Lejos de lo romántico…

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Las poses camufladas, las risas al final del llanto y el título que la audiencia le ha
otorgado de persona non grata, así porque sí, porque les dio asco, porque los
incomodó o hasta porque los educó; quiero saber por qué no les gusta, porque
hasta a mí me enfureció en alguna cinta, pero mis ojos se quedan ahí, y es un cine
que provoca, que te hace sentir ahí, o fuera de sí, una película, vean aunque sea
una y me dicen si lo sintieron, hablo de Lars Von Trier, director de cine y guionista
danés, probablemente el cineasta más ambicioso y visualmente distintivo, que en
su momento logró junto a Thomas Vinterberg establecer las reglas del
manifiesto Dogma 95.
Con una fuerte y destructiva personalidad, innovación, juego de planos,
sorprendente escenarios y hasta tremendas colaboraciones musicales para
hacernos pensar dentro de sus historias, terminé de ver La Casa de Jack (2018),
una pequeña oda a Jack el destripador, una cinta que sangra, desafía y hace flotar
los gritos, ojos bien abiertos, o cerrados con las manos como en algunos minutos
de la cinta fue mi caso, de ahí que destaca como uno de los directores más
multidisciplinarios del cine actual, a pesar de la controversia de algunas de sus
obras.

 


Influido también por Pier Paolo Pasolini (escritor, poeta y director de cine) el
italiano que ilustró toda un época y vitalizó la filmografía delante de temas
socialmente incorrectos, Von Trier ya dejaba claro por dónde irían sus
obsesiones, filias y fobias.
La puesta en escena, la composición y un estilo personal que reducen a la mínima
forma, la pena o el pudor, cintas trasgresoras, dinamitas en la piel de un cítrico tan
pero tan amargo como ácido, pieles, rostros, pocos diálogos y poesías alarmantes.
El arte lleva al límite a sus creadores. Puedo incluso apoyar que matar a 61
personas, como mi protagonista, pueda ser entendido por él como arte, porque,
¿quién define qué es arte? Yo no soy capaz: Lars Von Trier
En sus momento, también Thom Yorke, líder de Radiohead colaboró con Bjork
en la banda sonora del musical de Von Trier: Cantando bajo la lluvia que en
palabras de los mismos periódicos el espectador decida saltar por la ventana en
cuanto la función llega a su fin.”, tal ha sido el estruendo que se siguen realizando
producciones de este musical en puestas teatrales en todo el mundo, volviendo
aún más universal el mensaje de Lars Von Trier. Seguimos buscando mensajes

que alteren nuestro sentidos y nos hagan más conscientes del existir y de la
sobrevivencia pura.
Personalmente siempre he sentido muy mías las cintas que no puedo compartir
con mis cercanos, que les resultan extrañas, aburridas o simples, mi favorita sin
lugar a dudas es Melancolía (2011), que convierte el mejor día de tu vida en un
oscuro tropiezo de nostalgia y exposición de confusiones.