La educación profesional técnica: ¿El equilibrio del bienestar?

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Es importante señalar que un país, su prosperidad y su bienestar se puede medir de diversas maneras. Hay índices como el índice de desarrollo humano, el PIB per cápita, salarios o incluso el acceso a la educación que nos dan indicios de si los países vamos o no por buen camino.

Las líneas que escribo van en función de intentar acercarme a la importancia de las carreras técnicas y/o oficios que se pueden impartir y desarrollar profesionalmente en México. Ello con el objetivo de que los jóvenes de México sean incluidos con empleos formales en la cadena productiva.

En países de Europa la formalización de las carreras técnicas ha provocado que los jóvenes sean incluidos en las cadenas productivas, ejemplo: técnicos de calidad, soldadores, técnicos informáticos, secretarias, meseros etc. Ello debido a que intentan acoplarse a la demanda de mano de obra y no al revés, es decir, que la economía se ajuste al mercado de los graduados técnicos. Cuando el proceso es a la inversa, vamos a tener como resultado una economía generada artificialmente por el Estado y por tanto No creceremos conforme a las tendencias de la cuarta revolución industrial.

Hoy en día los modelos educativos están cuestionados, entre otras cosas, debido a que NO responden con la realidad económica y la demanda de la mano de obra verdaderamente necesaria. Los modelos educativos están cambiando en función de un acercamiento con la realidad y el autoaprendizaje.

¿Qué pasará cuando el gobierno oferte únicamente carreras profesionales universitarias y se olvide de las carreras técnicas? Podríamos tener una sobre oferta de universitarios que o no tendrán trabajo o tendrán salarios muy bajos que no les permitan cubrir sus necesidades básicas. De ahí la importancia en impulsar la educación secundaria y media superior con carreras técnicas que puedan ofertar más y mejor mano de obra calificada de tal manera que haya un reparto proporcional de empleos, funciones y salarios.

Por ello, aunque la propuesta del gobierno de crear más universidades públicas resulta positiva, no debe olvidarse de las instituciones tanto federales como estatales de formación profesional técnica.

Van números: de la población total de jóvenes mexicanos entre los 15-19 años, tan sólo estudiaban el 56 %, y tan sólo el 38% alcanza lo que conocemos como el grado de bachillerato. Mientras que en países como España del total de su población juvenil 15-19 años, el 87% estudiaba y el 59 % alcanzó un grado de educación medio superior (OCDE-2014)

Estas cifras son reveladores en cuanto al atraso que tenemos en relación a la inclusión de los jóvenes mexicanos al sistema educativo. La pregunta que me hago ¿no sería mejor potencializar el ingreso de los alumnos a nivel secundaria y bachillerato antes que al sistema superior universitario? O los dos al mismo tiempo, un área de oportunidad sería CONALEP Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica que según cifras del INEGI entre 1995 y 1996 tenía 1963 planteles y atendía una población de 387,987 alumnos; para los años 2015 y 2016 tan sólo tenía 763 planteles y una población de 68 460 alumnos. Es decir, la disminución de la población representó un 82 % menos en 20 años. Son varios los motivos que pueden explicar este dramático descenso, pero también van de la mano con el impulso de las políticas públicas que bien podría aprovechar la nueva administración.

La pregunta que le dejo al gobierno es: ¿fortalecer el modelo educativo profesional técnico, impactaría al crecimiento económico del país, además del aumento en la inclusión de los jóvenes mexicanos en el sistema educativo y las cadenas productivas?