La raza cósmica

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          No son los más fuertes de la especie los que sobreviven,

 ni los más inteligentes.

Sobreviven los más flexibles y adaptables

a los cambios.

El origen de las especies, 1962.

Charles Darwin

 

 

 

Frente al Coronavirus, ¿seremos La raza cósmica que anunciaba José Vasconcelos? La historia mexicana ha sido escrita a tropiezos de sucesos, permeada de acontecimientos que, uno tras otro, han ido forjando una cultura que se juega la vida día con día. Desde nuestros ancestros prehispánicos, aprendimos a convivir con la muerte, bromearla, burlarnos y hasta retarla en momentos inusitados.

 

A la llegada de los españoles y sitiada Tenochtitlan, la muerte se abalanzó sobre la población nacida de Quetzalcóatl y de ahí en adelante ininterrumpidas tragedias históricas han labrado el rumbo de un país que, pese a ello, se muestra entero, solidario y humanista.

 

En este momento, un nuevo y poderoso virus llega a la historia de México y como muchas otras veces, estamos al frente de la batalla, sólo que esta vez no es suficiente poner el corazón y la solidaridad como escudo a la contingencia. En esta ocasión la responsabilidad social y la conciencia de salud pública en nuestras manos, tendría que tomarse con mayor convicción.

 

La historia colectiva, la idiosincrasia y la cultura que nos alberga desde hace siglos quizá nos orilla a confiarnos ante la inminente muerte colectiva.

 

Los mexicanos con poquísimos recursos, hemos salido avante ante situaciones diversas que han ocurrido aunque esta vez, las consecuencias son de alta magnitud. Hoy debemos renunciar a retar a la muerte en el afán de aferrarnos a la vida.

 

A México no le asusta la muerte porque es parte de nuestros genes culturales e históricos, sin embargo en esta circunstancia, ella nos pide una tregua porque está ocupada en una demanda humana que nos exige cambiar la visión de la vida.

 

Vida y muerte para los mexicanos es la misma celebración, pero debemos tomar una tregua en la forma de pensarlas. Hoy día, esta modalidad de muerte va contra la naturaleza de la humanidad.

 

Esta forma de entregar el alma, no tiene consideración alguna. La muerte creada por los fines de poder del hombre sobre el planeta, cobró una magnitud impensada para quienes dominan la economía mundial y para quienes llevamos una vida común que sostiene al poderío económico.

 

La mirada del mundo está en México como otras veces. En nuestra sobrevivencia frente al coronavirus. Quiero pensar que en La raza cósmica ya auguraba cómo lo sobrepasaremos: y no se buscará José Vasconcelos el mérito de una acción en su resultado inmediato y palpable como ocurre en el primer periodo y tampoco se atenderá a que se adopte a determinadas reglas de la razón pura el mismo imperativo ético será sobrepujado más al bien y al mal, en el mundo del pathos estético, sólo importará, que el acto por ser bello, produzca una dicha, hacer nuestro antojo, no nuestro deber; seguir el sendero del gusto no el del apetito ni del silogismo; vivir el júbilo fundado en el amor; esa es la tercera etapa.