LA AUTONOMÍA, ES CONSTITUCIONAL, NO ESTÁ A DEBATE, DICE EL DOCTOR EDUARDO BLANCO

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Hay que entender que la Autonomía está establecida en la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo Tercero, esto obedece a una lucha histórica que data desde 1929, cuando la Universidad Nacional de México logra precisamente ésta.

Entre ese tiempo uno de los destacados impulsores de la misma fue Adolfo López Mateos, entonces estudiante de la Universidad, es uno de los principales promotores.

Desde entonces la autonomía ha sido definida, incluso hay criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que la precisan, el más reciente caso es el año pasado cuando le otorga un amparo a la Universidad del Estado de Hidalgo, donde dice que no puede incidir la Legislatura del Estado en la designación de su propio contralor, porque tiene Autonomía de gobierno.

De esta forma, el doctor Eduardo Blanco Rodríguez, da respuesta a mi pregunta sobre la Autonomía, tan llevada y traída en el proyecto de la Legislatura local y en el de la UAEM, sobre la reforma a la Ley correspondiente. Agrega:

La Autonomía de gobierno es precisamente eso, la posibilidad que le da a las instituciones de educación pública superior para definir su forma de organizarse.

La Autonomía también quiere decir Autonomía de administración, es decir, tiene la determinación de administrar sus recursos, tanto propios como presupuestales y obviamente la Autonomía Académica que es el tema que hace referencia para determinar sus planes y programas de estudios.

Esto está definido, no hay ningún tema de debate, la Corte lo ha referido, incluso hay un texto del entonces abogado general Luis Raúl González Pérez, hoy presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que se llama Autonomía Universitaria y Universidad Pública Autogobierno.

Va haciendo referencia a la compilación de distintos criterios que la Corte ha venido haciendo y por consecuencia, está claramente definida que la autonomía es esas tres vertientes:

Autonomía de Gobierno, Autonomía de Administración y Autonomía Académica.

¿Se precisa una reforma a la Ley Universitaria?

Recordemos que cualquier reforma tiene que estar antecedida, desde mi particular punto de vista, que es la parte más importante, por las necesidades de la propia sociedad a la que se vaya a aplicar.

Es decir, si no hay el consenso a quien vaya a determinarse o aplicarse esta normatividad, el día de mañana no deja de ser más que una disposición y como diríamos los compañeros abogados, no es más que letra muerta, porque no está aplicada a las necesidades.

El debate que se ha generado en las dos iniciativas que están presentadas en la Legislatura del Estado de México, es una que presentó el Grupo Parlamentario de Morena, según se ha dicho con el apoyo de algunos compañeros profesores.

Y la otra, que recientemente presentó el rector de la Universidad Autónoma del Estado de México y presidente del Consejo Universitario, es una que se llevó a cabo con una serie de consultas.

Ambas, hay que precisarlo, son iniciativas. La iniciativa es un derecho que hasta los propios ciudadanos tenemos, los legisladores y ahora recientemente el rector en su carácter de persona moral, hizo uso de esta garantía que le da a uno la propia Constitución, pero tiene eso, es una iniciativa, no quiere decir que sea Ley.

Tendría que seguir todo su proceso legislativo, ir a comisiones, puede establecer la Legislatura un mecanismo jurídico que tiene eficiente y se llama la Mesa Técnica Jurídica, donde asisten los jefes de asesores de los grupos parlamentarios, especialistas, los interesados y se hace un debate muy enriquecedor.

Eso ya será una determinación de la propia Junta de Coordinación Política si hace uso de este mecanismo jurídico para analizarlo.

Hasta donde tengo conocimiento, simple y llanamente ha sido turnada a la Comisión de Educación y hasta ahí está.

En ambas eché un vistazo, y a mi juicio, falta oficio legislativo.

Más que el tema de oficio legislativo, hay que revisar la historia, lo digo con conocimiento de causa, voy a citar la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, no fue producto de un solo intento normativo, vinieron muchos, previos, hasta llegar a la que hoy tenemos como Ley Orgánica que data de 1945 que impulsó el entonces rector Antonio Caso.

La Universidad, para evitar estos temas de las consultas directas a la comunidad que era la Ley que le antecedía, incluso el presidente de la República en la ley de 1942, participaba y le informaban quiénes eran los consejeros universitarios y era                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                una Ley ampliamente injerencista en la vida de la Universidad, que era una figura para separar la política de lo académico.

Es cuando crea la Junta de Gobierno. No es otra cosa sino precisamente el organismo político para designar al propio rector y a los directores y dejaron de hacer estas elecciones directas a la comunidad universitaria que solamente generaba confrontación, división, y en muchas ocasiones, los propios planteles eran motivo de los grupos de interés, que en muchas instituciones siempre han existido.

