Lenguajes del arte con Francisco Navarro, escritor

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Laberintos; las palabras andan entre paredes oscuras, en paneles equivalentes a las semillas del miedo, en lienzos imaginarios donde nada es ausencia  donde las palabras son luminosos caminos, rutas, tranvías de versos, en fin humanizar.

Francisco Navarro es el poeta de instantes, percusión de tintas ligeras es cada palabra que coloca sobre la línea, sus ojos; agua imantada mirando la imagen llamada vida con todas sus escenas; un puesto en el mercado, la sala de espera de un aeropuerto, la esquina de la Habana, los óleos que habitan la alquimia de los sentidos.

¿Cuál es Tu palabra favorita?  

Amor

¿Cómo te describes en dos adjetivos? 

Amoroso, soñador, Irreverente, necio… ah, que solo dos. Perdón.

¿Cuál es tu tema de conversación predilecto?

Poesía, poetas y sus laberintos…

¿Prefieres leer ficción o no ficción?

No ficción, aunque la poesía, es en sí, una ficción del alma y de la vida.

¿Qué sobra o qué hace falta en el mundo?

Sobran políticos

Faltan seres humanos.

Actualmente hay un semillero de escritores, jóvenes creadores, escritores de amplias semblanzas y/o reconocimientos, importa que los lectores hablen de sus poesías  ¿Cómo lograrlo?

La única forma de acercar a los lectores a la poesía, es dándoles poesía.

Hay que acercar el agua para que puedan beber. Una vez aprendido esto, solos, como los animales en libertad, buscaran el abrevadero.

Quién lee se involucra con el mundo social ¿Qué les dirías a los adultos lectores?  ¿Y a los no lectores?

Aunque no comparto eso de no lectores, porque si los hay, sólo que lo que leen, dista mucho de nutrir la mente y el alma. Si no hubiera lectores, millones de publicidades no existirían. Tv-novelas como ejemplo.

A los lectores, primero, que se  cuestionen lo que leen, y una vez hecho esta refección, que inciten, con necedad total, sin tiempo ni descanso, a que los demás lean.

¿Cómo viviste tu infancia?

Feliz a pesar del abandono, la sombra luminosa de mi abuela, me cobijo siempre. Me enseño, que nunca se puede claudicar hasta alcanzar los sueños. Su voz y su mirada, me incitaron a ver la noche para descubrir el lenguaje de la luna y el canto de las estrellas.

Pero un día, inevitablemente crecí, la vida se pintó de sepia, y deje de hablar con Dios…

Cuéntanos ¿Cómo aprendiste a leer, cómo  a escribir y cómo te descubres como autor?

Aprendí, igual que todos los de mi generación. A fuerza y a chingadazos. Las lecturas eran forzadas y forzosas. La temática la de aquellos años. La poesía, fue para mí una tortura, desde la primaria, hasta la secundaria. La obligación de aprender algún poema y tenerlo que declamar en público, era tortura puntual cada 10 de mayo… Mamá, soy Paquito, no haré travesuras; y un cielo impasible, despliega su curva…

Después, la Chacha Micaila, El Cristo de mi Cabecera, Por qué me quite del vicio (Lo que no he logrado), y etc, etc.

Fue hasta la preparatoria, que mi maestra de literatura, logró, que descubriera la poesía, la que decía lo que mi alma sentía. Y entonces apareció Pablo Neruda. Nicolás Guillén, Fernando Pessoa, Federico García Lorca, Josué Mirlo…

Y fue, ahí, justo al cuidado e incitación de Ana María Palomino, que empecé a balbucear mis primeros escritos.

Como autor, soy un necio total. Creo firmemente que todos, sin distinciones, tenemos algo que dejar escrito de nuestro tránsito por la vida. Por formula interior, por escribir, vivo.

Hacer de la escritura, un ejercicio permanente pero crítico, que te permita redescubrirte a cada golpe de tinta, en cada verso, en cada poema…

Escribir, desde los más luminoso que coseches, hasta los más negro y doloroso que tengas que vivir.

¿Cómo es tu manera de ser y de vivir?

Intento vivir y enfrentar cada día, como si fuera el último, aunque no sé si el último, será el primero.

Trato de vivir contento, arroparme en el gusto por la vida, expresarme en la luz, cantar con toda el alma, aunque el alma y el canto estén sangrando.

Trato de no tener enemigos, aunque, al salir a la calle, te encuentras a cada paso, con algún potencial ser que no te traga. Hay muchos enemigos, que disfrazados de amigos te soban el lomo, te nutren el ego, te alagan y alaban… peor que a la vuelta de un descuido, te clavan el puñal de la mentira, la calumnia.

¿Comparte una experiencia en tu trayectoria como escritor qué haya transformado  tu vida y como lo resuelves ahora?

Sin duda, la plática de no más de 15 minutos con Antonio Gamoneda, quien, en ese lapso corto de tiempo, me enseño más que muchos en tantos años. La sapiencia del Maestro, traducida en humildad, fue un parteaguas para mis pasos futuros.

Los problemas los enfrento a diario, no como tales, sino como un reto que me permite, descubrir que soy capaz y audaz…

¿Por qué razones  escribes?

Escribo para dar gusto a mi alma. No sé si ella me entienda, o sea ella quien me obliga.

Yo no escribo para el mundo, es el mundo quien me da la pauta para escribir.

¿Qué ha sido tu éxito y como llegas a él?

Yo no tengo éxitos, sólo algunos logros. Algunos muros en el cielo, pintados con los colores de mi alma.

Actualmente, ¿Qué lees y qué escribes?

Todos los días leo poesía, y no todos los días la escribo. Pero siempre estoy en ese empeño.

Algo más que deseas agregar:

Si fuera un buen ron, nuca le agregues cola, solo un buen suspiro y el recuerdo de algo vivido…