LA BRECHA PARA LA MEJORA EN LA EDUCACIÓN

Views: 549

De acuerdo con el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental”.

Sin embargo las estadísticas exponen, más que un derecho reconocido, el reto de la garantía, y pone sobre la mesa que Más de 115 millones de niños en edad de asistir a la escuela primaria, no pueden acudir a ella. Y que Un tercio de los niños/as del mundo, y uno de cada dos en África, no completa los cinco años de educación primaria

Lo anterior refleja que pese al marco normativo y las políticas públicas que vinculan los instrumentos gubernamentales y el derecho reconocido a una educación de calidad  representa un desafío para los Estados, pues el carácter de universalidad, inherente de todos los derechos humanos, queda plasmado en documentos legales

Tan sólo en  México, la calidad educativa aún es un reto, el contexto mexicano, plagado de diferencias y desigualdades sociales, parece ser la brecha para mejorar la educación; donde se hace visible una potencial relación entre rezago educativo e índice de pobreza.

Tan sólo en 2016 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2016), a través del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2015, situó al estado mexicano por debajo del promedio de la OCDE en ciencias, lectura y matemáticas, al obtener en estos tres campos una media de 416 puntos frente a los 492 de los 34 países que conforman el organismo.

Asimismo, y de acuerdo con el Diagnostico sobre la Estrategia de Competencias, Destrezas y Habilidades de México 2017 (OCDE, 2016: 2) “En el país, los beneficios de cursar educación superior están entre los más elevados de los países miembros de este organismo; sin embargo, sólo el 16% de los adultos (de 25 a 64 años) han cursado este tipo de estudios, siendo la proporción más baja de los países de la OCDE en 2015”.

En este sentido, el reconocimiento, garantía y ejercicio efectivo del derecho a la educación entraña el goce de una vida diga que engloba el sistema educativo y la progresividad de planes y programas con base en las necesidades, cambios sociales y culturales; y por último, el acceso sin discriminación a todas las instituciones y programas de enseñanza.