El antecedente más inmediato lo vivió la Universidad Autónoma de Sinaloa, quien también tuvo este mismo mecanismo en el cual iban a consulta directa para la comunidad y elegían a sus autoridades con todas las consecuencias que esto generaba, de enfocarse más a ser política, que a ser academia.

La UNAM lo entendió muy bien y creó este organismo que es la Junta de Gobierno que son 15 universitarios, son seleccionados por el Consejo Universitario, y le deja la parte académica.

Separó perfectamente la UNAM, la política de lo académico y así le ha permitido sobrevivir a la Universidad, crisis tan terribles como la de 1968; las distintas tomas de las instalaciones en los 70 por los sindicatos, movimientos guerrilleros, el más reciente el paro hace 20 años, en 1999, cuando paralizaron la Universidad.

Es gracias a que separó la Universidad sus áreas de política, de las académicas; es un mecanismo muy rentable.

Casi todas las universidades han replicado este modelo exitoso; me llama la atención que en la iniciativa del Grupo Parlamentario de Morena hacen una consulta directa como si la Universidad tuviera, y crean un Consejo Electoral, como si fuera un tema de consultas.

No hay que desvirtuar la naturaleza de las universidades, que es precisamente la creación del conocimiento, la formación académica y sobre todo el compromiso que se tiene como Universidad para otorgar el perfil académico que necesita la sociedad para integrarlos al sector productivo con los conocimientos.

Esa sería mi primera observación a esta disposición normativa, que también tiene cosas interesantes, como el fortalecimiento a los derechos universitarios, es un punto rescatable y el Tribunal Universitario, que es una figura que ya existe en la UNAM, tampoco es un modelo nuevo.

Yo fui consejero y tuve la oportunidad de ser parte de ese Tribunal Universitario, tengo mis reservas del mecanismo jurídico para aplicar sanciones, pero sin embargo, es de las partes rescatables de esta iniciativa. 

Cuando le pregunté si era necesario hacer la reforma, es porque se nos dice en la Facultad de Derecho, que las leyes deben ser de avanzada y deben tener una  durabilidad por lo menos de 30 años a futuro, ¿ya se terminó ese tiempo?

Vuelvo a poner el ejemplo de la Ley Orgánica de la propia Universidad Nacional Autónoma de México, cuando los mecanismos jurídicos son útiles permanecen, esta Ley Orgánica no ha sufrido una modificación desde 1945.

Creo que sí, el país ha cambiado y toda disposición normativa requiere una revisión.

Hacia qué entiendo la modificación que propone la Universidad, impulsada por el Consejo Universitario.

Hacerle fácil a la propia Universidad en esa Autonomía de Gestión, es decir, en la generación del conocimiento, de ingresos propios, en esa vinculación con el sector productivo que le dé mayor posibilidad de generación y de venta de sus propios servicios.

Es una parte que se necesita regular y que creo ambas iniciativas lo tienen, tanto la del Grupo Parlamentario de Morena, así lo contempla, como la de la Universidad.

Creo que es una parte que se tiene que normar, sobre todo para que tenga esa Autonomía de Gestión y pueda generar ingresosque le permitan mayor viabilidad financiera a las instituciones universitarios. Es una parte que sí coincido.

Allí no sé si deba ir o sea cuestión interna de la Universidad, el hecho del Servicio Social de los egresados de diversas profesiones, a los que en muchas ocasiones en los gobiernos sea Legislativo, Poder Ejecutivo, se les utiliza de IVM y no en la especialidad en la cual estudiaron.

Todos los que hemos tenido oportunidad de cursar una educación superior, lo hemos vivido, si tuvimos la fortuna de habernos encontrado con una institución, un jefe inmediato para hacer nuestro servicio social, no nos usó de ejecutivo v, vete por esto, vete por lo otro, es una gran oportunidad.

Es cierto lo que dice, debemos seguir transitando en las universidades como en otros modelos que ya hay en nuestro país, en el sistema dual, sin lugar a dudas las instituciones universitarias no son exentas de esto.

Qué es lo que hace el expertise de cualquier profesionista, pues la práctica y ese es el propósito del Servicio Social, donde no solamente el compañero alumno va y ponga su tiempo al servicio de las instituciones, sino también que logre obtener ese expertise en el área académica.

Eso tendría que ser particularmente ya un trabajo con la propia Secretaría de Educación Publica, en materia de educación para que se trate de ir modificando o en los propios convenios que establezca la Universidad Autónoma del Estado de México con las empresas o las dependencias prestadoras de servicio que establezca lineamientos en sus áreas de vinculación, para que los jóvenes tengan esa oportunidad de realizar sus prácticas y a la vez Servicio Social, sería de gran ganancia.

