Escribir para hacer libros

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Es decir, libro de estudio y revisión de lo mejor de nuestra poesía, aunque como sucede con el poemario de 1940 titulado Laurel, en el que interviene Octavio Paz y Xavier Villaurrutia, tratando de dar una visión de la poesía hispanoamericana de aquél entonces en casi la mitad del siglo XX. Nos recuerda que ni son todos los que están, y si faltaron por causas diversas poetas como el poeta chileno Pablo Neruda, o el español León Felipe. De todas maneras son libro emblemáticos, que se revisan al paso de las décadas sin temor de acercarse a ciertas verdades, o acercamiento a parte de nuestra gran verdad que es la literatura hispanoamericana en general. Tal y como sucedió con la antología preparada por Jorge Cuesta, otro de los escritores pertenecientes a Los Contemporáneos; libro en el que la opinión de Xavier Villaurrutia fue fundamental sobre la nueva poesía mexicana en la segunda década del siglo pasado.

 

Por lo pronto, siendo Carlos Fuentes quien es, ya ha llamado la atención sobre sus libros favoritos, o de aquellos que han hecho huella en su paso por las letras latinoamericanas, y en la lista de los que son y han de ser en el siglo XXI los nombres están presentes en Juan Gabriel Vásquez con su libro Historia secreta de Costaguana, del que ya hemos leído que Jordi Gracia señala como hasta uno que siendo nuevo tiene una obra ya rotunda

 

Fuentes cita a Jorge Volpi, el mismo que tuvo problemas últimos con el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, por ir a Italia a dar una charla sobre la situación de México, y expresar sus opiniones, que son las de la mayoría del pueblo mexicano en lo equivocado de la estrategia que durante estos años ha hecho el presidente de México al iniciar su guerra contra el narcotráfico sólo por la vía militar. Lógicamente ya designado agregado cultural de la embajada de México en Italia, se le dio el despido con el cuentito de que no había presupuesto para darle su salario correspondiente, y le hicieron regresar con todos los enojos posibles. Bueno, en este caso Jorge Volpi, aparece con su más conocido libro En busca de Klingsor, mismo que fue un clásico de las letras mexicanas hace una década, pero nada más.

 

Son varios los que aparecen en la lista de autores nuevos en la narrativa latinoamericana, Arturo Fontaine con el libro Oír su voz,  y Carlos Franza con el texto El desierto, y al pensar en el que ha de estar ya en nuestras tiendas de venta en estos días, nos hace comprender que es importante buscar en el gran escritor sus lecturas. Pienso en Jorge Luis Borges, o Alfonso Reyes, en lo que leyeron por décadas y décadas. Sabiendo que no hay, entre muchas de las cosas de los seres humanos, que la gran libertad de poder leer, como en un vecindario, lo que sucede en las otras partes que están más allá de nuestra vida personal. Porque debemos imaginar qué cosa seríamos si no comprendiéramos, o buscáramos entender, en las relaciones de Susana San Juan en la obra de Pedro Páramo con las pasiones que despierta y los fantasmas con los que vive.

 

Así, que viene a resultar importante la pregunta, cuánto lee Carlos Fuentes para saber cuáles son los autores que están en la vista de los lectores, sin que caiga en la jugada mortal de las editoriales que hacen best sellers de obras literarias que nada tienen de importante para la lengua en que se escriben. Si uno vista Estados Unidos o Canadá en los puestos o tiendas de servicio se encuentra la lista de los más vendidos, y son sólo eso, los que más se venden, pero más pronto que tarde desaparecen de la vista de los lectores, porque la cultura consumista lo que busca e el leer y desechar.

 

Y no quedarse con libros que uno pone cerca del corazón, como sucede con la Biblia, o con El Quijote. De esta manera el libro de Carlos Fuentes nos ha de ayudar a buscar nuestra verdad literaria. Y nos dará guías para leer, estudiar y comprender que vivimos en el territorio de uno de los idiomas más importantes de la humanidad: el español y sus aportaciones, que como en la palabra “Querétaro”, según ciertos convocadores —más bonita del idioma hispano— viene a enriquecerle para hacerle un gozo, un mundo de sensaciones y emociones, que se transforman en verdades cuando se busca a escritores emblemáticos, y de los cuales muchos son nuestros en Hispanoamérica para nuestra fortuna y lectura.