Hablando de gremios

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“Cualquier verdad ignorada prepara su venganza”

Ortega y Gasset

 

En los tiempos de una democracia participativa y propensa al equilibrio de voces, en donde el pueblo opina y clarifica; hoy más que nunca el gobierno debe ser un gobierno de puertas abiertas, de propuestas solidas y de voluntades reciprocas en donde la base piramidal sostiene, pero también orienta sobre el rumbo que debe guiar nuestro destino.

 

Es tiempo de cambio y de resultados, de colaboración y participación, pero también de alzar la voz y entonar verdades que sean dichas no solo por representantes sino por la misma ciudadanía; se requiere el compromiso de todos los agentes sociales involucrados en el verdadero progreso de nuestra Nación, para que efectivamente se escuche la voz de todos o de las mayorías y no en sentido inverso solo se escuche la voz de las minorías; hagamos efectivo nuestro deseo de renovación, pero que este surja del interior de nuestra conciencia.

 

Hoy vivimos tiempos políticos diferentes, entronizados en el deseo sublime de que las formas acartonadas queden tildadas en el recuerdo del tiempo: se lucha por evitar cacicazgos, pero también se lucha por alcanzar el ideal de legitimidad y representatividad gremial, por que efectivamente los derechos de los representados sean respaldados y reconocidos. Hagamos patente que las luchas gremiales han cambiado, antaño era el deseo ferviente de unos cuantos asumir una posición dentro de la elite impulsados por las masas, pero hoy; las masas reclaman el espacio en donde la palabra tiene amplia relevancia, pues es por ella que sus necesidades serán escuchadas.

 

Lo mismo trabajadores que profesionistas, lo mismo lideres y dirigentes que empleados y seguidores han creado gremios que procuran defender los intereses de las personas que en ellos se aglutinan para que como colectivo sean verdaderamente escuchados; estas formas no son más que la evidencia de lo que manifestara efectivamente Aristóteles: el hombre es un ser social por naturaleza, y que no puede vivir segregado de la propia sociedad en que coexiste pues; de lo contrario poco podrá ser escuchado o visto, debido a que los interés de las mayorías pervertirán los personales y entonces no habrá un eco en sus interés.

 

La duda de este tiempo surge a luz; los analistas experimentan en formas didácticas, sociales y científicas, y ahora nos replanteamos cuáles son las cualidades que requieren los líderes del presente que avanzan efusivamente hacia el futuro plagado de dudas, pues aún seguimos intentando comprender nuestro mundo, el mundo; que parece que cada día va más hacia el utilitarismo que a los valores. Y es que amigo lector; los gremios que se conforman para vigilar los intereses de grupos representativos tienden a ser germen o recipiente de liderazgos, lo que detonara en que, bajo una visión global entendamos que son los líderes los que dirigirán los destinos de la sociedad.

 

Máxime, surge la duda sobre qué características deben tener los gremios modernos, fundados a la sazón de musculosos entes que vigilan los intereses de sus representados y que luchan por posicionarse en el ámbito social, definiendo el interés legítimo que tienen y las  diferencias que tienen uno del otro además del nombre, pues lo mismo se aglutina en asociación el gremio empresarial, que el gremio manufacturero, lo mismo el gremio de jueces que el gremio de abogados y esto tiene un hilván en espiral que nos incita a reflexionar sobre el ser y deber ser de los grupos de representatividad.

 

Sin duda uno de los grandes requisitos que debe tener un gremio de diversa índole, es el de saber comunicar efectivamente, pues dentro de los mismos gremios hay incitadores de arenga, de esos que encienden el pebetero de las emociones y proclaman sus verdades como las únicas y absolutas; como otros sectores, que aunque tengan ideas y propuestas con fundamento y sean acordes a las necesidades sociales, estas no son escuchadas ni entendidas porque no se habla o no se sabe hablar, no se comunica más allá de la palabra.

 

En diversos escenarios he tenido la oportunidad de acudir a la capacitación de grupos sociales que pretenden ejercer liderazgos y que de manera sobresaliente defienden sus causas, pero avizoramos con bastante sorpresa que es necesario capacitarse en la palabra, en la comunicación verbal, en el arte de hablar en público; pues sus ideales se desdibujan cuando salen ante la sociedad y ejercen el poder de hablar, opacando desafortunadamente todo aquello que era su verdad, sembrando incertidumbre, demostrando falta de claridad y seguridad en la forma con la que se pretende defender los ideales de los representados. Esta situación alarma porque más allá de la reunión de voluntades en torno a fines en común, está el saber encauzar su lucha; pues todo gremio debe tener una voz firme, contundente, razonable y elocuente que sea digna portavoz de los intereses grupales.

 

Se dirá que la palabra en el gremio no es la prioridad de asociación, pero no se puede negar su impacto y trascendencia, pues a lo largo de la historia de la humanidad; los grupos de poder o en el poder, han sabido hacerse escuchar, si bien muchos por el uso de la fuerza han defendido sus convicciones y en ciertos casos las han impuesto, no se pueden cerrar los ojos para evadir a que quienes férreamente luchan a través de la palabra.

 

México, el país que ha tenido en sus pilares de resistencia y lucha la actividad gremial; debe analizar cuales son los modelos de reciprocidad que autoridades y colectivos han de ejercer para hacer efectivas sus responsabilidades y en qué en  medida de lo posible ambos deben procurar por el animo colectivo, ejerciendo con voluntad y carácter la voz de las mayorías pues ambos; autoridades y gremios son el resultado de una representatividad de la sociedad y aunque enarbolan diversas imágenes y postulados ambos buscan el logro de intereses en común; que no pueden ser otros que hacer que la sociedad avance, crezca en armonía y potencie sus cualidades en virtud de engrandecer la existencia de la humanidad.

 

La lucha gremial de hoy en día, nos lleva al seno de su origen; donde debemos comprender su identidad, su ideario y su esencia; escuchar su voz interna, nos llevará a darle potencia a su pensamiento y a proyectar con voz radiante y destellante la verdad de su misión, para entonces sí; hacerse escuchar ante la sociedad y las autoridades, dando dinamismo y sentido a la lucha que se enarbola, pero sobre todo; buscando la satisfacción de las necesidades sobre la que se yerguen los grandes problemas sociales.