Graffiti: arte visual que expresa y permite sacar el estrés semanal, dice José Villalobos

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Desde la perspectiva realista de José Villalobos, quien lleva 12 años pintando graffiti, la escena de este arte en Toluca se encuentra en declive, y si bien hay un buen número de exponentes que se esfuerzan por mantenerlo vivo, es importante que haya más apertura, tanto de la sociedad como de las autoridades, para brindar espacios en que pueda desarrollarse.

De acuerdo a estudiosos del graffiti, sus orígenes se remontan a la década de los 60 en la ciudad de Nueva York, y están asociados a la cultura de la música hip-hop, rap y break dancing; al cobrar auge, el fenómeno del graffiti migró a todo el mundo, para incorporarse a la imagen urbana de cientos de ciudades, incluyendo las de México.

José Villalobos, originario de la ciudad de Toluca, tiene 24 años de edad y tuvo sus primeros contactos con esta corriente cuando estudiaba la Secundaria, dejó de pintar cerca de 5 años, pero ahora lo ha retomado. Forma parte del crew TSK (The Street Kings), que es una rama del RP (Represión Policiaca), uno de los pioneros en la capital mexiquense; su tagg o firma es Hitme, y muchas de sus pintas pueden verse en Santa Ana Tlapaltitlán, Cacalomacan, San Lorenzo y San Bartolo.

Su definición de graffiti es sencilla: lo veo más como un arte visual, en el que te expresas y sacas todo el estrés de la semana.

Villalobos clasifica el graffiti como legal –el que se efectúa con permiso–, o ilegal  –el que se realiza en la clandestinidad, se cuenta con poco tiempo para realizarlo e implica en ocasiones, poner en riesgo la libertad o la misma vida–.

De manera personal, confesó: ya no me llama mucho la atención el graffiti ilegal, prefiero mejor hacer una pinta que se vea bien, que estar haciendo cualquiertagger o cualquier garabato que no entiende la demás gente; prefiero hacer unas letras entendibles, y expandirme un poco más. Mucha gente percibe el graffiti como vandalismo, prefiero mejor pedir un permiso y trabajar bien.

Para hacer una pinta legal tienes todo el tiempo del mundo, así llegue una patrulla o llegue quien llegue, no te pueden decir nada, en el ilegal, no; quizás, sólo hacer unas bombitas, una tajas, tienes cuando mucho 5 minutos para poder pintar, y si en esos 5 minutos no pintas, algunos salen incompletos, y así como que no tiene chiste, prefiero mejor pintar algo bien que cualquier garabato, agregó.

Explicó que dentro del graffiti se puede hablar del tagg, que es como tu placa, tu sobrenombre, como te conocen; hay distintos tipos de hacer tu tagg: lo puedes hacer en letras caligráficas, en letras normal, un poquito más enredado, pero igual depende de tu imaginación o cómo te vayas enseñando. Al principio todos empezamos taggeando feo, haces una letra muy fea y nadie les entiende, más que tú.

Otro de las variantes del graffiti son las bombas, que van más referentes al ilegal: Son letras con volumen: llegas, las trazas, las rellenas y vuelves a delinear y ya, es muy diferente a hacer ya una pieza, que es más complejo, porque metes luz, sombra, volumen.

El graffiti sí comenzó como muralístico, con los cholos y las picas ahí, en Estados Unidos, y de ahí emigró para México, donde cada quien va agarrando su perspectiva. Prefiero hacer letras, que hacer un poco de carácter (personajes, caras), eso no me llama mucho la atención, dijo.

EL SIGNIFICADO DEL GRAFFITI

De acuerdo con José Villalobos, el significado puede variar mucho de persona a persona, si bien para algunos puede ser el apropiarse de las calles, cada quien piensa diferente, como lo veo es un arte visual o el poder expresar, incluso si estás estresado, nada más llega el fin de semana y te lo puedes pasar pintando.

En mi caso no (es apropiación), pinto porque es lo que me gusta, plasmar arte en una barda, pasar y que mi familia diga vi que taggeaste ahí. Yo he salido a pintar a varios lados, te van identificando no tanto por tu nombre sino por tu tagg, para mí es expresarme y demostrar que tienes el don para poder hacerlo, manifestó.

Sobre sus inicios en el graffiti, recordó que comenzó a pintar en la adolescencia, teniendo como cómplices dos compañeros de la Secundaria. La mamá de uno de ellos tenía una panadería y nos íbamos a ayudarle para poder tener dinero para los botes. En este sentido, reconoció que los costos se han elevado, pues cuando inició, una lata de pintura implicaba un gasto de entre 20 y 25 pesos, y una válvula 5 pesos, ahora alcanzan hasta los 40 pesos la lata de pintura, entre 10 y 15 pesos una válvula.

José Villalobos prefiere el wildstyle: Poder hacer una pieza enredada y expresar todas las líneas que traes en la mente, irlas cruzando y enredando para que se vean bien, es lo que me gusta más, las bombers no tanto, porque son más del estilo ilegal.

El graffiti en general ha tenido que luchar contra los prejuicios, que lo asocian con el vandalismo, drogas o delincuencia. En el caso particular de José Villalobos, lo vio en el rechazo de su familia, pero aclaró: Son temas independientes porque dependiendo de los valores que tengas en casa es a lo que lo vas a desempeñar, así te puedes juntar con gente drogadicta, que roba, que hace mil cosas, pero si tú no quieres, no lo haces; por ejemplo, aquí tenía el margen de que mi papá es abogado y siempre se oponía a que fuera a pintar.

