Kibombo no es un manual de ayuda, es un libro para leerse en familia: Monique Zepeda

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Es terapeuta de niños, adolescentes y adultos. Su nombre: Monique Zepeda Sein, originaria de la ciudad de México. Estudió Pedagogía en la UNAM y en la Sorbona de París. Tiene maestría en Psicología Clínica y en Literatura. La conozco en la FIL de Guadalajara, mediante un interesante proyecto llamado Kibombo.

Le pregunto:

¿Cómo marcha el proyecto Kibombo?

Kibombo va viento en popa, estoy contenta de compartir aquí su inauguración o entrada al mundo en FIL Guadalajara, todo va bien, venimos llegando de una escuela en donde cerca de 100 niños hicieron un montón de preguntas.

Déjame contarte que Kibombo es un proyecto que creamos con un equipo de trabajo, pensando en cómo hacemos para que las familias puedan hablar con sus hijos de temas complicados.

Hoy en día, los niños reciben tanta información por la pantallas que están en todas nuestras casas y las reciben sin filtro, entonces para las familias es un área de interés, cómo hacemos para filtrar esto que se cuela por todas estas pantallas esta información.

Kibombo es un instrumento para tener preguntas para dialogar en casa y encontrar las respuestas apropiadas. Es un libro para niños, de aventuras, divertido, pero pensamos que se convierte en una herramienta para ellas, para conversar en casa acerca de temas como el acoso escolar, el famoso bullying  que lastima tanto.

O la enfermedad de algún miembro de la familia, o la separaciones de los padres, digamos de temas que están en nuestro cotidiano, pero que, generalmente, esquivamos o nos da un poco de temor abordarlos así, directamente .

Ahora sobre estos temas específicos que mencionas del doloroso separamiento de los padres, quizá para ellos no lo sea, pero para los hijos sí. ¿Qué recomiendan, qué dicen ustedes?

Lo que hace Kibombo es un trabajo literario, quiero advertirte, no es un manual de ayuda, sino un libro de lectura en familia.

Lo que abre la posibilidad, es cómo entender y qué le puede estar pasando a un papá que a lo mejor tiene frustraciones laborales, a lo mejor dejó de escuchar a su familia hace tiempo y de repente regresa y se da cuenta que no sabe oír, no sabe escuchar y lo descubre en el libro.

Entonces eso permite hablar de, imagínate, que lo habláramos con un niño y tú te sientes escuchado, o de una mamá que diga hay mira sí me suena o de la propia mamá que no sabe escuchar.

Es como a través de la historia, del recurso literario, abordar estos temas sin dar respuestas, porque lo que nos interesa es que cada lector las encuentre a la medida, simplemente ser un detonador de una conversación que, a lo mejor, está por ahí atorada en el contexto cotidiano.

Se supone que la vida misma tiene problemas que siempre han estado presentes, ¿pero se han agudizado en los últimos tiempos?

Para los chicos percibo esto, porque además de escribir para niños he sido terapeuta de niños y jóvenes. El tema de papás con prisa, con poco tiempo para conectar con ellos, si genera un impacto; el tema del acoso escolar que siempre ha estado, pero que la cifras en México se han acrecentado de una manera pasmosa, genera muchísimo dolor en la infancia, en el crecimiento, ahí hay pocos adultos que estén bien informados y equipados para intervenir en esa situación.

También en este libro de Kibombo lo abordamos porque es una realidad omnipresente en las escuelas, como buscando que cada niño encuentre su manera de salirse de esa situación que, en realidad, es una situación de poder,  de estatus en el grupo.

Sobre eso entonces lo que usted se propones, si es que hay alguna propuesta, es ya no guardar silencio.

Esa es la propuesta, tal cual. Romper el silencio y lo que pretendemos desde Kibombo que es la editorial El Naranjo con RUC, una empresa mexicana que se dedica a los contenidos con significado, es justamente cómo hacemos para hacer este catalizados uno de los silencios que está ahí en nuestra saciedad y que se pueden aliviar, no es que estemos planteando soluciones, pero se pueden aliviar con el diálogo, se pueden ventilar y entonces, cada quien, puede encontrar su manera de absorverlo.

Kibombo, el texto, está lleno de estas propuestas de pensar por ti mismo, de decir no a las respuestas enlatadas y sí en buscar respuestas propias

¿Porque Kibombo?

Me pareció divertido, sonoro. Me suena a bombo y platillo. Y Kibombo es un ser un poco vamos a ponerlo así, desobediente, irruptivo, simpático, siempre del lado del bienestar, pero no queríamos un ser bonito y bien portado, sino un poco travieso

Allá en Argentina se usa y se habla de psicólogo y también de terapeutas inclusive hay un barrio en donde hay farmacias y consultorios tanto de sociólogos, psicólogos y terapeutas ¿en México ya llegaron o es simplemente una moda?

Mira yo te lo voy a poner así, no es una moda, es una necesidad,  y creo que a terapia van los valientes, los que quieren abordar, enfrentar y hacerse cargo de sus propias situaciones.

Digamos que la cultura psicoanalítica no está tan difundida aquí, en México, como en Argentina, que tiene una tradición de muchísimo más tiempo, pero por supuesto que hay un montón de profesionales y de colegas que están dedicados a, justamente, a escuchar a las personas que se acercan para que puedan volver a encontrar su camino, sus respuestas y creo que es una de las mejores inversiones que puede hacer uno en la vida.

