ENTREVISTA A FLORA DE CHAZAL

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Flor; color bordado a tus pétalos

símbolos y lenguajes

dorado sonido.

 

Diosa Flora

fértil primavera 

sanadora

eres canto eres tierra.

Mar Barrientos

 

 

¿Dónde nace Flora de Chazal?

Nací en San Miguel de Tucumán. Provincia del Noroeste Argentino.

¿Cómo eran tus fines de semana de niña?

Recuerdo poco de mi infancia, supongo que al tener días libres pasaba en casa con mi familia, a veces salíamos a comer todos, otras veces íbamos con mi madre y mis hermanas a la casa de mi abuela. Me gustaba jugar en casa con una de mis hermanas interminablemente a las muñecas y cortar la ropa para hacerles vestidos. También me gustaban desde niña los libros y cantar y hacer canciones.

¿Cómo fue tu vida de estudiante de primaria y  secundaria?

La escuela siempre fue un motivo de tristeza y fastidio, una mezcla de angustia y desolación, me agobiaban las tareas, el mundo de los mayores y las exigencias. Recuerdo siempre ir a la escuela y al colegio con una especie de angustia en el corazón. El sistema educativo sigue pareciéndome sumamente opresor. Se que es necesario en el proceso de socialización y normalización de los niños, pero hay niños como yo, que sufrimos mucho para adaptarnos y la escuela es una especie de tortura.

A pesar de ese sufrimiento creo que me adaptaba bien y cumplía con mis tareas. Era una niña que aprendía muy rápido los contenidos y tenía amigas. Lo que nunca me gustó y después con el tiempo pude reconocer, fue como en la escuela se reproducía el sistema social desigual y sobre todo se manifestaba el clasismo y racismo, nuestros viejos males latinoamericanos. De niña eso me generaba inconformidad, tristeza, rechazo. Quizás porque mi madre era asistente social y nunca me gusto discriminar, más bien me sentía discriminada, siempre quise ponerme al lado del más débil. Todavía conservo amigas de esa etapa. Creo que he sido una persona querida y eso es muy grato.

¿Cómo viviste tu infancia y dónde fue que adquiriste el gusto y el amor por la música?

Viví una infancia con ilusiones, juegos. Juegos solitarios, siempre rodeada de un mundo de trapos y lanas porque el gusto por tejer y coser me vino muy pronto. De niña me sentía como una planta salvaje creciendo en un patio pequeño y siempre quería volar y viajar… actuar también, a veces me iba al patio de la casa y jugaba a que era una gran cantante y actuaba y gesticulaba con alguna canción de fondo por detrás. Recuerdo que me gustaba mucho el baile. Un día mis hermanas me descubrieron y se rieron de aquella performance solitaria, yo me sentí sumamente avergonzada y huí de allí corriendo, llorando, avergonzada y dejé de bailar, de cantar, nunca pude.

Heredé el canto de mi madre que cantaba y además tocaba el piano y la guitarra. Tenía un repertorio tan amplio que hasta el día de hoy sigo admirada, cantaba tango, folclore, bolero, música popular. . . no es que me gustara como cantara, más bien me sentía ingenuamente avergonzada de que lo hiciera… con el tiempo pude comprender la enorme influencia que eso produjo en mí. Por eso sigo creyendo justamente que es sumamente importante, en la vida de los niños, poder ver y escuchar a un musico en vivo.

A veces esas mínimas experiencias pueden calar tan hondo en la memoria que quizás cambia un destino. Uno de los primeros recuerdos de mi infancia referidos a la música fue un día que entraba de jugar en la calle con otros niños y mi padre escuchaba un casete de Javier Solís, no recuerdo bien mi edad, quizás 5 ó 6 años… fue una voz que me erizó la piel. Desde niña comencé a adorar con pasión aquella voz de terciopelo, también esa fue una experiencia que me despertó musicalmente y también fue una de las experiencias que despertó el amorío imposible que hasta el día de hoy tengo con la cultura mexicana, habiendo nacido tan lejos de todo aquello.

¿A qué edad comienzas tus estudios de Guitarra?

En mi casa teníamos la guitarra de mi madre, después ella me la regaló, creo que a los 15 años una guitarra nueva. Nunca estudie guitarra, tocaba lo que podía. De niña tenía un teclado y un profesor particular que me enseñaba en casa. ¿Hubiera tenido que estudiar más seriamente…? Seguro que sí, pero eso no impidió que la guitarra fuera convirtiéndose en un mágico instrumento compañera de muchos sueños, tristezas, ilusiones inconfesadas y soledades.

¿En qué academia realizas  los  estudios?

No soy música académica. Lo que aprendí, que no es mucho, por eso no me considero instrumentista, fue más bien a la fuerza para acompañarme en mi repertorio. Nunca estudié música, porque no me parecía que fuera posible como profesión. Tomé algunos talleres siendo adulta en la Escuela de Música de Cafayate. De Teoría musical no entiendo nada. Ahora mirando críticamente mi infancia siento que no tuve el apoyo o la estimulación que un niño necesita para tomar en serio el camino del arte, la limitación económica es un factor que nunca hay que dejar de considerar.

