Javier Sicilia e Ixchel Cisneros analizaron la situación actual del país

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Un país dividido por ideologías (fifís contra chairos), en donde existen más de 250 mil muertos y 40 mil desaparecidos, según cifras oficiales, ofrece un panorama poco halagador a las nuevas generaciones. Esta situación adversa fue algo que analizaron el poeta y activista Javier Sicilia y la periodista y activista Ixchel Cisneros. Moderados por Marco Antonio Núñez Becerra, ambos ponentes expusieron, en el Salón 4 de la Feria Internacional del Libro (FIL), su punto de vista sobre la violencia que impera en México.

El primero en tomar la palabra luego de que el azar (un volado) lo decidiera, fue Sicilia, quien habló de cómo los jóvenes deben alzar la voz, y lo hizo con el ejemplo de Greta Thunberg.

“Yo creo que el presente está roto, sobre todo para los jóvenes. Hablaría de una crisis civilizatoria muy profunda. Esas crisis son de un mundo que se acaba, paradigmas y formas en que la sociedad se expresaba y con las que mantenía su vida y ahora han entrado en crisis. Por ejemplo, la caída del imperio romano fue una gran crisis civilizatoria, diría san Agustín”. Con esas palabras arrancó su participación Sicilia, para luego agregar que “esta es una crisis civilizatoria terrible, y es que la revolución industrial que desarrolló esta idea del progreso hasta nuestras fechas colapsó, entró en una crisis, ya no hay manera de reformarlo, se entró en crisis, y la violencia es el rostro más claro.

“Pienso que el zapatismo, los movimientos feministas, balbucean algo nuevo, pero no acaba de… pienso en esta niña Greta Thunberg, que es meramente puntual, dice una cosa que yo he retomado para hablar de este país, y la retomé en la carta que envié al presidente Andrés Manuel López Obrador. Ella dijo ‘no quiero su esperanza’, lo declaró en su discurso de la ONU, ‘quiero que sientan el terror que yo estoy sintiendo’ hablando de su generación, una niña de quince años, ‘y quiero que reaccionen como si estuviera incendiándose su casa, porque eso es lo que está pasando’”.

Al tocar el turno a Cisneros, la directora de la organización El Día Después, quien apareció con un pañuelo verde a manera de brazalete en su mano izquierda, habló, entre otras cosas, del feminismo y la preocupación que se percibe en la vida diaria en México.

“Hay un montón de personas en este país que estamos muy preocupadas porque estamos viviendo unos momentos terribles; a mí mucha gente me pregunta el típico ‘¿no te da miedo ser periodista y activista en un país como este?’. Y claro que podría ser, tenemos más de cien periodistas asesinados. Eso sería el inicio para tener miedo a dedicarse al periodismo acá”, comentó Cisneros.

“Tengo tres hijos, y me parece tremendo el país que les estamos dejando, y ahí me hago corresponsable porque el Estado nos ha fallado, el Estado tiene años fallándonos, pero también nosotros hemos obedecido y en muy pocos casos nos hemos negado a hacerlo. Lamentablemente, en este país, cuando te niegas a obedecer, te callan, y ahí está el Movimiento por la Paz, el Movimiento de Víctimas, y en los años setenta los movimientos de guerrillas, los movimientos estudiantiles. La represión es tremenda”.

Luego de las disertaciones de ambos invitados, se abrió el micrófono para que miembros del auditorio expresaran sus inquietudes, a lo que se reflejaron aspectos que se comentaron durante la mesa, peleas por un lugar en el salón, por ideología o pensamiento sobre la política.