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Eres energía. Pero… ¿En qué frecuencia estás vibrando?

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Por si no lo sabes. Eres energía. Tú, y todas y cada una de las personas en este mundo somos energía. Es más, el mundo entero está formado por energía vibratoria. Y aunque parezca un concepto nuevo, esto lo sabían de sobra los antiguos yoguis.

Es más, para ellos el origen del universo comienza con el sonido Ohm. Es decir, que la vibración que originó el mundo entero fue Ohm. Pero no sólo se habla de la energía en textos antiguos, últimamente mis lecturas están muy relacionadas con esto.

No sólo nosotros somos energía, todo lo que nos rodea es energía, incluso nuestros pensamientos son energía y nuestras emociones, nuestras palabras, nuestros gestos… Absolutamente todo.

Las frecuencias vibratorias bajas están relacionadas con sentimientos y pensamientos negativos, como miedo, ira, envidia, crítica, culpa, etc… Las frecuencias vibratorias altas están relacionadas con emociones, sentimientos y pensamientos más positivos, amor, alegría, libertad, compasión, etc…

Así que para saber en qué frecuencia estás, puedes preguntarte simplemente: “¿Cómo me siento?” Si te sientes bien es que estás vibrando en una frecuencia alta, y si te sientes mal, es que estás en una frecuencia baja. Esta sería la fase uno para descubrir en qué frecuencia estás vibrando.

Pero, como no vives aislada del mundo y muchas de las cosas que te rodean afectan con su energía a la tuya, es importante distinguirlas. La energía de otras personas es obvio que nos afecta a la nuestra, es más, a veces directamente te apropias de la energía de la otra persona. Y cuando es una energía de alta vibración es maravilloso, pero si te vas a casa enfadada o triste, pues mal asunto.

Hay lugares que nos conectan con energías geniales, pero hay otros que nos dejan por los suelos, o que nos dan mala onda. Cada día vives situaciones que te exponen a diferentes frecuencias energéticas.

 

Los alimentos son energía, y algunos te darán una energía más positiva y otros una energía menos positiva. Y esto no tiene nada que ver con las calorías, más bien con lo naturales o procesados que estén los alimentos, por ejemplo, aunque según el Ayurveda (medicina antigua hindú) los alimentos tienen diferentes tipos de energía. Hay actividades que te hacen vibrar muy alto y otras no tanto. Está claro que no te sientes igual haciendo algo por puro compromiso que algo que realmente te apetece, ¿no?

Pues todo esto, y mucho más, aunque no me voy a explayar demasiado con todo lo que afecta a tu energía hoy, porque lo que más me interesa es que aprendas a conectar con tu frecuencia. La tuya, la propia. Es decir, hay cosas externas a ti que pueden afectar a tu propia frecuencia energética, pero lo importante es que tú sepas conectar con ella y hacer que vibre alto por sí misma.

Estamos tan metidos en el ajetreo diario que vamos reaccionando sin más a lo que ocurre según nos afecte, y nuestra frecuencia energética sube y baja al son de los acontecimientos. Al menos a mí me pasa cuando no pongo cuidado y no me paro a observarme. Porque esa energía va de fuera para adentro. La energía de las situaciones, las personas con las que nos cruzamos, o una comida que nos sienta mal, altera nuestra propia energía.