contacto con la gente de letras que hace el trabajo cultural correspondiente a la época, ha sido prácticamente inexistente. Esporádicamente me acerqué en un momento a varios talleres literarios en Toluca.

No me considero parte de los movimientos locales literarios, como lo son algunos de los poetas egresados de la Universidad, como los que han conformado el grupo TunAstral, El Centro Toluqueño de Escritores. Actualmente tengo más de 15 años de frecuentar el taller Literario Grupo Urawa, de la Biblioteca Publica Central Leona Vicario, pero sí, no considero ser parte de un grupo, es más, creo que no saben o no tienen idea de que existo.

Mi libro de haiku no ha tenido mucha difusión porque es prácticamente una edición de autor y las veces que lo he presentado ha sido por mi cuenta en eventos a los que de vez en cuando me invitan. Ahora y para fortuna de las letras locales del Valle de Toluca, son muchos y se dan con mucha frecuencia, resultado de lo que podría definirse como una generación, de la que se desprenden de autores importantes en el ámbito literario actual, sin omitir a quienes como Guillermo Fernández, el poeta jalisciense fallecido; Roberto Fernández Iglesias, Héctor Sumano Magadán, Hernán Bravo, José Antonio García Reyes, Alejandro Ariceaga, también fallecido; Francisco Navarro, Blanca Aurora Modragón, Jorge Arzate Salgado, Benjamín Araujo Mondragón, Alfonso Sánchez Arteche y Félix Suárez,  los que ahora me vienen a mente.

¿Considera que existe un núcleo cultural en la región?

Está, ya lo dije, TunAstral, Cte, la Comuna Girondo, ahora está la Sala de Lectura del Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal, donde se promueve la lectura y a los autores en ciernes o de trayectoria  e infinidad de talleres que hacen una gran labor en pro de lo que puede ser un núcleo cultural como tal.

Hay autores que con su obra le dan realce a la entidad del estado de México. Sin herir susceptibilidades ni egos, dos o tres cuya obra poética ha trascendido e incluso ha sido traducida a otros idiomas. Impulsar la cultura es una tarea titánica y en esto creo que las autoridades estatales locales han hecho un buen trabajo.

Por ejemplo, llevar a los autores del Estado de México a los estantes de ferias de libro como la FIL de Guadalajara, es importante. En este sentido, ese sería el núcleo cultural de la región.

¿Cree que mediante la literatura puede formarse una identidad y un estilo?

Sí. Cada obra definida y cada autor, ya tiene cierta identidad y cierto estilo. El estilo o forma de crear es lo que hace a un autor diferente. Esto tiene que ver con el origen geográfico, el idioma, la formación y la técnica o forma de expresión personal.

¿Su obra poética contiene formas establecidas?

Sí. El haiku como la poesía clásica, tienen sus reglas fundamentales una métrica establecida; una métrica flexible, a veces es necesario prescindir de ella para logar la expresión que se quiere compartir. Tratamos de apegarnos a dicha forma.

¿Tiene alguna posición con respecto a la desigualdad de género?

Nuestra sociedad padece muchos tipos de violencia, hace falta crecer en ese aspecto, seguir trabajando. El desarrollo de la mujer en la sociedad debe permitir equidad en todos los aspectos de la vida. A estas alturas no deben de existir estereotipos, hay que derribarlos; la mujer es un gran potencial de cambio y desarrollo.

Se deben reconocer las libertades y derechos de cada individuo como un derecho universal. En el caso de la mujer, se debe fomentar más esos derechos y principios, y así en la sociedad en general. La poesía te abre a los valores humanos y actúas con equidad lo más posible con tus semejantes. Estamos en una sociedad donde se propaga y es cada vez más visible la violencia en todas sus formas.

Es duro, brutal decirlo, pero es la verdad, pareciera cada día el hombre, la sociedad va perdiendo valores; la poesía tiene en su esencia eso, rescatar lo humano, hacernos lo más sensibles posible.

¿Cuál es su actual proyecto?

Un nuevo Libro de Haiku, con tema urbano. Seguir caminado; hacer, el peregrinaje necesario para ir en busca de nuestro material poético.