INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO ECOLÓGICO DE DON ISIDRO FABELA

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Existen varios referentes mexicanos del pensamiento filosófico, político y poético que han permitido a las generaciones de nuestros tiempos construir posturas y razonamientos en torno a las condiciones sociales y ambientales para vivir. Más aún en vísperas de nuestras fiestas patrias, es una cita inevitable  la de consultar a Don Isidro Fabela Alfaro, ilustre hombre, visionario y ex gobernador del Estado de México de 1942 a 1945.

Si bien Don Isidro ocupo de la manera más efectiva varios cargos en la administración pública, lo que el día de hoy nos atañe es su pensamiento respecto a la concepción del medio ambiente, o como él lo diría, la “Naturaleza”.

Revisando su obra podemos extraer algunos referentes que nos pueden direccionar hacia una percepción más clara sobre el tema ambiental que si bien no fue explícitamente expuesto encontramos perfecta concordancia con su dialéctica poética.  Empezaré señalado que por la inteligencia nos damos cuenta de lo que somos, de lo que es la familia, la patria, la humanidad; conocemos las ciencias que nos enseñan lo que es y cómo es el hombre mismo; lo que es la vida, la individual y la colectiva; lo que es el mundo; la madre naturaleza en que vivimos, y lo que es el universo en su infinitud.

Hay que señalar también el profundo aprecio por el municipio de Atlacomulco aún más reconocido cuando se encontraba fuera de nuestra de nuestra nación ejerciendo sus aptitudes diplomáticas y un profundo amor por la naturaleza, “donde el sol puso en nuestras frentes de recién nacidos la buena estrella que había de guardar nuestros pasos seguros y rectos en la bella senda que es la vida, ese don maravilloso de la creación que amo y admiro como el poema excelso de la madre naturaleza. Nacer, crecer, amar, crear, creer, soñar, padecer, todo eso entraña la existencia mía que fue engendrada aquí. Por eso Atlacomulco es la morada dilecta de mi corazón…”

Así mismo reconoce la gran obra del paisajista José María Velasco quien simboliza su apego admirativo por el prodigio de la exuberante naturaleza mexicana.  El maestro escogió desde puerto su objetivo —como aconseja Ruskin— y fijó su elección en nuestro alto Valle de México al que hizo suyo a fuerza de idolatría, ese amor excesivo y vehemente que lo dominaba. Sus cuadros inspiran respetuosa emoción. Nos sugieren la idea de que el patriarca pareciera rezar todos los días a su santa madre naturaleza que lo rodeaba por todas partes: al contemplar las piedras de las veredas, el calmo silencio de los estanques, los árboles muertos, el musgo afelpado de sus peñascos, las linfas que le sonreían con sus secretos, y el “aire que pintaba”.

En el ámbito político se manifestó respecto a la importancia  de la economía, agricultura , ganadería y su fomento , apuntaba: “Convencido como estoy de que México pueda ascender de modo seguro al progreso material, necesita trabajar la tierra de manera más extensa e intensa que nunca, dando a quienes la trabajan la más eficaz ayuda posible, mi gobierno trató el problema agrario con la atención debida teniendo en cuenta en todo momento la difícil y precaria situación de los campesinos y de los pequeños propietarios de manera de favorecerlos dentro de los derechos y garantías que las leyes dan, y teniendo en cuenta que la finalidad de la distribución de tierras es aumentar la producción agrícola”.

Algunos datos históricos nos muestran que  el gobierno a su cargo, por conducto de su Comisión Agraria Mixta, instauró 27 expedientes de dotación de ejidos, 92 de ampliación, 10 de restitución, 28 de dotación de aguas y 16 de creación de nuevos centros de población agrícola.223 Durante su gestión, Fabela apoyó también el desarrollo agropecuario del Estado de México preocupándose y ocupando a la gente del campo no sólo a través de acciones de carácter mediático, sino sobre todo viendo hacia el futuro, en una perspectiva de largo plazo, cuyas medidas ejecutadas hoy alcanzan su verdadera dimensión.

Aunado a lo anterior se enfocó a resolver el viejo problema del abastecimiento de agua potable en Toluca mediante años de estudios para emprender el plan respectivo, que inmediatamente al llegar a la gubernatura detecto lo defectuoso y lo insuficiente de este servicio básico. Algunas de las acciones que emprendió fue que, para aumentar el caudal disponible de aguas, se perforaron nuevos pozos y se construyeron los depósitos en El Calvario con el objeto que la presión que se obtenga desde esa altura, le hiciera expedita y fácil una correcta distribución. Este nuevo caudal bastó para satisfacer las necesidades de una población de 55 mil habitantes a razón de 200 litros de agua diarios por persona y, el excedente se almacenó en dos grandes tanques. En sus palabras “¡Aprenda el pueblo la lección que le ha dado el hombre que tanto lo ha amado! Cultive el pueblo las virtudes. Viva el pueblo, las Virtudes del agua “.  Cabe señalar que Fabela dotó de agua a diversas poblaciones del estado que la necesitaban de manera apremiante.

Finalmente, emprendió gestiones pioneras en el tema de  la explotación forestal en el Estado de México la cual es y ha sido devastadora con consecuencias fatales para el medio ambiente y la economía, por lo cual  Fabela y el  Presidente Ávila Camacho, crearon  la primera unidad de explotación forestal por conducto del Banco Ejidal, quien a su vez explotó dicha unidad por medio de personas especializadas estableciendo cuerpos técnicos y de vigilancia, bien pagados y competentes, para que bajo su responsabilidad se exploten los bosques dentro de los rigores de la ley.

Culmino este pequeño vistazo al pensamiento ecologista de Fabela quien era admirador de Sancho Panza porque “tenía la cualidad más estimable en el hombre, la lealtad”. De Cervantes: … “ya se sabe, leyó mucho; pero los libros que más leyera fueron, el de la vida que nos enseña a conocer las pasiones, y el de la Naturaleza, la suprema maestra de los artistas. Él no desciende de nobiliaria estirpe, y, sin embargo, es un prócer por sus maneras, por su hidalga compostura, por la aristocracia de sus ideas y la magnanimidad y magnitud de sus sentimientos.