Lenguajes del arte con la poeta Lizbeth Padilla

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Hora y vida, fuego y paz;  alianzas de versos. Los seres sociales miramos cotidianos como leones  o como palomas.

Lizbeth desde su brillante esencia, fina persona y enorme potencia cifra los filos de sol para poseer tintas y universos sonoros en la imagen.

Cotidiana vida; pone las escobas en el  viaje, ruecas y en cada línea recta forma cada párrafo social y la dualidad de los matices del verso.

¿Cuál es tu palabra favorita?  

Tengo varias, pero una que me parece muy simpática es PARALELEPÍPEDO. La escuché en la primaria y la recuerdo con frecuencia. Hay otras más poéticas, como clepsidra y rueca.

¿Cómo te describes en dos adjetivos? 

Curiosa y apasionada.

¿Cuál es tu tema de conversación predilecto?

La astronomía, las grandes posibilidades del hombre de comprender el universo. También las pláticas donde se aborda la Física, porque me permite darme cuenta de que este mundo que habitamos aún nos reserva muchos secretos.

¿Prefieres leer ficción o no ficción?

Definitivamente me encantan las novelas y cuentos de ficción, sobre todo la literatura fantástica: Tolkien, Maeterlinck. Y la ciencia ficción de Asimovy Bradbury.

¿Qué sobra o qué hace falta en el mundo?

Sobra maldad, egoísmo, asesinatos, y falta mirarnos como hermanos, con piedad, compasión y amor.

 

Actualmente hay un semillero de escritores, jóvenes creadores, escritores de amplias semblanzas y/o reconocimientos, importa que los lectores hablen de sus poesías ¿Cómo lograrlo?

Organizando foros de lecturas y reflexiones sobre el acto poético. Procurando que se conozcan los mayores poetas y los jóvenes creadores. Publicándolos en revistas literarias.

Quien lee se involucra con el mundo social ¿Qué les dirías a los adultos lectores? ¿Y a los no lectores?

Que es necesario leer, sobre todo a los clásicos. Y no sólo poetas, hay que leer a los filósofos y a los físicos. Entendiendo un poco nuestro ser en el mundo podemos entonces ser tolerantes con los pueblos o sociedades que no piensan o actúan como nosotros.

Si leemos la Ilíadao laOdisea, la Eneidao a Shakespeare,ahí están ejemplos claros de lo difícil que es convivir en las diferentes sociedades. Pero esos grandes escritos nos dan la pauta para entender el otro. No son recetas, pero algo ayuda.

¿Cómo viviste tu infancia?

De una manera mágica y sorprendente. Crecí en una calle cerca del centro de Tlalnepantla y todo era parte del descubrimiento del vivir. También viví en Coyoacán y recuerdo nuestros paseos a los Viveros y a los recintos donde mis padres daban enseñanza espiritual a niños y jóvenes.

Cuéntanos ¿Cómo aprendiste a leer, cómo a escribir y cómo te descubres como autora?

Precisamente en la Privada de Hidalgo, centro de Tlalnepantla, empecé a escribir mis primeros poemas, cuentos y canciones. Iba en 2º año de primaria y mi padre, Federico José Padilla Díaz de León, al ver que creaba escritos, me regaló una libreta de pasta dura, roja, que aún conservo. Ahí escribí esos textos con una frescura e inocencia propia de mi edad, 7 años.

También recuerdo una tarde en que leí varias veces una página del libro de Español, supongo que de 3º ó 4º año, donde había dos poemas. Uno de Juana deIbarbourouy otro de Gabriela Mistral.

¿Cómo es tu manera de ser y de vivir?

Me considero muy afortunada porque he tenido una familia increíble y ahora un hijo maravilloso que me sorprende con su talento como músico y escritor.

Veo a la vida como esa escuela que nos va puliendo defectos de carácter. Por ello, sé que debo evitar ciertas maneras de moverme en el mundo que no son positivas para mi salud ni para los que me rodean. Hablo de ser aprehensiva y poco tolerante con los crueles y apáticos.

Comparte una experiencia en tu trayectoria como escritora que haya transformado tu vida y cómo lo resuelves ahora.

En 2005 decidí empezar a escribir cuento para niños y desde entonces no he parado de crear historias que suceden en mi mente y que reflejan esa infancia de diamante que tuve.

¿Por qué razones escribes?

Para comprenderme, para hallar respuestas. Escribo porque me causa un inmenso placer espiritual. Escribo para ser feliz.

¿Qué ha sido tu éxito y como llegas a él?

Haber ganado los premios que se me otorgaron lo considero éxito. Conmover a la gente cada vez que leo en público, es éxito. Seguir teniendo inspiración e ideas para hacer cuentos y poemas, eso es mi éxito.

¿Cómo se llega a él?

Con esfuerzo, trabajo continuo y una gran dosis de talento.

Actualmente, ¿Qué lees y qué escribes?

Estoy leyendo la obra completa de Lovecrafty un libro de consejos de los protectores espirituales, de la Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, de la que formo parte desde que nací.

Tengo dos poemarios inéditos que sigo trabajando. Uno es sobre las casas que uno va dejando a lo largo de la vida. El otro, sobre esa condición humana de querer trascender al darnos cuenta de que estamos ciegos o dormidos ante todo lo profundo que se vive en este mundo.