Eterno amor  

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Un anciano solitario se encuentra en su escritorio, toma la pluma y agarra un viejo papel. Su área de trabajo es un desorden, múltiples hojas amarillentas llenas de pensamientos inconclusos. La noche y la poca luz de la habitación no permiten ver a detalle.

 

Suelta la pluma y la intercambia por un vaso, parece un buen whisky. Lo toma de golpe. Abre uno de sus cuatro cajones y toma un libro. Con delicadeza pasa sus dedos encima de las hojas. Llega al final y llora amargamente.

 

Se recuesta sobre el libro y duerme algunos minutos. Nos acercamos a él con delicadeza, parece que su nostalgia fue causada por un álbum familiar. La última foto es de él y otra anciana, a lo largo del libro recorrió su propia vida.

 

Vuelve a tomar el viejo papel y la pluma, su mano izquierda titubea cuando intenta forjar las letras: “Las emociones son momentáneas o son para siempre. El amor es sincero y verdadero cuando es eterno. Amada mía fuiste momentánea en vida y tras mi muerte seremos eternos.”

 

La pluma se mantiene firme en el punto final. La sonrisa del viejo tras finalizar su pensamiento es infinita, se ve radiante. Se levanta del escritorio y camina felizmente, accidentalmente choca con una pila de libros y esta desencadena un desastre.

 

Libros y más libros terminan en el piso, separadores de diversas formas y colores salen volando. Novelas de todo tipo, de toda época, de diversos autores, enciclopedias y libros de medicina destacan. No le importa el desorden, está cansado y sube su habitación sin mirar el desastroso estudio.

 

Ya en su habitación, prende la escasa luz. Lentamente desabrocha los botones de su camisa. La lentitud continúa con su pantalón y al ponerse el pijama. Llama a sus hijos y finalmente reza a su Dios (si es que verdaderamente existe).

 

Antes de dormir piensa en las últimas líneas que escribió: “Las emociones son momentáneas o son para siempre. El amor es sincero y verdadero cuando es eterno. Amada mía fuiste momentánea en vida y tras mi muerte seremos eternos.” Se duerme y me acerco a él.

 

Chasqueo mis dedos y hago descender a su amada en su mejor versión. Toco su cabeza y en sus sueños ambos se reúnen. Efectivamente tras su muerte su amor será eterno.