Especializarse, es exactamente lo contrario de ser periodista, afirma Juan Cruz Ruiz

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Hablar con Juan Cruz Ruiz es un privilegio.

Por sus ojos han pasado innumerables personajes de la literatura mundial y de otros órdenes, de los que a través de sus charlas ha plasmado sensacionales entrevistas en el diario El País de España, de donde llegó a ser alto dirigente, como también lo fue de una de las principales editoriales de libros Alfaguara.

Su figura menudita contrasta con la velocidad de su andar. Es de los constantes personales a los que se encuentra uno, lo mismo en el lobby del Hotel Hilton, que en los pasillos de la FIL- Acepta la entrevista y le pregunto:

¿Por qué periodismo?

Porque desde niño escuchaba mucho la radio y una vez mi madre recibió en casa un recorte de periódico que trataba de un suceso ocurrido en la Isla de la Palma y a partir de ahí me aficioné a escribir y a leer periódicos.

Tenía ocho años, a los 13 empecé a escribir en la prensa.

¿Cómo era la vida en Tenerife?

Muy pobre. Había mucha injusticia alrededor, la gente sufría, teníamos enfermedades, dificultad para curarnos o para aliviarnos, no había libros, todo era triste acerca de la comida, que era siempre la misma, pero siempre era entretenida.

Sale de Tenerife, ¿dónde estudia?

Estudié en la Universidad de la Laguna, que estaba cerca mi pueblo que fue el puerto de la Cruz en Tenerife, luego empecé a trabajar en varias redacciones sucesivamente, después me dieron una beca para vivir en Inglaterra y me permitió escribir una novela y conocer Londres.

Luego salí del país, opté por ser corresponsal del periódico.

¿Por qué dos, tres periódicos al mismo tiempo?

Fueron sucesivamente. Primero, fue un periódico deportivo; luego, un periódico vespertino; después, uno matutino. Recorrí todos los espectros del tiempo.

Al principio escribí de futbol, después escribía pensamientos de cultura, porque leí libros de filosofía o de poesía muy pronto. Hice de todo, como hasta ahora mismo.

Nunca he dejado de hacer periodismo.

¿No se centra en una especialidad?

Creo que mi generación no era de especializados, eso viene después. Especializarse es exactamente lo contrario de ser periodista.

Estudia periodismo, cómo le fue ahí.

Me gustó recibir lecciones de los maestros, pero no me gustaba estudiar, el periodismo se aprende haciéndolo, no creo que sea imprescindible reglamentar una carrera, para ser periodista.

Es contradictorio con lo que sucede en Buenos Aires…

En Buenos Aires y en muchas capitales del mundo, pero la esencia del periodismo es la pregunta, si sabes preguntar, si sabes connotar, redactar, harás periodismo, ése no se aprende sólo estudiando en las facultades, se aprende en la vida y se aprende leyendo.

Entre más se lee, más magisterio se recibe.

Encuentra una diferencia esencial entre periodismo y las…

Sí, creo que cuando escribo periodismo, escribo de lo que pasa afuera y cuando escribo novelas, libros en general, escribo de lo que me pasa adentro.

Nos quedamos en la corresponsalía de Londres, ¿Cómo se acerca a Madrid nuevamente?

Me acerco a Madrid, porque me reclamo, era muy trabajador y les pareció que parecía funcionar bien en la redacción, entonces al cabo de los años vine o fui a Madrid, porque nunca había trabajado ahí y a partir de entonces no le he parado.

Como dice Arturo Pérez, soy como el conejito Duracell, no se me acaba la pila.

Cuénteme de las entrevistas, con quién empezó, alguien importante.

El primero que recuerde importante, fue Julio Caro Baroja, el sobrino de Pío Baroja, después a lo largo de la vida a muchísimos.

He entrevistado como a mil personas o más. Todos ellos me han dejado alguna huella, fueron notables las que hice a Ingmar Bergman, Francis Bacon, Susan Sontag, José Saramago, mucha gente, a Sofía Loren.

La entrevista de Sofía Loren, no la he vuelto a leer, muy simpática y en el libro nuevo Un golpe de vida aparece ella como un personaje.

¿Cómo es?

Extremadamente simpática como casi todas las personas humildes. Una entrevista realizada, estar ahí con ella fue tan cotidiano como estar aquí contigo.

¿Con Irgmar Bergman?

Bergman era uno de los grandes, al principio no tenía ganas de entrevistarlo porque no se encontraba de ánimo, luego él me recibió con grandes cariños, cuando terminó siguió habiendo cariño.