Cuando comencé a pintar sí se vinieron un buen de problemas, pero cuando vieron que andar en el graffiti o tatuado no necesariamente tiene que ver con la delincuencia, son temas independientes, mientras tú no quieras caer en eso, ya no tuve problema, refirió. De hecho, concluyó los estudios de Criminología, aunque no lo ejerce, y se dedica al tatuaje.

Sobre su crew –RP–, dijo comenzó a pintar como por la década de los 90, y ya la mayoría de los que forman parte de ese crew es puro señor de entre 32 y 35 años de edad. Entre sus integrantes mencionó a Borde, Greka, Ekis, Toker, Breko, SMOIS, Pater, Selek, Dobek, Sokret, Hitme, Snick y Sita, quien es mujer y cuyo talento la ha llevado a mostrar sus pintas en Estados Unidos y Europa.

En la ciudad de Toluca existen otros crews o grupos de graffiteros como HSBK (High School Bombers Kings).

Sobre la rivalidad que puede haber entre grupos de graffiteros, dijo: Se da más en el graffiti ilegal, y se va ganando porque hay veces que llegas, ves un spot, pintas, llega alguien y te plancha tus bombas, te las encima, y de ahí se va viendo la rivalidad, pero nosotros por lo regular no hacemos eso, más si ves que es una pinta mejor que la tuya no tiene caso que llegues y la tapes.

Sobre la escena del graffiti en Toluca, dijo que su desarrollo ha sido cíclico, si bien hace un par de décadas ganó auge y contó con cierto apoyo de autoridades, hoy, considera que está en declive.

Va por etapas, hay puntos en donde el graffiti vuelve a llegar a un nivel, a tope, en que todo el mundo quiere pintar, pero hay momentos en que pasa de moda; para mí, es un estilo de vida, el que lo agarre se va a quedar con él y quien no, pues lo va a ir dejando, dijo en principio.

En este momento lo veo como en declive, no lo he visto así como a lo que antes ya estaba, que un montón de chavos ya estaban otra vez pintando. También siento que tiene que ver el gobierno, si diera espacios para poder pintar o algo, no se daría tanta ilegalidad, agregó.

Aseguró que la ventaja de contar con el apoyo de las autoridades es ver un graffiti más elaborado, y estético, así se vio en determinado momento en Toluca, cuando hubo esa apertura. Fue cuando dejaron pintar los puentes, que todo se veía con una tonalidad, se vería mejor así que ver dos o tres bombitas feas; en lo personal, prefiero ver un puente pintado con un mural o algo, a ver unas bombas feas, detalló.

Sobre la postura de las autoridades, opinó: Depende de su perspectiva de ver las cosas; en un momento hubo personas que veían diferente el movimiento y lo apoyaban, y en estos momentos cada quien lo ve distinto, lo ven como vandalismo y por eso no lo apoyan.

La postura de la gente también es muy diversa, cuando acuden con alguien a solicitar un permiso para pintar: Hay gente cerrada que sí nos corre, pero hay otras personas que, al contrario, te piden bocetos, te piden fotos o evidencias de lo que has hecho, se dan cuenta de cómo vas trabajando. Por ejemplo, en Santa Ana mucha gente todavía lo ve como vandalismo.

También recordó una anécdota, cuando acudieron a pintar a San Bartolo: Llegó una persona en caballo, que era el que había gestionado la pintura de las casas y no nos quería dejar pintar, aunque el señor de la casa ya nos había dado su permiso; y se hizo un mitote, mandaron traer las patrullas, pero si el señor de la casa dio permiso… ya después de mucho nos dejaron pintar, y es así, hay mucha gente cerrada, y hay veces que hay que aguantar con tal de hacerlo bien, o en todo caso, hacerlo de forma ilegal”.

Mención especial merece la historia de un graffitero toluqueño que firmaba “Poste” y murió hace 16 años; graffiteros toluqueños continúan recordándolo y realizando pintas en su honor.

MUJERES EN EL GRAFFITI

Sobre la participación de mujeres en este arte, José Villalobos refirió que en México y especialmente en Toluca, se cuenta con muy buenas exponentes, tal es el caso de Sita o Dula.

Lo veo bien. Al final de cuentas si estamos buscando igualdad, debe ser en todo aspecto de la vida, y está bien que se estén desarrollando como graffiteras. Hay que reconocer que si a uno le cuesta trabajo, a las mujeres les cuesta el doble, manifestó.

Agregó que en lo personal las apoya, en el sentido de que si veo que una chava anda pintando, como que se le cubre un poquito más de los policías.

GRAFFITI Y REDES SOCIALES

Como todo fenómeno, el graffiti ha encontrado en internet un canal para su difusión. Así lo explicó José VillalobosGracias a redes sociales se ha elevado todo. No tanto en Facebook, pero sí en Instagram, porque es más un tipo fotolog, puedes subir más de fotos, historias de tu trabajo, y ahí te van siguiendo personas de otros lados, y tienes oportunidad de conocer a otras que pintan mejor que tú.

En su caso, le gusta mucho seguir el graffiti de España y otros países de Europa.