Hacia una gobernanza colaborativa

Views: 870

Las tecnologías de la información y comunicación (TIC´s) han cambiado de manera radical la forma en la cual interactuamos con el entorno, nuestras relaciones sociales y cómo nos comunicamos, enfrentándonos a situaciones novedosas que no logramos asimilar fácilmente, menos comprenderlas y difícilmente establecer control sobre su ocurrencia.

Lo anterior ha provocado una dinámica social donde la información y el conocimiento fluyen y se generan de manera a la par de sus actividades, en una evolución vertiginosa que pasa desapercibida pero se inserta de manera efectiva, poniendo como ejemplo los teléfonos inteligentes, lo cuáles empezaron hace una década y que prácticamente el día de hoy cuentan con un uso totalmente extendido. La dimensión de este cambio relacionado con la sociedad de la información es tan importante, al punto que actualmente, cada dos años se duplica la información existente desde el origen de la humanidad, la cual en su mayoría es de carácter técnico.

Así mismo, la información que puede conocer una persona a través de las publicaciones en un periódico a lo largo de la semana, puede incluso superar toda la información que tuvo a disposición alguien en su vida entera en el siglo XVIII, misma que inclusive puede compararse con el conocimiento que actualmente tienen niñas y niños de 5 o 6 años.

Esta información fluye principalmente a través de medios digitales y el internet, fenómeno que se ha posicionado como el agente democratizador de las sociedades contemporáneas, al grado que a través de su uso, diversos regímenes han sido sujetos a prueba como en el caso de la primavera árabe a principios de esta década, en donde las redes sociales jugaron un papel fundamental para el cambio sociopolítico de la región.

Esto es puesto que la gobernanza en internet  nos brinda una pauta de las necesidades de las personas en la actualidad, a través de sus principios como el de múltiples partes interesadas, colaboración nacional y global, procesos descentralizados, consenso, función de los gobiernos, neutralidad en la red, entre otros, que pretenden asegurar acceso y uso equitativos a la internet, a través de los cuales se aprecia que las barreras para la colaboración en la mayor parte de los casos han desaparecido.

Cambio de paradigma que a la vez genera nuevas reflexiones y modelos de protección en los derechos de las personas, en donde la privacidad, desde una perspectiva personal, adquiere un papel principal como eje protector de estos nuevos derechos, involucrados con los aspectos intangibles como los derechos de la personalidad, la dignidad e inclusive con la felicidad y autorrealización.

En esta composición, la nueva infraestructura facilitada por las tecnologías, el cambio de paradigma relacionado con la conectividad, intervención de múltiples partes interesadas, flexibilidad, disponibilidad y descentralización, se insertan gradualmente en la población como requerimientos inherentes a esta nueva escala de derechos que exigen a los gobiernos modificar su estructura para atender dichas demandas.

Inicialmente, este cambio de estructura en la administración del gobierno se vio reflejado a través del Gobierno Corporativo y la Nueva Gestión Pública, modelos en los cuales, se identificó la necesidad de su profesionalización y enfoque en resultados en beneficio de la población, utilizando para tales efectos instrumentos aplicables para el ámbito de organización de las empresas.

De manera más reciente, el gobierno electrónico ha constituido la herramienta contemporánea para facilitar las soluciones gubernamentales a través del uso de las TIC ´s y el internet, logrando con ello una mayor eficacia, eficiencia y simplicidad para la gestión y otorgamiento de trámites y servicios a través de plataformas en línea que funcionan sin necesidad de un intermediario, y se encuentran disponibles las 24 horas de los 7 días de la semana, los 365 días del año, con lo cual a su vez se reduce sustancialmente la inconformidad ciudadana y la corrupción.

No obstante, este modelo de gobernanza nos ha llevado más allá, a un modelo de gobernanza colaborativa, en el cual, no solamente es necesario contar con un gobierno orientado a resultados y que ocupe herramientas para incrementar su eficacia, sino que el modelo actual permite la participación directa por parte de la ciudadanía como elemento disruptor para el fortalecimiento de las políticas públicas, no solamente como su usuario, sino como uno de los actores que intervienen en su diseño y monitoreo volviéndose corresponsable con el gobierno en la toma de decisiones y los resultados de dichas acciones. A este modelo es al que denominamos hoy en día Gobierno Abierto.

Modelo de gobernanza que requiere participación activa de la ciudadanía desde cualquier ámbito, en el cual no existen colores, ni esfuerzos menores, dada la flexibilidad de las herramientas facilitadas y los nuevos derechos involucrados sobre su uso que permiten democratizar prácticamente cualquier tarea que se encuentre en el interés público, sea en el sector público, privado y/o social.

Participación que a su vez inspira una filosofía de vida, misma que me ha traído el día de hoy a compartir por este medio estas breves experiencias sobre los derechos en la era digital, como una colaboración más en mi carácter de ciudadano en este nuevo modelo de gobernanza, en el cual, es necesario que la ciudadanía digital pase de ser una sociedad de la información a una sociedad del conocimiento, y este conocimiento sólo será útil, si se genera y comparte de manera conjunta.

Agradezco este espacio y sobre todo la confianza, a Don Guillermo Garduño, y a mi estimada amiga Sandy, me sumo a esta editorial con compromiso y voluntad, esperando lograr incorporarme dentro del gusto de las y los lectores de este espacio.

Nos leemos la siguiente semana.