La paz es tarea de todos los días, mi charla con Laura Restrepo

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La paz es tarea de todos los días, uno nunca puede asegurar

que por firmar un acuerdo o acordar un tratado, se respetará,

ya que los intereses de unos cuantos, superarán siempre,

las expectativas de los pueblos enteros.

Laura Restrepo

 

Tengo ante mí a Laura Restrepo Casabianca (Bogotá 1950), licenciada en Ciencias Políticas, maestra, escritora y periodista, ganó el premio Sor Juana Inés de la Cruz de 1997 que le entregó la Fil de Guadalajara, ganadora también del Prix France Culture en 1998 y del premio Arzobispo Juan de Sanclemente, en Santiago de Compostela en el año 2003

Creadora de Delirio –premio Alfaguara (2004)–, Dulces Compañías y La Multitud Errante, entre otras, compartió conmigo su visión como negociadora de la paz con el grupo guerrillero M–19, las transiciones políticas de los grupos armados de Latinoamérica como la FARC, ¿Cómo y por qué se convierte en escritora?, sus sueños y parte de la trama de su vida.

A 22 años de haber formado parte de la Comisión Negociadora de Paz (la entrevista se realizó en el año 2005), entre el gobierno de Colombia y el grupo guerrillero M-19 ¿Cómo observa actualmente el fenómeno de ese grupo y lo que se pedía entonces?

La paz es tarea de todos los días, pero el hecho de hacer y volver a rehacer no obsta para que se haga; es decir, cada generación, cada año, casi cada semana, tenemos la obligación de estar buscando la paz y de estar buscando pactos, en aquel entonces –te estoy hablando de los años ochenta–, se logró un acuerdo, el primero que se hacía en América Latina, entre un gobierno y los grupos insurgentes, pero se logró mucho más porque a través de la negociación, se llegó a que el país se abriera a un gran debate democrático, entonces se colocaron mesas de diálogo en que se quisiera decir qué se quería para el futuro.

Esa negociación por desgracia terminó en un baño de sangre, porque quienes habían abierto la negociación, por parte de los militares, la cerraron de manera brutal, muchos de los guerrilleros que se desarmaron para bajar de las montañas, para ingresar a la vida política fueron asesinados, pero otros sobrevivieron y sobre todo sobrevivió la idea de que la paz era posible.

Lo importante es que después de esa negociación se sentó el precedente y vinieron negociaciones en el Salvador, Bolivia, Guatemala, aún en México y se impuso la necesidad de estar buscando salidas negociadas.

¿Considera que los postulados del grupo M-19 son vigentes?

Creo que ellos dieron varios golpes, uno que la fascinación que despertaron en un sector de la gente, tenía que ver con la idea de que dejaran las armas, que jóvenes rebeldes que protestaban contra el sistema de cosas horriblemente injustas que hay en América Latina, tuvieran el gesto de buena voluntad de abrir las puertas de sus campamentos de invitar al país a que subiera, de deponer las armas, de buscar que la palabra reemplazara los tiros, esto enamoró al país.

Y lo otro fue, no hacer que fuera una negociación burocrática en busca de prebendas, es decir, yo depongo las armas a cambio de que el gobierno le dé a nuestro grupo tal o cual cosa, sino que ellos vieron que la posibilidad de abrir el debate democrático; inventaron las mesas del diálogo como ya lo mencioné, estas mesas se instalaron en las cárceles, en las escuelas, en las plazas públicas, se colocaron en todos los lugares en que se requería que alguien hablara para ser escuchado.

Esto trajo la esperanza de que Colombia podría cambiar y llegar a ser un mejor país a través del diálogo.

En resumidas cuentas depusieron las armas a cambio de democratización pacífica del país no a cambio de prebendas personales.

¿Qué papel juega el M-19 en el momento que se convierte en un partido político?

