KESIA ROMERO CANCHOLA Y SU ACTIVIDAD COMO CHOFERA DE UN TRANSPORTE URBANO

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En el Valle de Toluca hay aproximadamente 5 mil hombres que manejan un camión urbano por sólo tres mujeres, una de ellas es Kesia Romero Canchola, quien conduce una unidad de la empresa Autotransportes Colón Nacional. Con 8 años de experiencia en esta profesión, reconoció que ha sido objeto de discriminación, pero su trabajo también ha sido motivo de gran satisfacción personal, le ha dejado claro que uno puede lograr lo que quiera, y que si nos cierran una puerta, hay otras diez que se pueden abrir.

Kesia se integró a este ámbito laboral por necesidad. Sabía manejar pero hubo un momento en que no encontraba trabajo. En su caso, le cerraron una puerta cuando fue rechazada en la empresa STUT. Me dijeron directo, esta empresa no está capacitada para recibir mujeres, recordó.

Pero no se dio por vencida, y la puerta se abrió en la empresa a la que ahora pertenece, donde prácticamente no encontró ningún obstáculo; al contrario, me han apoyado. Nada más me dijeron: si puedes sacar tu licencia y me la traes, el trabajo es tuyo.

El primer reto que tuvo que superar fue adaptarse, pues a veces la gente piensa que es algo sencillo, nada más estar sentada todo el día y ya, pero no, tiene su chiste, es el tiempo, el trato con las personas, hay que estar muy atentos; no es sólo manejar, es hacer la parada, subir pasaje, cobrar, dar cambio.

Las dificultades iniciaron al momento de comenzar a laborar en un ambiente prácticamente dominado por hombres, porque a los compañeros se les hizo difícil aceptar que una mujer pudiera hacer su trabajo; pero también de los usuarios. Lamentó en especial que la discriminación que ha padecido viene no de hombres, sino también de mujeres, porque algunas no aceptan que pueda realizar trabajos tan pesados como los hombres. Creo que afecta más cuando viene de una mujer porque quizás estamos abriendo las puertas para que otras mujeres no le batallen, y es increíble, hasta da coraje recibir comentarios discriminatorios por parte de ellas.

Cuesta lidiar con la discriminación porque a veces sí se reciben humillaciones, pero lo que no te mata te hace más fuerte, entonces he aprendido a lidiar con eso, a hacer oídos sordos y seguir adelante, agregó.

También ha padecido agresiones verbales y hasta físicas. Lamentablemente tanto uno como operador como las personas hacemos mal las cosas, a veces uno levanta pasaje donde no debe, o igual las personas piden la parada donde no la hay. La gente en ocasiones es grosera, una señora una vez me cacheteó, y los hombres me han faltado al respeto, entonces aprende uno a defenderse o prefiere quedarse callado, reconoció.

Aunque le cuesta digerir algunos malos tratos, la otra cara de la moneda es la satisfacción de estar desempeñando un trabajo que le gusta y en el que es buena, también recibir el reconocimiento de la gente y de sus tres hijos.

Me siento satisfecha porque fui de las primeras mujeres en este trabajo, y sigo. Me he ganado un lugar dentro de mi empresa, sobre todo porque es algo que me gusta hacer, tengo el privilegio, porque no todas las personas lo tienen, de realizar un trabajo que me gusta, señaló.

También ha recibido palabras de ánimo de las personas, y otros detalles que la motivan a continuar, a pesar de lo complicado que resulta. Me he encontrado a personas en la calle que se acuerdan de mí, me saludan; eso quiere decir que les deja uno algo bueno, porque si no, no se acordarían de ti y sobre todo con una buena imagen, porque el saludo se siente con aprecio; el agradecimiento, y que a veces me dan sus bendiciones por escrito, mensajes como que Dios te bendiga, te cuideme siento muy tranquila de viajar contigo, detalles de ese tipo te reconfortan, expresó.

Kesia es mamá de un joven de 18 años, una jovencita de 16 y una pequeña de 6 años de edad.¿Cómo ven ellos su trabajo?

En ocasiones se preocupan, porque uno está expuesto a accidentes e imprevistos, pero les gusta que su mamá haga algo diferente a lo de cualquier otra mami. Les gusta, al principio me llegaron a expresar que se sentían orgullosos, dijo con una sonrisa.

 

UN TRABAJO EXIGENTE

Kesia Romero recordó que en Toluca llegó a haber hasta 6 mujeres como operadoras de camiones urbanos, pero la cifra en vez de aumentar ha disminuido a tres en la actualidad. Ella y una colega de la línea Adolfo López Mateos son las que tienen mayor antigüedad, 8 años.

¿Por qué hay tan pocas mujeres en este medio? 

Kesia dijo: Es muy pesado por el horario y el ambiente de trabajo, y a veces por las malpasadas que se lleva uno. La mayoría de las mujeres que estaban trabajando tienen hijos, entonces creo que es por los horarios y porque en estas circunstancias a veces se desatiende a la familia.

Y es que las jornadas de trabajo son de alta exigenciaKesia Romero lo hace  de lunes a viernes. Normalmente despierta a las 4:30 horas de la mañana, siempre toma café, para comenzar el día bien despierta; se baña, se alista y prepara un lunch; también cuida detalles como la puntualidad: Por lo regular siempre salgo con media hora de anticipación de mi casa. Un día temprano es empezar a las 5:50 de la mañana.

La ruta que cubre sale de La Pila, va por Avenida Gobernadores y después Manuel J. Clouthier hacia Las Torres, pasa por la Terminal hacia Isidro Fabela, para ir hasta Calixtlahuaca, en un trayecto aproximado de tres horas debe completar el circuito cinco veces por día, y en el transcurso, hacer tiempo para comer o entrar al baño.  Voy terminando a las 8:45 de la noche; en lo que voy a dejar el carro y regreso a mi casa, a las 9:00 pm voy terminando un día, si no se presenta algún contratiempo.

En su trabajo, algo que la distingue es su sensibilidad con los usuariosPor ejemplo, trato diferente a las personas discapacitadas y a las personas de la tercera edad, pienso que con ellos hay que tener más paciencia, señaló.

También le causa gracia la creencia popular de que las mujeres manejan mal; lo que ha visto y ha vivido la convencen de lo contrarioLa verdad me da risa, porque creo que las mujeres somos más precavidas. Uno (como mujer) tiene el instinto de protección, una vez me tocó que iban unos niños sentados hasta adelante e iban jugando, de repente me frené y uno casi se me salía por la puerta, pero lo alcancé a agarrar. Como mujer tiene es instinto o esos reflejos para proteger; tiene uno más paciencia, y a veces sí creo que las mujeres manejan un poco diferente, pero para bien”, subrayó.

Kesia dijo que también experimenta un sentimiento de satisfacción cuando ve que mujeres se integran a ámbitos poco comunes, como el de manejar un camión, porque quiere decir que como mujeres ahí la llevamos, sí podemos. Muchas mujeres saben manejar, saben hacer las cosas, pero les da miedo enfrentarse a la sociedad, a su familia, al qué van a decir, y por eso no lo hacen, por pena o por miedo.

No obstante, aseguró que cuando ves a una mujer que está desarrollando lo mismo que tú y sabes por lo que pasó para llegar ahí, te da orgullo, y en lo personal, me dan ganas de seguir adelante. Me queda claro que no hay límites, uno puede hacer lo que le guste hacer. Sí se puede, solo es cuestión de ubicarse, planearlo, desarrollarlo y llevarlo a cabo. Aunque sea un trabajo pesado, si uno quiere, siempre va a encontrar el modo de hacerlo, sentenció.