I was made for lovin’ you baby… Tonight I want to see it in your eyes… un “falsete” y boom!!

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Lo que sobresale de la banda Kiss es que a lo largo de su carrera, sus integrantes experimentaron con varios géneros como, balada, música disco, shock rock, heavy metal, entre otros. Un ejemplo, y es el que nos va a ocupar en estas líneas es I was made for loving you (1979), donde mezclan el hard rock con la música disco. Además se puede notar que en ocasiones la voz hace uso de registros muy agudos, como sucede en la sección previa al solo de guitarra. Podemos notar su armonía, con una tonalidad de Mi menor. Progresión: Em – G – B – Em – G – B – A, se emplea los grados III – V – IV para cambiar de sección. Su melodía es el motivo principal que se usa como introducción y coro. Solo de guitarra empleando la escala pentatónica de Mi menor. Se hace notar claramente su instrumentación comenzando por la voz, las guitarras eléctricas, bajo y batería. Sin perder un segundo el ritmo va a un compás 4/4 a 120 bpm.

 

Pero después de esta brevísima introducción ¿Qué tienen en común I Was Made for Lovin’ You, Livin’ on a Prayer de Bon Jovi y Livin’ La Vida Loca de Ricky Martin? Podríamos encontrar alguna relación entre las dos primeras, bandas de rock, y pelos largos. Pero los únicos dos puntos, en común, con la tercera son que las tres fueron éxitos comerciales en todos los sentidos y que Desmond Child en su composición tuvo que ver. Paul Stanley, cantante, compositor y co líder de Kiss, tenía una cosa muy clara, quería una canción de éxito al precio que fuera, así que buscó a un compositor profesional y juntos compusieron I Was Made for Lovin’ You.

 

Tampoco es casualidad que esta canción fuera una mezcla de rock con música disco, eran los finales de los setenta y lo que triunfaba en Estados Unidos era Fiebre del Sábado Por la Noche, así es que la conjunción de estilos les pareció una buena idea para añadir a la fórmula del éxito. Sin duda esta rola abrió una amplia brecha para que las bandas de rock utilizaran la alianza con profesionales de la composición para conseguir sus éxitos. Decía Desmond cuando escribo sobre canciones me gusta buscar la historia que hay detrás, lo que llevó al grupo o al compositor a escribir la canción, pero en este caso solo hay una intención detrás: buscar la fama. Y ¿esto le quita mérito a la canción? pues lo cierto es que no, aunque personalmente la hace un poco más vacía, la calidad es indiscutible. Vale la pena recordar de esta rola aquella versión sui generis donde la banda toca este tema acompañado por la Orquesta Sinfónica de Melbourne.

 

Ahora bien, Kiss es una banda estadounidense de rock formada en Nueva York en enero de 1973 por el bajista Gene Simmons y el guitarrista Paul Stanley, a los que más tarde se unirían el baterísta Peter Criss y el guitarrista Ace Frehley. No podemos ignorar sus conocidos maquillajes faciales y sus extravagantes trajes, la banda se dio a conocer a mediados de los años setentas gracias a sus actuaciones en directo, en las que incluían pirotecnia, llamaradas, cañones, baterías elevadoras y guitarras con humo, entre otros trucos tras tramoya. I Was Made for Lovin’ You es interpretada por la banda Kiss, lanzada originalmente en su álbum de Dynasty (1979). La rola fue lanzada como el lado A del primer sencillo del álbum. Fue el segundo sencillo dorado de la banda, con más de un millón de copias vendidas. La canción porta ampliamente el estilo de la música disco, uno de los géneros más populares en los Estados Unidos a finales de los años setentas. Un tema interesante fue que Peter Criss apareció en el video y en la cubierta del álbum, pero no tocó la batería en la canción. Al igual que la mayoría de las canciones del álbum Dynasty, el heroe anónimo de la rola fue el baterista Anton Fig  por pensar que Criss, no era capaz de tocar de acuerdo con el productor Vini Poncia. Esta rola fue uno de los pocos singles de la banda en tener éxito en el Reino Unido en los setentas aun cuando sólo logró un lugar 51 con una versión que duraba casi ocho minutos. Pero como decía Child, al final lo importante es que las canciones las hacemos nuestras y su valor y su sentido lo obtienen cuando las hacemos formar parte de la banda sonora de nuestras vidas, cuando nos hacen sentir o recordar algo que es exclusivamente nuestro.

 

En algún momento también comentaba que Paul Stanley solía venir a charlar con nosotros al backstage. No tenía demasiada idea sobre Kiss. Pensé que era un grupo para niños pequeños. Él mismo me dijo ‘Vamos a intentar escribir una canción para Kiss’. Unos meses después escuché el tema en la radio. No tenía ni idea de que se había editado. Fue número 1 en 23 países (…) intentemos hacer algo con un ritmo dance, pero vamos a meter guitarras de heavy rock‘. Esa fue la innovación que le propuse a Paul. Gene siempre odió, pero en serio, esa canción. Desde que compuse este hit para Kiss mi vida cambió totalmente. Logré crear una carrera profesional en una etapa en la que estaba casi prohibido que un compositor ajeno al grupo escribiera nada. Comencé con Kiss, seguí con Bon Jovi, Aerosmith y Ratt. Me convertí casi en el miembro secreto de estos grupos.

 

Desde I Was Made for Lovin’ You la banda entró en otra dimenisón, logró el objetivo de meter el segundo disco de oro del cuarteto enmascarado después de la azucarada balada Beth, disco sencillo del álbum Destroyer (1976). El alcance con I Was Made for Lovin’ You fue aun mayor. Casablanca, el sello del grupo, ya se había anotado el advenimiento de Donna Summer, la reina de la música disco, y ahora tenía a un fenómeno que explotaba en varias direcciones: la radio, la discoteca y el culto al misterio del maquillaje y el supuesto filosatanismo. El hit de Paul Stanley se hace cargo de ese doble standard: se puede cantar y bailar, pero gracias al riff y el solo de guitarra de Ace Frehley mantienen el heavy metal vivo en Kiss.

Que Kiss haya mantenido encendido su status de culto a pesar de la masividad hace posible que hoy la historia se haya dado vuelta. La edición argentina de Dynasty es buscada como fetiche y llega a cotizarse por la extratosfera, ya no hablemos de él todavía más raro casette. Pareciera que se trata de una parodia de toda la información, un fake news, que rodea al fenómeno desatado por Kiss en Argentina hacia 1980, cuando las leyendas sobre el grupo de heavy metal y glam habían edificado una narrativa del mal en los medios apropiada como gesto de osadía entre sus fans adolescentes. Entre otras cosas, recordando aquellos años y verdaderas historias, se decía en ese entonces que Gene Simmons, el bajista, se había realizado el injerto de una lengua de vaca o que entre todos los miembros de la banda soltaba pollitos vivos en el escenario para pisarlos; que ofrecían un millón de dólares a quien se suicidara durante uno de sus conciertos, aun más allá se comentaba a gritos por los pasillos que el nombre ocultaba una sigla oprobiosa: Kings of Imperial Satan Service. Pero los que venían escuchando a Kiss de más atrás decían otra cosa. Que con I Was Made for Lovin’ You la banda había vendido su alma a otro diablo, el negocio de la música disco. Y es que con esa línea de bajo alegre, un canturreo lascivo y un estribillo universal Kiss consiguió su primer crossover: ¿salieron del nicho del heavy metal para volverse pop?