Esa es una situación muy interesante, que merece ser estudiada, ya que es un fenómeno de Latinoamérica, puesto que nuestras guerrillas suelen sufrir un deterioro grave una vez que entran a la democracia, es como si los nuevos símbolos que tuvieran que acuñar no funcionaran, tanto así que en Colombia se dice que guerrillero de corbata es guerrillero que ya no tiene ascendiente sobre el pueblo.

Sin embargo, los integrantes del M-19 obtuvieron el ingreso a la vida pública legal, fue muy fuerte, porque sacaron la lista mayoritaria para la asamblea constituyente, que cambió la constitución de Colombia, este fue el más importante que ha tenido el país en su vida de república y eso lo promovió el M-19.

Ellos tuvieron mayoría en los escaños, uno de los tres presidentes de la asamblea fue impuesto por ellos.

Desgraciadamente, de manera ingenua, ellos se inhabilitaron para ser reelegidos y formar parte de la asamblea que provocaría el cambio por el que tanto lucharon, sino que dejaron que la vieja clase política ocupara las curules y el pueblo les cobró caro ese error.

¿Qué autores nutrieron la imaginación de Laura Restrepo, para consolidarse como escritora?

Mi madre, que siempre guardó todo lo que escribí o dibujé, esos trabajos integraron los primeros libros que escribí.

El otro día buscando unos papeles, encontré esos álbumes, entonces me di cuenta que gracias al entusiasmo que mi madre me demostró,  empecé a amar la escritura.

También mi padre, me influyó mucho, de hecho los libros favoritos de él, todavía los conservo y los releo, porque los considero una guía, a él le gustaba la literatura en que el factor humano fuera predominante, siempre tuvo relaciones familiares muy intensas, muy cálidas, por ejemplo Tortilla flat de John Steinbeck, su inclinación era hacia los libros cuyo fuerte fuera la solidaridad humana, los mantengo cerca de mí, porque él, siempre quiso que escribiera, desde antes que supiera que quería ser escritora, mi padre era consciente de que a eso me iba a dedicar.

Recuerdo que cuando cursaba la secundaria, me regaló una máquina de escribir eléctrica y además de llevarme a clase de mecanografía todos los días, me ayudaba a cargar ese armatoste que era muy pesado.

En esta conversación conocí a una Laura interesada en el futuro de Latinoamérica, consiente del poder que emana de sutileza femenina, dispuesta a consolidar un futuro en el que las mujeres ocupen cada día más espacios. Me adentré en el mundo de una gran escritora y que está de acuerdo con la tecnología y que, además de estar de acuerdo, la utiliza para viajar con su extensa biblioteca almacenada en una Ipad, que sabe que aun cuando exista esa posibilidad de incluir miles de libros en una máquina, el papel y la tinta siempre ocuparán un espacio en el corazón de los lectores y por su puesto un sitio de honor en sus hogares.

Laura Restrepo, premio Alfaguara 2004 , con su obra Delirio, autora de La Isla de la PasiónOlor a Rosas invisiblesLeopardo al Sol y muchas otras, se presentará nuevamente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en donde en 1997 obtuvo el premio Sor Juana Inés de la Cruz por Dulce Compañía.

Autora de ensayos y novelas, Laura es una mujer sencilla, cabal, de pocas palabras y muchos hechos, su escritura es el resultado de luchar contra la ignominia en la que los lectores nos encerramos queriendo abstraernos de nuestra realidad.

La novia oscura

Lo abrí sólo por curiosidad, lo que he leído de ella cumplió con el cometido de todo buen libro, introducirme a un mundo en que conoces lo que no viviste.

Una a una de sus páginas me envolvieron, al encontrar la belleza que nunca pensé existiría en una zona roja, menos aún, cuando esta se encuentra cerca de los campos petrolíferos, frente al mundo de La Catunga, de burdeles, del Dancing Miramar, de las luces que se encendían en las noches e iluminaban la inaccesible belleza de Sayonara.