Hay un libro que se llama Las trampas de la ley, me baso en eso para señalarle que en el proyecto de la Cámara de Diputados aparecen los famosos transitorios que todo lo pueden y todo lo resuelven.

Pero en este caso está el gato encerrado, porque van más allá de quitar y hacer cosas que no van.

Vuelvo otra vez, si transitara esta propuesta que está como una iniciativa, habría que ver la propia Ley de Amparo, da la posibilidad que la institución se pueda proteger y aquí traigo la Ley Orgánica, esa que hacía referencia que impulsó Emilio Portes Gil que data de 1929, hay un transitorio parecido al que señala la iniciativa.

Dice el Artículo Cuarto, tan pronto entre en vigor la ley, un representante del Ejecutivo convocara para la integración del Consejo Universitario a los actuales profesores y alumnos de las facultades y escuelas, instalado que sea el Consejo, se comunicara el hecho al presidente de la República para los efectos del Artículo 14.

La iniciativa del Grupo Parlamentario de Morena, en términos similares, nada más que no dice para el Ejecutivo, dice, que se le informará a la Legislatura.

Insisto, los compañeros hay que revisar la historia y si revisamos, nos podemos dar cuenta que hay experiencias como esta ley de 1929 que no funcionó y aquí dice, Artículo Sexto, por esta única ocasión será la Legislatura quien nombre los integrantes del Consejo Electoral Universitario, las personas serán profesores y demás.

Entonces creo que así como la Ley de Emilio Portes Gil en 1929 tenía una clara injerencia en la vida de la Autonomía Universitaria; ésta, también pretende tener una injerencia en la autonomía universitaria y creo que no sería lo más correcto.

Existe la historia y la historia dice, que cuando participa otra área que es ajena a cualquier institución, los resultados así lo demuestran, no han sido los óptimos.

¿Podría llamarse una iniciativa de ley por consigna?

Creo que no, lo digo con enorme respeto, creo que todos los legisladores tratan cada uno en su perfil, de hacerlo en sus mejores intenciones.

Habrá unos que coincidan en su estilo, habrá otros que no, pero creo que siempre prevalece esa sensibilidad, de los legisladores, de querer pasar a la historia como gente que aportó para el bienestar.

No lo comparto y tan prueba es de ello, que están en esa etapa de revisión y tan prueba que hay esa sensibilidad de parte de la Legislatura, al menos del presidente de la Junta de Coordinación Política, quien recibió con el mismo respeto a la propia Universidad y ésta, siguiendo su trámite las iniciativas y seguramente van a revisar las dos, porque esa sí es su atribución.

Insisto, tendría que ser motivo de la Legislatura en esa sensibilidad, de aperturar para que la comunidad universitaria exprese nuevamente su opinión y su sentir.

No sé si opine al respecto positiva o negativamente, pero creo que es una gran oportunidad jurídica para hacer una reforma de época.

Comparto plenamente.

Por eso le decía, no veo ni consignas. Quizás el estilo de cada uno de los compañeros diputados, somos seres humanos, y cada uno le pone su particularidad; comparto que es una gran oportunidad para todos, para la Universidad, la Legislatura, para los universitarios, para el Estado de México y para el país si se hace una ley que sea eminentemente revolucionaria en cuanto le permite tres cosas:

El fortalecimiento de su autonomía de gobierno y que superemos de una vez por todas, ese tema de las consultas, como actualmente lo hace y lo digo con respeto, no comparto, cada vez que se hacen estas consultas a las instituciones académicas, porque no es una área política, es una institución académica. No hay que perderlo de vista.

El fortalecimiento con figuras de gobierno, como lo puede ser una propia Junta de Gobierno para quitarnos esa tentación de la vanidad del poder, de una vez por todas.

La segunda, fortalecimiento del Consejo Universitario para sus tomas de decisiones académicas y que sí le demos esa Autonomía de Gestión a la Universidad para que pueda fortalecer sus convenios, contratos, prestación de servicios, venta de patentes.

Todo lo que la Universidad le puede generar como un ingreso adicional y el fortalecimiento de sus finanzas.

Algo que ha trabajado mucho la actual administración, es la transparencia, más allá de cuestiones polémicas en la que ha estado involucrada la Universidad, es un buen momento para que las finanzas se transparenten, se fortalezcan y sobre todo le demos su lugar a la institución, como lo que es, Creadora de Conocimiento y de Ciencia.

Deseo con todo conocimiento de causa que nuestra Universidad que encabeza el rector Alfredo Barrera siga siendo la institución generosa como lo es, formadora de hombres y mujeres y sobre todo, que no vaya a equivocarse la Legislatura y tampoco la Universidad, que deje ir la oportunidad para el fortalecimiento de nuestra Casa de Estudios.