Observo que hay una noción de que cuando el arte nace dentro nada lo detiene, no es así, para desarrollar ese talento o esa vocación hace falta mucho apoyo, apoyo emocional y económico. Hay genios que lo superaron todo, por supuesto, pero ese no es mi caso. Todo mi camino fue lento y sinuoso. Cuando termine mis estudios en el secundario estudie Historia, ya desde adolescente leía libros de Historia y me pareció que era un estudio básico para comprender de alguna manera el mundo tan complejo en el que vivimos.

Después me mudé de Tucumán a Cafayate, en Salta, que es una zona vitivinícola y me dediqué durante años a trabajar en el mundo del vino, del mundo del vino después me fui a seguir estudiando el tema de los Piscos del Perú y fui cocinera en mi propio restaurante en Lima. Hasta el día de hoy soy una amante del mundo de los sabores, pero me fui alejando de todo aquello, del pensamiento Gourmet al concepto del Buen Vivir. Me desfrivolicé. En los viajes me fui redefiniendo y redescubriendo. A veces me arrepiento de no haber estudiado música, supongo que mi camino fue como fue, porque tenía muchas cosas que ver y aprender.

¿En qué escenarios te has presentado?

Me he presentado en muchos lugares. Comencé a cantar a los 24 años y ahora ya tengo casi 40, canté en bares, cafés, peñas folclóricas, restaurantes, viajando en la calle, en foros públicos, en escuelas en distintos países, además de Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y México. El canto si bien era mi más grande pasión nunca fue mi prioridad. Siempre estuve haciendo otras cosas, ocupada en sobrevivir, en mi actividad textil, trabajando en el mundo del vino y la gastronomía. Recién a los 37 decidí que no debía postergar más la decisión de cantar y sentí que debía hacer algo con eso que llevaba dentro.

¿Qué instrumentos tocas?

Guitarra, muy poco, cuatro venezolano, charango y ukelele.

¿Qué músicos te inspiran?

Mi gran inspiración fueron y son grandes cantoras, podría nombrar a Soledad Bravo, Cecilia Todd, Chabuca Granda, Violeta Parra, Isabel Parra, Mercedes Sosa, Luzmila Carpio, Chavela Vargas, Amparo Ochoa, Joan Báez. También me han inspirado mucho en cantoras como Cesárea Évora, Dolores Durán, Elizeth Cardozo, Amalia Rodríguez, Omara Portuondo, Toña la Negra, Edith Piaff… Sí, debo hablar de los músicos más importantes para mi ellos son indudablemente Atahualpa Yupanqui y Simón Diaz sobre todo por sus universos imaginarios maravillosos que me han marcado una manera de mirar y el mundo.

¿Cuál fue la primera composición musical que aprendiste?

Ya no recuerdo …

¿Cómo artista te visualizas así dentro de 10 años?

Estoy en un momento de mi vida en que me cuesta visualizar incluso en el corto plazo, vivimos en un mundo voraz y vertiginoso, de cambios tan acelerados que siento que constantemente lo que imagino se va desactualizando. Lo que más quisiera es atar cabos. Tantos cambios de vida, mudanzas y viajes constantemente me desarticulan y contra eso debo luchar, con la dispersión propia de mi ascendente en Géminis y que en todo quiere meter la nariz.

Quisiera  el día de mañana poder asentarme y dedicarme más a mi trabajo textil, es decir, llegar a exponer, por eso sigo trabajando en mis tapices y en lo musical grabar un disco para comenzar y varios, si fuera por mí, muchos. No quisiera irme de este mundo sin dejar un registro o especie de legado. Sé que a alguien le puede interesar y le puede llegar al corazón.

Compártenos una experiencia de éxito y dinos como es que lo lograste:

Mi mayor éxito ha sido aprender de mis fracasos y transformar todo el dolor en algo bello. No tengo una vida fácil.  No soy una persona exitista, más bien antiexitista podría decir, por eso hasta el día de hoy me cuesta mostrarme y mostrar lo que hago. Podría llegar a decir que mi mayor éxito fue que me llamaran a cantar a México. ¿Cómo lo logré? Supongo que soñando e imaginando con todo mi corazón que eso alguna vez sucediera y sucedió.

En medio de que trabajaba en Cafayate vendiendo vinos y tenía un restaurante en San Bartolo, en las noches cuando podía grababa canciones. Todo parece un sueño, lejano a veces, hasta que vas forjando el camino de lo imposible.

¿Qué te gustaría compartir con tu público? tienes algún proyecto en puerta:

El proyecto en puerta y que voy desarrollando es un proyecto audiovisual se llama La Flor y El Canto y es una selección de canciones que tienen como criterio fundamental la Poesía. Siento que en este tiempo que nos toca vivir la Palabra esta tan devaluada que hoy en día casi cualquier cosa se puede cantar, con un ritmo pegadizo se puede decir cualquier barbarizo, y la Música así como puede despertarnos, como puede sanarnos, emocionarnos, despertar nuestra humanidad, también puede ser un arma de dominación.

No es casual que la Poesía y la palabra verdadera haya ido perdiendo terreno gracias al marketing de la Música comercial, frente a esa música comercial dominante, industrializada, deshumanizante y vaciada del sentido de lo verdadero hoy más que nunca me parece necesario retomar el uso de la Palabra como fuente de poder y sensibilidad. Por eso lo que voy haciendo es ir presentando lo que hago, de la manera más cruda, más minimalista y natural que pueda, sin artificios, así crudas como sonaban las canciones de la violeta, con todo el poder en su canto y en sus décimas, así sola con mi cuatro y un puñado de canciones iré enfrentando mi destino.