Las remesas: un indicador negativo

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El pasado 18 de agosto, el presidente de México señaló que se rompió el récord de remesas que los emigrantes mexicanos envían a sus familiares, 35 mil millones de dólares, apuntando que era ya el ingreso más importante para el Estado Mexicano.

Llamándolos “Héroes Vivientes”, reconoció su esfuerzo como algo positivo para el país.

Pero mientras lo escuchaba no me convenció del todo de que fuera algo positivo y explico por qué.

Por un lado, que un país expulse a sus connacionales porque no hay las oportunidades suficientes para ellos, es una cuestión que no puede ser positiva para nadie. Es natural que las personas quieran desarrollarse y vivir en el país que nacieron, al menos la mayoría de los emigrantes no quieren dejar su tierra. Por tanto, que haya más de 36 millones de mexicanos viviendo tan sólo en Estados Unidos es un indicador de que la cosa no va bien en México y que faltan oportunidades.

Faltan programas, reactivación económica y oportunidades en general para los mexicanos en México. Por lo tanto, que haya tal cantidad de gente fuera de su tierra, no puede “venderse” como algo positivo. Algo no estamos haciendo bien en México, pues entre todos esos millones, hay una fuga de cerebros muy relevante que si estuvieran aquí aportaría al crecimiento económico nacional.

Por otro lado, en cuanto a que sea el ingreso más importante para el Estado Mexicano me preocupa aún más, pues eso significa que no estamos siendo productivos: ni petróleo, ni industrias, ni economía nacional que permita la autonomía económica, cosa que choca con el planteamiento del presidente sobre la soberanía nacional. No podemos ser soberanos cuando dependemos de los recursos que los mexicanos producen en otro país, país, por cierto, Estados Unidos, sumergido en una guerra comercial que probablemente pueda traer como consecuencia que TODOS los habitantes de Estados Unidos puedan producir y al mismo tiempo ganar menos.

Si los mexicanos en Estados Unidos ingresan menos, habrá menos ingresos para México. Depender del dinero privado de los mexicanos en Estados Unidos pueden ser peligroso pues primero, no somos soberanos y tenemos una alta dependencia (como siempre) de los Estados Unidos. Por otro lado, la expulsión de mexicanos hacia Estados Unidos los expone a afrontar el racismo y la violencia que se ha generado en los últimos años en su contra con la política de Trump y del supremacismo blanco.

No se puede “presumir” ni sobrevalorar las remesas cuando son en realidad un indicador negativo. Nos indica ni más ni menos que: México no es capaz de garantizar oportunidades y calidad de vida a sus ciudadanos; además nos indica que la economía mexicana, particularmente la industria interna tampoco va bien, y teniendo en puerta una recesión mundial, el gobierno de México debería estar pensando como contrarrestar esta contracción económica, porque tarde o temprano las remesas no serán suficientes para mantener nuestra economía a flote.