Enrique Carniado, educador y poeta

Views: 761

Tres personajes deben ser recordados en estos tiempos dentro de la vida mexiquense, y en la revisión de nuestra historia, es justo reconocer que la cultura que el simpatizante o militante del Partido Revolucionario Institucional tiene, navega por todas las áreas de lo humano. En estos Cuadernos de Historia y Crónica de nuestra patria chica, se ha de investigar a quienes han formado la entidad con su trabajo político; pero también, con quienes han hecho el progreso en la cultura de la vida mexiquense. 

 

Tal es el caso de los tres educadores: Heriberto Enríquez Rodríguez, Enrique Carniado Peralta y Horacio Zúñiga Anaya, nombres completos de los educadores, periodistas y poetas; quienes destacan por su labor en oratoria, política, jurisprudencia y es el caso de la política por la que creo que particularmente, Horacio Zúñiga, vivió dentro de la entidad, en el Instituto Científico y Literario; del cual salió y no regreso nunca más: su posición era a favor del progreso con tintes socialistas, en su afecto por el General Lázaro Cárdenas del Río y en contra del General Plutarco Elías Calles ( no dejemos de pensar que al interior del Instituto no hubiera conservadores y reaccionarios, contra aquellos que deseaban otro país).

 

Son tiempos que viven crítica y violentamente de la década de los veinte y, así sucesivamente, en el siglo que no terminaba de ser bárbaro para nuestros abuelos, hasta llegar al fin del gobierno cardenista.

 

Cito aquí a Enrique Carniado Peralta jurista, poeta, narrador, dramaturgo y periodista, nacido el 14 de diciembre de 1895, hombres entregados al trabajo político, pero en esa corriente que dio dignidad a la vida administrativa, en el mundo de las letras y la educación, en el de las artes. Recordemos que Enrique Carniado murió siendo colaborador del gobernador Gustavo Baz Prada el 7 de septiembre de 1957 quien siempre tuvo un afecto especial por artistas, intelectuales y científicos, sobre todo de la salud siendo un famosísimo médico él.

 

La fama de Enrique Carniado sobre todo en la ciudad de Toluca le viene de esa publicación que hizo en el año de 1928, titulada Canicas, y que cincuenta años después en 1978 —durante el gobierno del Doctor Jorge Jiménez Cantú— publicara la Dirección de Patrimonio Cultural, bajo el mando de Mario Colín Sánchez, quien expresa en palabras introductorias a dicha publicación:

 

Dice el creador de muchas instituciones culturales: El quebrantamiento de la vida tradicional de Toluca se reflejó sin duda en el afloramiento en el primer plano de la sociedad de quienes ocupan lugares menos destacados que los que habían detentado las familias de los grandes hacendados que controlaban no sólo la economía sino todas aquellas manifestaciones de restacuarismo que se manifestaban en el desprecio hacia las cosas sencillas de la vida diario de las capas medias de la población provinciana entre las que figuraba la modesta familia del poeta Carniado. Los intelectuales, científicos nacientes y artistas de las primeras décadas en México y en la entidad, claro que tuvieron que batallar mucho para hacerse sentir y lograr un lugar de respeto en su medio social.

 

Cuando aparece el Vasconcelismo, Enrique Carniado cuenta entre 25 y 30 años de edad; es la década de 1921 a 1924 en que gobierna el General Álvaro Obregón, gobierna en una administración reconocida por su influencia en la educación y las artes, como ninguna etapa antes había visto y vivido nuestra patria. Se da impulso que aún hoy es leyenda de asombro y respeto, pues el filósofo y educador José Vasconcelos, siendo responsable de la educación, comienza a construir el México que hoy conocemos al hacer alianza con quienes laboraban en Misiones Culturales, casas del Pueblo, etcétera y en su alianza con artistas e intelectuales que hoy son escuela ejemplar. Cultura y educación pocas veces habían ido de la mano como en esa administración en la historia nacional y, después quizá, sólo con don Jaime Torres Bodet, en el gobierno del Presidente Adolfo López Mateos para orgullo mexiquense.

 

Desde Toluca en lontananza se vivía el palpitar de la patria, pero en provincia se desarrollaban hechos que hacían entender que no sólo la gran capital era el país. Por lo que la obra más reconocida de Enrique Carniado, titulada Canicas hace decir a Mario Colín: Siguiendo los impulsos de una corriente literaria varias veces estudiada con mayor o menor profundidad por los críticos de la ciudad de México, se encuentra colocada en la corriente que destacaron Francisco González de León y los fundadores de aquella revista Literaria Bohemia, en que apareció la primera poesía que se conserva de Ramón López Velarde.   

 

Atender los años que vivió el educador y poeta Carniado es saber que al cumplir los 15 años, se encontraba ante una conflagración social de violencia  y odios, de la que no se tenía parangón en el mundo al iniciar el siglo pasado; somos la primera revolución social del siglo. Si la época de Benito Juárez es recordada con gran admiración y respeto por Europa y hasta por el imperial Estados Unidos; recordemos que el fusilamiento de Maximiliano de Absburgo no fue una cosa menor, pues se hería con ello, el orgullo de los imperios, que por largo tiempo habían sojuzgado a América sin miramientos. Por eso los ojos del mundo estaban sobre México en 1910, y esos años de violencia extrema que termina matando a sus principales caudillos son los que viven nuestros personajes: es la cultura que viven Heriberto Enríquez, Enrique Carniado y Horacio Zúñiga de manera directa y no contada.

 

El adolescente, nacido en una ciudad que no estaba acostumbrada a las guerras de violencia desde hace un siglo, que si han de vivir en la independencia desde el grito dado por Miguel Hidalgo en Dolores, ahora Hidalgo; para ir a enfrentamientos diversos con los realistas en tantos lugares hoy históricos Acatita de Baján, o ciudad de Guadalajara; recuerdo cercanas a Toluca, la batalla del Monte de las Cruces, en la zona de la Marquesa, hoy municipio de Ocoyoacac. 

 

No se nos debe olvidar ciudades también de gran memoria como Zitácuaro y Chilpancingo, lugares emblemáticos donde José María Morelos y Pavón dejó huella liberadora y legislativa en la gesta independentista. No olvido, tampoco, que durante las luchas por alcanzar la independencia la peor experiencia vivida en Toluca, fue cuando se fusilaron a cerca de 300 ciudadanos como castigo por ir en contra del imperio español. De ese movimiento independentista es de recordar, en aquél entonces las batallas en Iguala o el en sitio de Cuautla, donde Morelos, dio una lección a los realistas, al escapar del Sitio que le pusieron por más de 60 días. De eso sabían hombres nacidos a fin de siglo XIX o principios del XX, pues representan generación de hombres en el mundo y México que tanto orgullo da a los ciudadanos de este 2020.