La enseñanza no es para siempre

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El posmodernismo es acostumbrarse

a pensar sin moldes ni criterios.

Lyotard

 

Los miro escribir y me hacen recordar las viejas clases de tecnología aplicada a la mecanografía. Esta ironía me invade cuando pienso que cuando estudié la secundaria no existían computadoras, y si las había, en mi mundo adolescente, los recuerdos me remiten a las máquinas de escribir Olivetti.  .

Tengo años dando clases y jamás  imaginé enseñando a los alumnos de  Iniciación a la Literatura, frente a sus  procesadores y una pantalla gigante donde formalizamos los textos dirigiéndolos hacia el diseño de texto académico.

Cronos juega con las generaciones continuas que ululamos entre un tiempo y otro, el tiempo también ironiza con la razón y las destrezas digitales que, entre más ganamos años, menos las entendemos haciéndonos batallar en sus usos mientras los jóvenes trabajan con ellas como una parte natural de integrarse al mundo posmoderno.

Ahora me asumo dentro de esta generación como cualquier otra que padece la transición entre un punto y otro de aportaciones tecnológicas y grandes cambios en sociedad. Soy esta descendencia de los ochentas que ya se sentía moderna y sin embargo, las aportaciones de la era digital me dieron de narices con mis limitadas habilidades posmodernas y de entendimiento cibernético.

Cuando guío a los jóvenes desde los remitentes históricos sustanciales de la humanidad, aderezados de tecnología, me cuesta comprender esta mudanza histórica. Enfrascados en escribir para el blog que hemos iniciado, mis referentes teóricos me gritan que esto jamás se hubiera dado en mi época. En estas clases de gramática, ya no escribimos necesariamente desde el papel –primer mito roto como escritor–. Muchos de los que iniciamos en el arte de leer y escribir, copulábamos con las texturas, olores y sabores de las hojas de cuaderno y de las páginas de los libros.

A veces, todavía les hago creer a mis alumnos, lo necesario que es comulgar con ello, sin  embargo, los estudiantes son parte de este devenir; escriben y leen directamente de la pantalla; pocos buscan el goce del olor a hoja, la sensación del lápiz entre los dedos garabateando los pensamientos que intentan montarse en un texto.

Dice Sigmun Bauman“Lo que antes era un proyecto para toda la vida hoy se ha convertido en un atributo del momento. Una vez diseñado, el futuro ya no es para siempre, sino que necesita ser montado y desmontado continuamente.

Somos generaciones empalmadas, agentes continuos del acontecer educativo: en libro posmoderno que se escribe continuo y constante donde posmodernidad le cobra factura de cambio a la tradición.

En la lectura y escritura del literato ya no es sustancial yacer en el texto. Son pocos los escritores de antaño. Los tiempos menean las formas de la enseñanza dentro de las escuelas. ¿Cómo permanecer impávido ante las nuevas sociedades de conocimiento?  Entre las recientes generaciones y los viejos maestros se dan las nuevas directrices de las formas de la enseñanza posmoderna.