FRANCO EL DICTADOR Y EL VISIONARIO AMBIENTAL

Views: 686

Estimado lector, con el gusto de que lea estas humildes líneas le quiero solicitar muy respetuosamente tenga a bien leerlas con un amplio criterio y objetivad de resaltar un modelo de ecología que me resulta en lo particular interesante, si bien hablare de la ideología medio ambiental de Francisco Franco quien fuese dictador y caudillo de España.

Alguno, sin duda, habrá mostrado su sorpresa por el título de esta columna afirmando la existencia de una política medioambiental en el régimen de Franco. Esta, a falta de estudios más específicos, estaría centrada, a juicio de articulistas y especialistas en el tema, en tres ámbitos: la repoblación forestal, el planteamiento hidrológico y sus vinculaciones energéticas, la protección y promoción de los espacios rurales.

Quisiera comenzar aclarando que según los estudiosos Franco era un hombre que amaba la naturaleza, que se sentía libre en ella. Retrataba paisajes como afición. Vivió en espacios abiertos durante la guerra de África y hasta la guerra civil otra de sus aficiones fueron las excursiones. Es de sobra conocido que, en sus numerosos y habituales viajes, así como los recorridos para atender su labor como jefe de estado llevaba una libreta en la que anotaba las necesidades que observaba, especialmente las referidas a la repoblación forestal para eliminar la aridez y mejora de las zonas que veía. Notas que después utilizaba en los Consejos de Ministros para interesar al encargado del ramo en el asunto. 

En este orden de ideas el 21 de junio de 1938 mediante un decreto se anuncia la elaboración de un Plan Nacional de Repoblación Forestal que sería aprobado en 1939. Como sería habitual, tanto en este aspecto como en el de la política hidráulica. El plan implica una transformación radical del paisaje español a realizar durante varias décadas. Lo que se iban a reconfigurar eran unos “planes decenales” que preveían repoblar mediante inversión (no porque el bosque ganara espacio de forma casi natural como ha sucedido en las últimas dos décadas) y la acción directa 600.000 hectáreas en cada período. Esta política se mantendría, aunque en descenso en los últimos diez años, hasta 1984.

Además, se creó una mentalidad propicia a la repoblación forestal y posteriormente al cuidado del medioambiente. Una política que tuvo su complemento en la actuación del Instituto Nacional de Colonización y en general de toda la obra de Colonización. Es necesario saber que como muestra del impulso a esa mentalidad fue la creación de los Premios Forestales del Estado. 

Así estamos ante una obra fruto de una decisión política que a la vez implicaba, cuando no era usual, una mentalidad propicia al cuidado del medio ambiente y a la lucha contra la desertificación que desde mediados de los cincuenta se prestó especial atención a la repoblación forestal en zonas de clima seco. La repoblación forestal se dirigió hacia los montes, las zonas próximas a los pueblos y las de carácter hidrológico vinculadas a las obras hidráulicas y a la fijación del suelo ante las avenidas. No solo eso, sino que al mismo tiempo se prodigaron las intervenciones para la consecución de la recuperación del suelo actuándose hasta 1975 sobre cerca de 1 millón de hectáreas.

Por lo anterior la recuperación ecológica, significo la creación de un gigantesco pulmón, la recuperación biológica de grandes espacios, la riqueza económica y, hoy diríamos, la lucha contra el llamado “cambio climático” y especialmente contra la desertificación. También la aparición de nuevos parques y espacios naturales.

Cabe señalar que la política medioambiental de los gobiernos de Franco se orienta hacia dos espacios: primero, la lucha contra la “degradación progresiva” en zonas concretas (ríos del norte, las playas intensamente urbanizadas y las concentraciones industriales en las ciudades); y segundo, para la “revalorización del espacio rural y defensa de la naturaleza”.

Finalmente, el visionario Franco se encargaría en su gobeirno de la realización de un estudio para: diagnosticar los problemas en cada zona, señalar las cuestiones más apremiantes, establecer directrices y medidas a adoptar ante los problemas prioritarios, establecer los instrumentos adecuados para poner en vigor estas medidas y encargar a los organismos públicos el control de las actuaciones. Actuaciones que evidentemente deberán ser radicales: Las medidas que hayan de adoptarse para la corrección, protección o mejora del medio ambiente habrán de ser de diversos tipos: prohibiciones, restricciones, medidas, disuasorias, autorizaciones condicionadas, recomendaciones, normas obligatorias, directrices, acuerdos, consorcios y planes generales. Esto ultimo un tema para re plantearse en la situación e nuestra época, en donde talvez la exigencia ambiental nos solicita poner mano dura.