Vamos a pensar un poquito en otras generaciones digamos de los 60 y 70, que aún viven, soy una de ellas, y que te dicen bueno entonces no tienes mente para que tú resuelvas tus propios problemas y necesites apoyo de alguien

Claro que tienen mente. El apoyo de esa escucha especializada, lo que hace es que te guía dentro de tu propio laberinto. Claro que tenemos mente, pero por supuesto tenemos nuestros propios obstáculos, por creencia o frases hechas o dogmas, no quiero hacer el catálogo completo, pero tenemos nuestros propios obstáculos y justamente las psique, en un momento dado, necesita de una escucha, de uno u otro al exterior que pueda servir nada más como el imán de la brújula para que te puedas guiar en tu propio laberinto

¿Visto así es la varita mágica, el ser terapeuta?

No hay varita mágica, pero hasta el momento, es la solución, el trabajo más certero para que alguien pueda lidiar con su propia verdad, realidad.

Digamos que pueda contactar consigo mismo y cumplir su camino y no el de otros, no conozco otro sendero más que éste.

¿Concluye la labor del terapeuta o siempre es cosa de estarlo consultarlo?

Concluye y si no es necesario, no puede volver a consultar, es un  proceso, es un camino que tiene su principio y su final, donde el que asiste va a medir y a sentir que ya  aquí, se cumplió, en un proceso se llevan herramientas. Regresando a Kibombo esta herramienta de auto preguntarse y volverse muy hábiles para escuchar tu propia respuesta.

Como vivimos en sociedad hay un montón de respuestas, ya prefabricadas que se nos cuelan entre los oídos y entonces tenemos que volvernos muy hábiles para escuchar lo que nos dice nuestro interior.

Ya que volviste a Kibombo y que me dices que suena bonito por eso utilizaron el nombre, entre otras cosas; esta expresión tiene algo que ver con algo de, qué bobo,  fonéticamente hablando.

No, porque digamos que no, en mi imaginario nunca estuvo presente eso, Kibombo se escribe con K digamos Ki y después bombo, que hace tanto ruido. No, simplemente es un nombre lúdico y sonoro que me pareció que le calzaba muy bien a este personaje, que es un ser fantástico, estrambótico, muy osado y digamos que de una materia que no se acaba como de plasmar, como está hecho de cuarzo, que puede modificar su color y su apariencia

Hablando de bombo, bombo así tal sin el Ki, está el famoso bombo de Manolo que era el principal porrista de la selección española y digo era porque ya en el último mundial no apareció, a la mejor se murió. De ahí en fuera, los otros bombos que conozco es de los piqueteros argentinos y de verdad hacen mucho ruido.

Si hacen ruido, pero acuérdate que también está el bombo en toda la música folclórica, tanto en Los folcloristas que fue este grupo mexicano que estuvo tantos años sonando, como Mercedes Sosacon su bombo que te erizan los pelos cuando lo escuchas, bueno el bombo tiene una voz propia.

¿Dónde surge o cómo surge el bullying, quién lo bautizó así?

 El bullying es sinónimo de acoso escolar, es un comportamiento universal, no es privativo de ninguna región, siempre ha estado y es un comportamiento que tiene que ver con tener estatus y poder dentro de la arquitectura social de un grupo.

Cómo lo nombran bullying, viene de la lengua inglesa. Implica como empujar a alguien, ser un toro, atropellar, pisotear, no tener tacto, es sinónimo de acoso escolar y creo que la parte más importante del concepto es que en el acoso escolar necesitamos adultos que intervengan, los niños solos, no pueden intervenir en una situación donde son agredidos pero de manera sistemática y continua, no es un conflicto puntual sino que es un comportamiento agresivo, intencional y que se repite en el tiempo, tiene consecuencias emocionales severas.

Requerimos un equipo adulto que intervenga y le pueda decir al acosador, es acosador nada más en ese momento, después se le puede quitar, no es una etiqueta.

El equipo adulto tiene que decir fíjate que el comportamiento que estás teniendo es inaceptable y marcar un límite; un niño solo, sin poder en el grupo, aislado, que es uno de los mecanismos frecuentes del acoso escolar, pues no tiene recursos para defenderse, tendría que acudir a la violencia y tú sabes violencia genera violencia y no resuelve.

Y en tu experiencia como ésta, que manejaste hace unos momentos al iniciar la entrevista, estar con un grupo de niños, ¿los ves como convencidos de lo que se les dice, acerca del niño acosador?

Fíjate que, justamente en esta experiencia aquí, en Guadalajara, fue muy interesante. Es una escuela que ha hablado de bullying. Tiene un programa sobre éste y los niños muy informados dicen, el acosador a lo mejor ha vivido una experiencia muy fea, no lo dejan escuchar en su casa, no lo dejan llorar en su casa, pero todos llegamos a la conclusión que aunque eso fuera así, nada justifica que hagas sentir mal a otra persona.

Los niños están adquiriendo más y más vocabulario para nombrar esa experiencia y pedir ayuda.

Kibombo también tiene en sus ingredientes: una de sus escenas, una de la situaciones que ocurre es que estos niños protagonistas se topan con niños acosadores en su escuela, que pueden llegar a ser de una crueldad bastante sofisticada.

Entonces nos interesa, como equipo, hablar de esto con las familias, con los niños ventilar. Que lo hablemos porque es un problema que está en nuestra saciedad y si logramos atajar, estamos asegurando un desarrollo de una infancia sin esa  experiencia, que es, absolutamente inútil.

Pasar a través de esa experiencia ni te forma el carácter ni te da herramientas para la vida, esas son otras y se adquieren de otra manera.

Compartir nuestra alegría desde RUC y de el Naranjo por la llegada de Kibombo, que además forma parte de un proyecto más grande, esperamos que pronto lo logremos. Una serie de libros o una serie de otros elementos que permitan este diálogo en familia y que van a tener bajo este mismo sello, bajo el nombre de Kibombo otras formas de expresión.