Ahí donde se levanta el duro engranaje del Campo 26 de la Tropical Oil Company, los túneles que convocaban a buscadores de fortuna del mundo entero, que llegaban a Tora en busca del oro negro.

Y en el centro de este universo oscuro y mítico, se erige La Emilia como le decían a la excavadora de petróleo, hembra solitaria, torre y amante del Payanés que se tatúa con su nombre, prometiéndose ser el mejor cuñero del país.

Paraíso explotado por los norteamericanos y vapuleado por aquellos que nunca lo pisaron, belleza de mujeres que entregan su amor y cobran sus placeres en efectivo, enamoradas de quien nunca las hará su esposa, pero que promete matrimonio, aconsejadas y educadas a ser prostitutas y nada más, de manera que esto les otorga en todas las páginas una majestuosa dignidad, que convierte Todos los Santos, matrona de un prostíbulo , en sabia anciana, a Sayonara, en una leyenda –por su belleza y su determinación– para amar, a las mujeres de la Catunga, a Sacramento y al Payanés, en héroes.

Escéptico de encontrarme con una historia diferente a Casas Muertas obra de Miguel Otero Silva, escritor venezolano, en la que se narra la creación de los pueblos en torno al descubrimiento de los yacimientos petroleros, novela obligada para quien quiere conocer la esencia del ser humano y leer a uno de los grandes del Boom Latinoamericano, empecé a leer y terminé embelesado con La Novia Oscura.

Laura Restrepo y Miguel Otero, son dos escritores de diferente época, corriente y narrativa; sin embargo con ellos confirman que la literatura es una y son los grandes quienes reafirman que leer enriquece el conocimiento, exalta el deseo y promueve la excelencia del espíritu.

Olor a café, con rostro de mujer y sabor a Delirio

Colombia, exactamente Bogotá, la vio nacer y crecer como una de las grandes escritoras que nos ha legado esa tierra, tierra repleta de aromas, pletórica de colorido y saciada de locura e historia.

Laura Restrepo Casablanca, autora de Delirio, Las vacas comen espagueti, Leopardo al Sol, La novia oscura, y Dulce compañía, con la que ganó el premio Sor Juana Inés de la Cruz en 1995, presentó su más reciente novela Demasiados héroes , en la FIL de Guadalajara.

Toda la culpa fue de una espléndida y aromática taza de café acompañada de un postre magnífico hecho de ¡Error! Referencia de hipervínculo no válida. Crocantes, vainillas y crema helada que se derretía en mi paladar al tiempo que entretenidamente mordía los trozos de galleta, en esas estaba cuando llegó Laura.

Minutos antes yo había comprado sus libros, así que no dudé en acercarme a ella para conseguir su dedicatoria y con un poco de suerte una buena entrevista.

Amable y cálida, como una buena negociadora de paz, asintió a mis peticiones, acompañando mi imaginación en cada sorbo de esa agradable dulce y amarga bebida, hablamos de su exilio en México y Madrid, del M-19, de lo que siente una mujer que huye de una cruel realidad escribiendo verdades ajenas.

La locura está en todos, es parte de nuestra vida y aunque la reconozcamos ajena es tan propia como la vida misma, por eso es que siempre mis novelas tienen un toque de demencia.

Entendí porque Dulce compañía resulta el eslabón lógico a todo lo que Laura Restrepo escribió antes y escribiría después.

Es una producción que destaca por ser el nudo de un bien definido estilo: la combinación sutil de una investigación periodística con el interés social de una buena literatura.

La cultura y la imaginación son lo suyo, con sus novelas al igual que con su plática me llevó a lugares y momentos que sentí en sus palabras, ex directora del Instituto de Cultura y Turismo de Bogotá, cree en los talentos que su patria ha de dar, convencida de que los premios y galardones sólo la comprometen a dar más de sí misma, lucha por encontrar en sus letras o en las de sus connacionales la pluma que renueva el Boom Latinoamericano, el lugar que trascienda tanto o más que Macondo de Gabriel García Márquez.