FALLECE KOFI ANNAN

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Un icono mundial de la lucha por la paz.

 

 

Aarón Dávila.

 

Se convirtió en Secretario General de las Naciones Unidas en enero de 1997 y trabajó durante dos mandatos consecutivos de cinco años, interactuando con líderes de todo el mundo, incluida la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, con quien se reunió en Monrovia en julio de 2006.

 

Kofi Annan utilizó su cargo para defender los derechos humanos, el Estado de Derecho, el desarrollo y el continente africano.

 

Trabajó para acercar las Naciones Unidas a los pueblos de todo el mundo forjando vínculos con la sociedad civil, el sector privado y otros socios.

 

En su condición de Secretario General, también impulsó la acción mundial para luchar contra el VIH/SIDA y combatir el terrorismo. Kofi Annan y las Naciones Unidas recibieron conjuntamente el Premio Nobel de la Paz en 2001.

 

Kofi Annan, 8 de abril de 1938 – 18 de agosto de 2018

 

“Necesitamos desarrollar una cultura de paz. El principio fundamental debe ser la tolerancia. La capacidad de apreciar y celebrar las diferencias que conforman la variedad y riqueza de nuestro planeta”, un icono mundial de la lucha por la paz.

 

El apóstol Pedro dijo en una de sus cartas, hablando precisamente de la paz:

En efecto,
«el que quiera amar la vida
y gozar de días felices,
que refrene su lengua de hablar el mal
y sus labios de proferir engaños;
que se aparte del mal y haga el bien;
que busque la paz y la siga.»

 

La paz, uno de los valores sociales más trascendentales en la biblia, era clara para el exsecretario general de las Naciones Unidas.

 

Una sociedad que no promueve valores cómo la paz, la tolerancia y el respeto es una sociedad destinada al fracaso. Los valores sociales promueven el mejor estado del hombre y en términos sociales la posibilidad de vivir en armonía unos con otros.

 

Resulta interesante pues lo que menciona Pedro:

«el que quiera amar la vida
y gozar de días felices; es decir, aquella persona que desee tranquilidad y estabilidad en su vida haga estas tres cosas.

 

En primer lugar:
que refrene su lengua de hablar el mal
y sus labios de proferir engaños.

La lengua, ese pequeño miembro, resulta ser de grado mortal y altamente destructivo cuando no se le controla. Un comentario mal intencionado es capaz de destruir la vida de cualquiera, probablemente el daño que provoca un dicho doloso o fuera de lugar sea más dañino que un golpe. Hablar con engaños, mentiras o suposiciones, es igual a actuar en lo oscurito, no permitir que las acciones sean claras o verdaderas. Cuidado, porque quien tal hace no tiene temor de dañar a los demás y sin remordimiento alguno.

 

En segundo lugar, Pedro pide:

Que se aparte del mal y haga el bien.

Quién sea capaz de entender este mensaje sea capaz también de arrepentirse de todo mal y apartarse de lo incorrecto, de lo que no genera bien alguno. Sea portador de buenas intenciones y no de tristeza y dolor. Encamine sus pasos a sendas de justicia.

 

En tercer lugar:
que busque la paz y la siga.»

Pedro deja abierta la posibilidad de realizar una acción voluntaria; personal y consciente, para bien propio en primer instancia y como resultado siguiente, para un bien común, buscar la paz. Aquel interesado en encontrar la paz es portador de buena voluntad y forjador de un mejor futuro, es quién con amor y con intención abraza al hermano, da la mano al caído y refugia al necesitado. El que encuentra la paz, haya el bien para su vida, entonces, así sea, sostente de ella y no la dejes, síguela con profunda dedicación que siempre traerá bendición a tu vida.

 

Cada cierto tiempo, surgen hombres y mujeres entendidos, decididos a buscar y compartir el bien que produce buscar la paz y seguirla. La invitación ahora es, formar parte de este grupo selecto. La paz que generemos para nuestra ciudad será la paz que encontraremos para bien propio y de nuestros seres amados, esa es la promesa, ese es el camino.

 

Muchas gracias.