La fusión del rock, que es el niño travieso de la Música y la personalidad Universal del Payaso

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Sin duda alguna es de admirarse el trabajo que por más de 37 años han realizado Nacho Mostacho y Beto Butaca, han logrado que muchos niños y no tan niños se pongan a rockear y sonreír sin importar edades, razas, clases sociales y lo de siempre de este tipo de listas. Siempre presentes y listos para generar algo diferente para aquellos que  creían que no tuvieron infancia o era ésta de las que no la dejaban salir si no iba en compañía de sus hermanos, o tal vez cuando fue al cine no le permitieron la entrada porque era una película para mayores de edad, de esas que hoy llaman solo para adultos.

 

O tal vez requería chaperón para ir a visitar a la novia. En fin, nuestros amigos de Qué Payasos!! daban la oportunidad de recuperar al niño interior que todos llevamos adentro y llegaba el momento de divertirse como enanos. Así es, no hay edad para estar feliz para sonreír y más aún si se trata de la sátira obligada de la cotidianidad, y qué mejor que con payasadas clasificación triple A. La invitación es que si su niño interior, ese mero, el que algunos no creen que exista, ese niño que usted, estimado lector, lleva adentro, sale corriendo, en esta ocasión no lo regañe y mejor déjele la rienda suelta que lo más probable es Qué Payasos!! está por aquí cerca.

 

Insisto, es admirable, cómo se puede crear de la nada, caerse y volverse a levantar, bromear sin dejar de rockear por un instante, inclusive con el niño más retraído del auditorio, y por supuesto, donde ni la abuelita o tía gruñona pueden mantener la compostura. Ellos mismos, al bajar del escenario pueden seguir sonriendo aun cuando les lleguen a caer como zarandeadas los golpes de la  corriente que no cesa, en ocasiones  evidentes, por ejemplo, las crisis de trabajo, tal como lo señala Mostacho, como un grave problema que enfrenta la gente que pone su palabra o expresión al servicio de las actividades culturales, y más específicamente, las que van dirigidas hacia los niños, los años pasan y los presupuestos a la baja, como sentencia Batuca.

 

Ambos creadores comprometidos han buscado la manera de adaptarse, afrontan la adversidad con gran ingenio (una más de admirarse). Es digno de mencionar lo que han logrado con el único recurso que nadie les ha podido quitar: la imaginación. Prueba de ello es que usan lo que tienen, en su noble misión de rockear con los niños y con los que ya nos somos tan niños. Por ejemplo, en muchas ocasiones no tienen nada y eso es lo que hay que usar y, como ellos mismos relatan, frecuentemente los niños juegan a eso, a jugar sin juguetes. El arte de Qué Payasos!!

Es hablarle, cantarle, payasearle o simplemente sonreírle a quien sea. Aun cuando su género es de canciones rockeras, no siempre pierden la compostura y experimentan en el show con un poco de ópera y de música docta, en ocasiones también dedican una que otra rola, a personas que no tienen hogar. Nacho Mostacho y Beto Batuca se consideran salvajes y admiradores de artistas como Tin Tan, Chabelo  y Cantinflas, de quienes inclusive han adoptado parte de su esencia. Sin embargo, señalan que no les gusta Tatiana ni Cepillín. No se ponen nostálgicos, el futuro los pone inquietos ya que no cuentan con un proyecto definido. En muchas ocasiones difieren en grande y parece que se oscurecerá como en tinieblas el escenario hasta que Batuca y Mostacho cuál balas humanas saldrán como un rayo de luz que brilla en las ventanas del alma de cualquier criatura alcanzada, creando verdadera magia.

 

Dicen que conversar con Beto y Nacho es literalmente una payasada, con cientos de anécdotas y chistes, sin saber cuál es cuál, pero lo importante es no parar de reír, que no va de más decir que es una extraordinaria terapia contra la depresión y otros trastornos. Por ejemplo contaba Batuca que: ellos siempre maquillados y con su ajuar de payasos conocieron a una niña, la cual era su fan y se llevaba de maravilla con los dos; en una fiesta en casa de sus papás, la niña casi se muere del susto cuando vio a los dos músicos sin maquillaje, exclamando con horror, ¡Papá, Nacho y Beto son señores!

 

Así es que en el baúl de los recuerdos siempre habrá memorias más viejas que un queso gruyere y además observamos la falacia en la que cayó por unos instantes la niña de la anécdota pues Batuca y Mostacho aseguran que siempre supieron que  habían nacido para ser payasos; fue cuestión divina, porque no nos lo propusimos jamás, así nacimos, así que la magia de ¡Qué Payasos! es que la gente cante las canciones -sin payola- y que haga suyas las canciones; ya con eso estamos del otro lado.

 

Siempre es importante mirar de dónde se viene, Batuca ha comentado por ahí que: Al principio sólo éramos tres guitarras acústicas y un pandero; por lo cual podíamos tocar en cualquier lugar. Luego en el teatro de la Ciudad, alquilamos unos instrumentos sin saberlos tocar y fue como magia, la gente estuvo muy feliz. Después nos quedamos solos en el terremoto, por lo cual empezamos como un dueto con una caja de ritmos, un bajo y una guitarra. Comentaba, también por ahí Mostacho: No es propiamente para los niños, sino para todos. Si te das cuenta vienen más adultos a buscar al niño que todavía les queda dentro. Jugamos todos como niños y es como una comunión; es encantador, pero directamente hacia los niños no es nuestro trabajo. Por otra parte aseguraba que: es rarísimo, cuando era chavo decía ojalá que cuando crezca tenga entre todos mis discos uno mío y ahora los tengo y sabes qué siento, nada. No siento nada y cuando lo pongo es como si estuviera escuchando a otro grupo, fíjate qué gracioso.

También con toda razón se expresaba con excelencia Batuca al asegurar que son tiempos modernos, la película de Charles Chaplin con el mismo nombre, nos ilustra la condición humana y la tecnología, ante esto él no puede adaptarse:  A mí me pasa lo mismo que a Chaplin, pero en la vida real, estoy desfasado de la tecnología soy un analfabeta cibernético, (lo relevante es que) después de tantos años aún podemos subirnos al escenario, para seguir cantando y que los papás que antes eran niños, y los que hoy son abuelos que acompañan a sus nietos, es el nuevo público que tenemos.