HERIBERTO ENRÍQUEZ, UN HIMNO

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Los hombres y las mujeres pasan. Pero hay algunos que dejan honda huella, es el caso de la educadora y poeta Laura Méndez de Cuenca, que cada día —igual que Sor Juana Inés de la Cruz— logran más espacio en el mundo de nuestras mujeres brillantes y ejemplares, su obra y su vida es más difundida y viene a ser ejemplo claro del empoderamiento femenino en siglo el XXI. Debo citar que destaca en la vida de nuestro territorio, la presencia y vida de Doña Leona Vicario, representante en lo más alto, de la mujer que participó por la liberación de nuestra patria del dominio español. Por ello, en esta tarea de Historia y Crónica escribiré de mujeres que han sido las primeras en ocupar un espacio en la vida pública por sus méritos y talento, por su inteligencia y estudios.

 

De igual manera escribiré de tres educadores, que tienen como característica el ser profesores e intelectuales. Ejemplos pedagógicos que, el magisterio de este tiempo, debiera de seguir en su honda huella: escribo de Heriberto Enríquez, Enrique Carniado y Horacio Zúñiga. Quienes hoy son recordados por aquellos que ahora en su vejez les recuerdan bien; pues les llegaron a tener como ejemplo al vivirlos como vecinos: en este caso, recuerdo al cronista de la ciudad de Toluca, que me ha contado como es que conoció a vate Horacio Zúñiga en su niñez.

 

Charlas con quienes llegaron a escuchar y ver los momentos de sus grandes discursos, con voz y clara exposición en recintos académicos, plazas o centros culturales. De oradores se formó la patria en sus primeros cincuenta años del siglo XX nos basta con recordar al mexiquense Adolfo López Mateos quien fuera director del Instituto Científico y Literario de Toluca; hecho que hoy no es pedagogía que podemos admirar, pues se ha olvidado que educar la voz es un lujo en cada niño o adolescente, que se trae en sus mejores cualidades lo que nos da la naturaleza.

 

La voz, educada para la academia, para la vida pública, con los dones que la naturaleza da a la mayoría de mexicanos y mexiquenses, porque igual que los italianos, sobre todo de la zona de Nápoles, los que habitamos México y nuestra entidad, tenemos posibilidades que siempre rayan en cantar con voz de tenores o sopranos. De los tres personajes, que aparecen aquí me alegra sentir su pedagogía, el espíritu de que están hechos con una sola materia: su humanismo.

 

Cito aquí en primer lugar —por fecha de nacimiento— a  quien vino al mundo el 16 de marzo de 1884, 5 años antes de que naciera don Alfonso Reyes en Monterrey (1889), Nuevo León otro de nuestros grandes sabios. Heriberto Enríquez nacido en Toluca es un ejemplo de magisterio, de conducción de sus iguales y alumnos; Aprendió tipografía en la escuela de Artes y Oficios, fundada por el General José Vicente Villada. Fue fundador de escuelas en varios lugares, entre 1908 y 1911 funda la Escuela Superior Nocturna  Miguel Hidalgo y, fue Juez del Registro Civil en Toluca. Fue nombrado catedrático de español en el Instituto Científico y Literario de Toluca en 1917, antes en 1908 entra como catedrático  a la Escuela Normal para Señoritas. Y posteriormente a la Escuela Normal para dar las cátedras de Historia Universal, Psicología y Ética; tres cursos de español, clases de mecanografía, caligrafía y ortografía. Se jubiló en 1943 tras 35 años de servicio como educador cuya vocación fue la que más amó. Datos que encontramos en Internet sobre su biografía.

 

Los datos que aparecen en Internet señalan: Es anterior a los tres poetas: Horacio Zúñiga, Enrique Carniado y Josué Mirlo, y posterior a Juan B. Garza, Felipe N. Villarello y Abél C. Salazar, pertenece a la brillante tradición de poetas institutenses. Escribió biografías y discursos y una Reseña Histórica del periodismo  y las imprentas en el Estado de México, Trilogía de mayo de 1926 y Sonetos de primavera e invierno de 1956. Educadores, participantes sociales y profundamente cultos sabían que la palabra se debe hablar y se debe escribir.

 

Educar la palabra, de ello hablan estos ejemplos de mexiquenses distinguidos, por eso es que Heriberto Enríquez es recordado por habernos dado a los profesores de la entidad el Himno de Paz que se canta en todas las ceremonias normalistas, el mismo que dice: Desde el fondo del azul lago / del Anáhuac emergió / una raza formidable / que a la guerra puso en pie. / Que a las tribus y a los clanes / más altivos abatió, / e hizo el trono mexicano / con valor, denuedo y fe. Si revisamos encontramos un lenguaje fino, estudiado porque eran educadores amantes de la lectura. La palabra no puede ir bella si no tiene como base la capacidad del que escribe en su hábito y vocación por la lectura. Los tres educadores de los que escribo eran lectores de muchos libros, y de una vida que comenzó en sus primeros años con el movimiento de la revolución de 1910.

 

Sabio por lecturas y por vida vivida, Heriberto sigue con la letra del himno normalista: Y la guerra de aquel lago / del Anáhuac fue fatal / desde entonces, desde entonces, / corre sangre en la nación. / Mas es hora de que cesen / los horrores de ese mal, / y el conjuro lo tenemos / aquí en nuestro corazón. La poesía trae siempre historia del hombre y la mujer, es una historia escrita de manera bella, o con lenguaje profundo, lo que sucede es que no atendemos el fondo del éste y creemos que sólo son palabras bonitas y no ponemos atención a lo que el poeta nos da como mensaje y filosofía del vivir ya en asuntos de amor, ya en asuntos de la patria como sucede cuando se escribe un Himno.

 

Es un Himno de profunda sabiduría humanista, por eso es tan amado y se le escucha de manera reverencial: Nuestra escuela es otro lago / pero no lago de rencor, / del espejo cristalino / y encantado de su faz; / Surgirán juntas la dríada / milagrosa del amor / y la ninfa suspirada / nívea y pura de la paz. / Las doncellas, los donceles / juventudes que en el bien / de ese lago de cultura /han bañado el corazón.

 

He tenido la fortuna de escuchar en la Escuela Normal de Profesores, dentro de la sala bellísima que lleva por nombre Juan Sebastián Bach, con su decorado pleno de arte, y escuchar: Ya se irán en caravanas / difusoras cada quien, / dando lampos de alfabeto / Que harán luz en la nación. Por sólo esto el educador y poeta, ya debería de ser recordado en cada hogar mexiquense. Pero no es suficiente, y ese magisterio que nos legó la revolución no se repite tan fácilmente en la entidad por desgracia.

 

Si admiramos a tenores, sopranos, barítonos y tantos más que vivamos como escuela para la juventud no comprendo en estos tiempos de educar a México, cómo es que no promovemos la oratoria para tener mejores ciudadanos, educados, cultos y amantes de su propia voz para trasmitir lo mejor que tienen en el alma para bien de su sociedad.