La alegría de ser maestra

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Lo común es que los niños, adolescentes y jóvenes tienen tantas potencialidades que pueden desarrollar y que muchas veces pasan por la escuela y no las desarrollan. En este último libro que estamos editando sobre Educación y ternura, destinado a los docentes y padres, decimos que hay una obra importante que hacer y es la de trabajar bien con los niños todas sus posibilidades. Otra cosa que es común aquí es que los dejemos hacer. Es decir, que si piensan algo, que lo escriban; si quieren decir algo, que lo digan. Es la única manera de ayudar a su desarrollo pleno. Y algo muy importante acostumbrar a los niños a que confíen en sus posibilidades.

Pensemos en esta clasificación que, a veces hacemos, de aventajados o no aventajados, del que sabe o no sabe. Por el contrario, esta pedagogía va dirigida a la confianza del ser humano en sí mismo, desde las primeras edades; eso le da una gran fortaleza para avanzar en la vida. Hemos tomado también el pensamiento de avanzada de Latinoamérica, donde tenemos tantos grandes pedagogos.

El espíritu de innovación en los maestros crear era la palabra de los jóvenes, igual que buscar cosas nuevas, nuevas formas y siempre innovar, esa idea debe darse con la creatividad, el niño y el maestro, hay que enseñar a los niños a ser preguntones porque si no lo son se pueden convertir en estúpidos, en charlatanes que repiten lo que les dicen; la pedagogía actual está en tomar al niño, al adolescente no como objeto, sino como un sujeto que actúa, que aprende y al que hay que escuchar. La demanda de la educación actual pasa porque aprendan por sí mismos, que no aprendan sólo porque les enseñan, sino que puedan apropiarse de formas para aprender.

Latinoamérica está viviendo un momento interesante de cambios políticos, con Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay y la Argentina, entre otros países. ¿Cómo formar un movimiento pedagógico que los aproveche? Este momento es importante para la unidad de los educadores. Existe una organización que se creó en Pedagogía 90 (congreso internacional) a solicitud de varios países y que es la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe (Aelac), que ahora debe cobrar mucha más vida porque tenemos las condiciones para eso. Hay que dialogar, discutir, pasarnos experiencias de un país a otro. Esas son las primeras cosas que nos debemos los educadores. Es un momento ideal para ganar en intercambio.

Si ha trabajado con niños, ya no los puedes dejar. Soy de las que cree que la vocación no nace con la gente, sino que se hace con la práctica. Uno siente el gusto de compartir, de influir sobre todo en los jóvenes, una de las grandes emociones de mi vida es cuando alguien me dice: Profesora, ¿le pasa algo? o surge esa pregunta: Profesora, ¿usted se acuerda de mí? También me ha ocurrido que alguien se me acerque y me diga: Yo fui su alumno. Cuando eso ocurre, a un maestro le reafirma lo grande que es su labor. Volvería a ser docente, maestra si tuviera que escogerlo. Porque es con el vínculo con el ser humano y con la comunicación con lo que uno puede ayudar. Me parece que esa es la alegría que sienten los educadores.