Hacia una pedagogía de la esperanza: Maestros soñadores

Views: 694

… sin poder siquiera negar la desesperanza como algo  concreto y sin desconocer las razones históricas, económicas y sociales que la explican, no entiendo la existencia y la necesaria lucha por mejorarla sin la esperanza y sin el sueño.

 Paulo Freire

 

Las nuevas generaciones  viven el desencanto de una sociedad líquida [1]que la consume el mundo de la deshumanización cibernética en este momento de globalización. Pese a ello, el maestro del siglo XXl, debe recuperar educar con metas e ilusiones. En una sociedad de fría robótica y frivolidad existencial, los jóvenes requieren directrices formativas que despierten en ellos la capacidad de asombro por el conocimiento, la humanidad y el amor a su propia existencia.

Paulo Freire plantea un mundo educativo  anclado en la pedagogía de los sueños y la utopía como dos elementos sustanciales para ejercer la docencia con ética y pasión.

Entre clase y clase, entre contenido y contenido, entre lectura y lectura que se revisa en las distintas escuelas en las que doy clases, me percato de la ilusión con la que los estudiantes se conmueven cuando les comparto la trascendencia formativa en valores, entusiasmo, compromiso social y profesional que todavía ejerce el profesor frente a grupo.

Cuando a mis alumnos normalistas los invade la incertidumbre de la desaparición de la figura del maestro frente a grupo, les planteo que consideren pilares formativos humanos que son sustanciales en la formación de la persona y el manejo del conocimiento en las aulas pese a los grandes avances tecnológicos en las aulas así como los cambios sociales vertiginosos  que  vive la sociedad.

Los  estudiantes necesitan de la esperanza, de la utopías; ellos tienen en su naturaleza la capacidad de soñar un mundo que sólo los maestros a través de la mística educativa, ética y compromiso profesional les puede ofrecer en la práctica  docente.

Pese a un mundo líquido[2], de esta sociedad líquida anclada en el deshecho, las jóvenes generaciones desean que alguien los guíe. Ése alguien debe ser un labrador de sueños. En una cultura de la imitación lectora, como lo dice Gabriel Zaid, también el amor por la docencia, la pasión por enseñar, se deben notar cuando los maestros estamos frente a grupo.

Ya no es tan sencillo hablar de mística educativa, sin embargo, la naturaleza de la persona en edificación, como lo son profesores jóvenes, siguen buscando directrices formativas que les den sentido de pertenencia, esperanzas por el futuro, orientación a su existencia profesional en su misión pedagógica.

El maestro siempre será el líder educativo que direcciona la sociedad, a pesar de los contextos  contrarios a los ideales de la imaginaria perfección. Pese a todos los fenómenos sociológicos que presenta la educación en nuestro país, se requiere más que nunca,  dar alicientes profesionales, la sociedad no puede andar como un barco sin timón, y mucho menos sin capitán.

[1] Término del filósofo S. Bauman

[2] Términos de los libros publicados por  Bauman