Helados, la historia sin fin y once

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La estética me atrapó desde el capítulo uno, y dejé que pasaran varias semanas para poder disfrutarla sin el rush del termina ya, ese acelerador que me ponen las redes asócielas y hasta la copa de vino con los amigos, publicidad y objetos visuales plagados del concepto de la serie.

No soy la chica loca de las series, como a lo mejor lo fui hace 4 años, que devoraba en uno o dos días contenidos de hasta tres temporadas, ahora, no sé por qué, yo creo el verano, me obliga a disfrutarlas despacio, a saborearla una a la vez, cada noche, después de doblar las sábanas y poner a hervir mi té limón, así vibré con la tercera temporada de STRANGER THINGS, producción original de los hermanos Duffer, para NETFLIX, una serie que trajo consigo cambios, ambientada en el verano de 1985, que sigue la historia de un grupo de ahora adolescentes que viven en Hawkins, Indiana, y contraponen a su amistad un conjunto de situaciones adversas, un universo alterno, un portal, rusos conspirando, crecer en sus relaciones, vacaciones y novios.

Todo esto en un mix perfecto que conjugan muy bien Matt y Ross Duffer, el ausentismo de una historia lineal hace que durante los 8 episodios te enganches más de los viejos y nuevos personajes, y sobre todo de estas alianzas entre los protagonistas, porque se persigue la misma historia, pero es muy notable que no queríamos ver  a los 5 amigos juntos como en las temporadas pasadas, aquí logran introducir 7 personajes nuevos que juegan posiciones claves, y hacen que las alianzas acompañen de manera muy orgánica el ritmo de los episodios.

La historia sigue también un eje ochentero muy interesante, gran parte del foco de esta temporada se visualiza desde luces neón, mucho color, Coca Cola, un centro comercial alucinante y como siempre una banda sonora digna de una serie de Cultura Pop.

He podido leer reseñas de cómo vivieron las distintas audiencias esta tercera entrega de la serie, y sin duda hay dos mundos, aquellos que quedamos fascinados con todo lo que pasó en Hawkins, los monstruos, la sangre, el sarcasmo, el humor y los que se fueron por la línea de los conceptos mal trazados, el feminismo forzado, la narrativa y la ficción desmesurada, pero creo que en el verano nos debemos a nosotros mismos una historia de amigos, helado y ficción, y sin duda disfruté de inicio a fin los capítulos.