Por la noche llamó un amigo, para decirle qué bien, yo no tenía ganas de hacerla, pero la he pasado muy bien con ese señor.

Cuando era redactor de El País tenía mucho contacto con ellos y en el año 92 hubo un cambio, me pidieron que hiciera el trabajo de editor, al frente de Alfaguara, ahí estuve hasta 2005, pero en ningún momento dejé de escribir para el periódico.

Cuéntenos, qué logró en Alfaguara, qué hizo.

Quise crear un equipo que trabajará a favor de la literatura hispanoamericana, los cuentos completos de Julio Cortázar, publicamos a Mario Vargas Llosa, a Carlos Fuentes, era una apuesta que ahora se parece a lo que hace la FIL, precisamente.

¿Acceder a todos ellos fue fácil para usted?

Sí. He tenido como dicen en Canarias, un don de entrar con la gente, no soy una persona arrogante, soy una persona bastante más tímida de lo que parezco y soy una persona que tiende a ser persona.

Son virtudes que si se cultivan dan de ti un buen editor.

Un poco desentrañar de cada uno, por ejemplo había alguna dificultad con Mario Vargas Llosa.

No, Mario Vargas Llosa, una persona muy profesional, sencilla, era muy divertido; Carlos Fuentes era como es muy elegante y un poco impetuoso, pero todos ellos me dieron a su generosidad y su apoyo para hacer el proyecto de Alfaguara.

¿Por qué deja Alfaguara?

Yo pedí volver a El País, quería regresarr al periódico, llevo ahí desde que retorné 12 años, voy a cumplir 70 y creo que ahora estoy pensando en dejar a un lado mi carrera.

¿Dedicarse a la novela?

A cuidar al nieto, para que un día me ayude a hacer las entrevistas, como tu nieto a ti.

Y es que, mudo testigo de la entrevista, es mi nieto Francisco, que lo mismo toma las fotografías, que graba en video.

¿Por qué desaparecieron esas entrevistas de la contraportada de El País?

Porque se cierran ciclos, lo hice durante tres años y es lógico, que el director quiera mover un poco las cosas, creo que hizo bien.

Tenían capacidad de síntesis y desentrañar algo que era muy esencial de cada uno de los entrevistados.

 

Esa era mi intención, me parecía que esté haciéndolo otra persona. Han cambiado, antes era Galindo y Manuel Jabois, Luz Sánchez Mallado, los tres son estupendos profesionales.

No puedo estar haciendo todo todavía, tienen que cambiar.

Esa nueva labor que hace en el periódico a nivel directivo, cuénteme.

No soy tan directivo, le ayudo al director a tomar decisiones, él me ayuda a mí a sobrevivir como viejo periodista y estoy encantando de trabajar a sus órdenes, pero no soy un alto directivo soy adjunto a la dirección, le ayudo a pensar.

Platíqueme de esa primera novela.

He escrito como 30 libros, esta es mi última novela Un golpe de vida, trato de contar mi vida como periodista, combinada con mi vida personal, que en los últimos tiempos ha tenido vaivenes, se aprende mucho amando el recuerdo.

¿Si volviera a nacer, volvería a ser periodista?

Dios me ha dado tantos disgustos que no permitiera que naciera de nuevo, hay otros que tienen que nacer.

Siempre reportero, es decir, nunca fotógrafo.

Sí, lo fui un tiempo. He sido exactamente todo en esta labor, he escrito incluso en la linotipia, pero no tiene mérito, me gustaba.

Lo que es meritorio, es hacer una cosa que no te gusta, como poner mala cara.

Le estoy preguntando y me estoy reflejando, porque sé hacer todo, inclusive dirigir, porque le gusta a uno, estoy encantando de entrevistarlo.

Yo encantado de tus preguntas.

¿Ya está preparado para el final, para decir mañana ya no voy?

No. Pero sí va el reloj mental que va diciendo y qué tal si lo dejas, un día a la mejor el año que viene, lo dejo, no completamente, pero me dedicaría a otras cosas.

¿Porque usted no quiere?

Porque yo no quiero.

Ya se siente un poco disminuido a comparación de hace 20 años.

Lamentablemente no, porque si me sintiera disminuido haría menos.

¿Cuál es la entrevista que no ha hecho hasta el momento?

Una que tengo, que te tengo que hacer a ti cuando voy a la FIL, el año que viene, si te dejas, aquí quedamos.

Me ha encantado estar contigo y con tu nieto.