Estudiar un doctorado puede ser perjudicial para su salud mental Parte II

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Uno de cada tres estudiantes está en riesgo de padecer algún tipo de desorden psiquiátrico. Los problemas familiares, laborales, la presión que demanda la investigación y las insatisfactorias expectativas de un empleo acorde a su preparación son algunas de las razones, por las cuales, estudiar un doctorado puede perjudicar seriamente la salud mental.

De acuerdo con los expertos, uno de cada tres estudiantes está en riesgo de padecer algún tipo de desorden psiquiático, es decir, el 32% de los doctorandos.

Enfermedades como la depresión en las personas que deciden realizar este tipo de estudios pueden ser producto del estrés que una tesis doctoral trae consigo, esta especialización es potencialmente estresante a causa de “las habilidades técnicas, intelectuales y emocionales para la consecución de resultados óptimos en contextos de considerable exigencia, procesos de larga duración y con consecuencias para el futuro profesional y académico”.

Los mismos estudiantes parecen confirmarlo. “El doctorado es un trabajo que, en muchas ocasiones, es individual y solitario. La transición a pasar de trabajar para otros de forma dirigida a hacerlo para si mismos y a dirigir su propia investigación, muchas veces sin referencias previas les cuesta, por la falta de recompensas inmediatas por sus alcances académicos muchas veces se sienten  inseguros y desmotivados. “Al ser un trabajo generalmente minucioso, profundo y reflexivo, los productos se aprecian a largo plazo con la publicación de artículos o la participación en clases o conferencias”.

Algunas ideas han surgido a raíz de esta situación de presión autoimpuesta. Una de ellas es la atención psicológica especializada para los estudiantes en los centros universitarios, como proponen algunos alumnos. Sin embargo, puede haber otros hábitos que también ayuden: cuidar la alimentación, realizar actividades deportivas y de ocio con regularidad y no aislarse de los demás, sobre todo de personas ajenas al contexto académico.

“Muchas veces, el desarrollo de la tesis se estanca por distintos motivos intrínsecos, problemas con la metodología, con los materiales o por pérdida de la muestra, y otras muchas otras, trabajo, familia o dinero”.

“Desmoraliza simplemente saber que, por mucho que te esfuerces o por bueno que seas en tu especialidad, tu trabajo se valorará poco en la sociedad y acabarás teniendo que marcharte de tu ciudad y alejarte de los tuyos para que la tesis no haya sido en vano”.

Los expertos concluyeron que otra posible razón por la que hay tantos aspirantes a doctor que dejan su tesis sin terminar es porque muchos no pueden seguir trabajando sin recibir un sueldo. Frente a esto, los autores dijeron que una posible solución puede ser aumentar la financiación destinada al doctorado para favorecer la contratación de más personal, así como aprobar un estatuto del personal investigador en formación para crear un marco legal y jurídico “estable y seguro”.