Enrique Florescano, acuñador de patrimonios culturales

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Desde hace cerca de 18 años, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara es escenario para la entrega del Premio al Bibliófilo, que a partir de este año está dedicado al escritor jalisciense José Luis Martínez. En esta edición, el homenajeado fue el historiador mexicano Enrique Florescano, quien, además de su labor como investigador, docente, servidor público, editor y promotor cultural, es un reconocido bibliófilo.

En su mensaje de bienvenida, el presidente de la FIL, Raúl Padilla López, dijo sentirse “afortunado de conocer la labor profesional, así como la calidad y calidez humana desmesurada” del premiado, porque “hablar de la historia de nuestro país es referir su nombre por ser un pilar de la historiografía mexicana, un humanista en toda la extensión de la palabra”.

Padilla López anunció que Enrique Florescano aceptó coordinar la investigación y publicación del Atlas histórico y cultural de Jalisco, proyecto que realizará la Universidad de Guadalajara y “dará cuenta de la enorme riqueza histórica y cultural en nuestro estado”. El presidente de la FIL también compartió la noticia de que el acervo personal del historiador galardonado se hallará en la Biblioteca Pública de Jalisco Juan José Arreola, y estará disponible para la consulta de estudiantes, profesores, investigadores y público en general.

Acto seguido, Rodrigo Martínez Baracs, hijo de José Luis Martínez y discípulo de Florescano en la profesión de historiador, expresó su satisfacción por el hecho de que el homenaje que lleva el nombre de su padre sea entregado a un maestro, mentor, jefe y amigo fundamental en su vida. Elogió su “concentración intelectual, potencia, creatividad, su rigor científico, su voluntad de servicio público y de promoción cultural. Gracias por todos los libros que nos das, los que nos haces leer y escribir”, le dijo.

El coordinador de Bibliotecas de la Universidad de Guadalajara, Sergio López Ruelas, destacó que este homenaje “reconoce a las mujeres y hombres, quienes con su afición y singular amor por los libros han contribuido al desarrollo de una cultura de este preciado, y no pocas veces precioso, objeto que son los libros”.

Evocó también las palabras de José Luis Martínez cuando en 2002 recibió este mismo homenaje y dijo: “Porque el bibliófilo o el bibliómano no se contenta con los libros que ya tiene o con los que puede leer, o con las ediciones comunes, o con los que caben en su casa, y hace maromas con sus recursos o se priva de cosas esenciales para tener el librito raro que ha descubierto con un entusiasmo que es perdurable y, con frecuencia, inolvidable”. Estas preguntas, dijo, siguen vigentes, y “cada homenajeado ha respondido y responderá por qué ese amor a los textos”.

Durante su mensaje, Florescano confesó: “Comencé mi amor por el libro por la manera en que mi padre y mi madre me enseñaron a leer, a ampliar el conocimiento de México y de mi vida. Es la aventura más grande que puede tener un ser humano. La lectura te abre a todas las distintas virtudes, pasiones, conocimientos, invenciones y creatividades del ser humano; te transporta al pasado, a mundos extraños, a geografías lejanas y a saberes diversos. No puedo imaginarme despojado del libro”.

También reconoció la importancia de los libros del Fondo de Cultura Económica en su vida, desde la primera caja de Breviarios a la que tuvo acceso hasta que comenzó a colaborar con diversos proyectos y colecciones, tal y como hizo en la Secretaría de Educación Pública con libros de texto, y con la Secretaría de Cultura en colecciones de historia.

Reconoció, asimismo, la importante colaboración de su esposa, la investigadora Alejandra Moreno Toscano, en la creación de esta biblioteca común, y reafirmó que “los libros contienen las voces que han construido nuestro pasado y en los que recordamos la manera de conocernos a nosotros mismos”.