Estado de México
14 horas antes - La Secretaría de Salud del Estado de México informó que al corte de las 20:00 horas se reportan 33 mil 336 personas que han recibido su alta sanitaria tras superar el COVID-19, además de que se contabilizan 59 mil 174 casos positivos. La dependencia, a cargo del Doctor Gabriel O´Shea Cuevas, precisó que 13 mil 827 mexiquenses se encuentran en resguardo domiciliario, mil 463 son atendidos en hospitales de la entidad y mil 568 en nosocomios de otros estados; además de que dio a conocer el fallecimiento de 7 mil 116 personas en diversos municipios y mil 864 fuera de las fronteras estatales. De igual manera, señaló que hasta hoy se registran 21 mil 627 casos sospechosos en espera del resultado de la muestra que les ha sido tomada y 65 mil 059 han dado negativo al virus SARS-CoV-2. Añadió que bajo el lema “Hazlo por ti, hazlo por todos #llévalopuesto”, se debe tomar en cuenta que es fundamental usar el tapabocas diariamente cuando se acude a lugares públicos, mismo que debe cubrir mentón, nariz y boca, no manipularlo con las manos sucias, utilizarlo una sola vez si es desechable o lavarlo diariamente, si es de tela. Por lo que corresponde a la sana distancia, recordó que ante la reapertura de algunos giros comerciales y de servicios, se debe evitar acudir a lugares donde se puedan generar aglomeraciones, además de que es importante guardar un espacio entre personas de un metro a metro y medio, así como no saludar de mano, beso o abrazo. A lo anterior, la limpieza de manos es importante, por lo que se deben lavar constantemente con agua y jabón o sanitizar con gel antibacterial, con mayor énfasis si se ha utilizado el transporte público, al detenerse de barandales, al pulsar botones de elevadores o abrir y cerrar puertas, después del uso de artículos de uso común como teléfonos y computadoras. Finalmente, recordó a la población que sigue activa la línea de atención 800 900 3200 para que quienes presentan síntomas de enfermedades respiratorias puedan recibir orientación y atención de ser necesario, cuenten con información fidedigna sobre la pandemia o apoyo psicológico.

La realidad

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Para algunos, la realidad conlleva ciertas dosis de sufrimiento y abandono, más que la soledad misma, pero para otros, la realidad es aquello que nos hace vibrar frente a un paisaje determinado, un punto bucólico de lo que los abuelos llamaban la naturaleza.

 

Pero hay cosas que no siempre se acomodan en la realidad circundante, por ejemplo, la poesía. A pesar que las definiciones varían conforme a las necesidades de quien define, la poesía tiene un viso de realidad que se da en el momento en que se escribe. Los llamados poetas tienden a confundir este término con todo lo que significan sentimientos humanos, emociones, lateralidades que van hasta el límite de lo superficial o al profundo abismo que puebla las mentes más atormentadas de la literatura.

 

Los grandes poetas son a veces los más sencillos. No alcanzan la profundidad ni la superficialidad y se quedan encima de todo eso por el simple hecho de saber que ya se llegó ahí, se brotó renovado y se tuvo a bien establecer los límites más pequeños de la palabra.

 

A veces, dicen, sólo es un sentido pequeño que da forma a un gran trabajo poético. Recuerdo con particular interés una pequeña charla de viaje con uno de los mejores poetas con los que he hablado en mi vida: Juan Bañuelos.

 

En alguna visita a la ciudad del volcán, Juan, como insistía que le llamáramos cada vez que salía el maestro respetuoso, tuvo a bien responder las preguntas necias, de alguien que lo había leído muchos años atrás. Tomaba ejemplos de su entorno, incluso de aquel en el que recorríamos en ese instante, para hacerme ver la respuesta sin decirla.

 

En más de una ocasión le vi mirando hacia el frente con un dejo de melancolía en los ojos para después sonreír abiertamente o soltar aquella carcajada que le venía desde su chiapanidad hace tanto tiempo dejada en su tierra.

 

Solía burlarse de mis preguntas con un tono amable y respondía casi de inmediato cuando el tema le parecía interesante. Aquel viaje hasta Satélite, que es la zona más reconocida que recuerdo de su domicilio, fue una de las lecciones más intensas de lo que es escribir o intentar escribir poesía. Y recuerdo aún esa frase contundente que dijo, antes de entrar a su casa, mirando el árbol que cubría la reja: La poesía, chamaco, es la realidad que nos circunda y sólo ella es capaz de hacernos comprender lo que hacemos.

 

Es por eso que insisto. Enfrentar a la realidad es muy parecido a enfrentar a la soledad, porque la realidad es lo que nos llena los ojos cuando los abrimos cada mañana, hace que nuestros labios tiemblen ante la mención del placer, o que nuestros ojos se llenen de lágrimas al momento de contemplar lo que nos es dado hacer. Quizá Borges extrañaba ese don de la vida cuando escribió acerca de los atardeceres multicolores, porque era ahí, en ese recuerdo, donde realmente buscaba la poesía, entre los aromas y el color, entre los ojos de cientos, de miles de cientos, que caminan todos los días alrededor de nuestra realidad.