Lenguajes nuestros

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Muchos lenguajes, tantos son los que escucho, no puedo entender la diversidad de sus voces, los distingo raros, como luces de luciérnagas por la noche, los miro de frente  uno a uno custodiados por las huellas del tiempo, en épocas que vuelven en el testimonio de esos ecos que rompen el silencio flotante, me descubro en medio de cadáveres.

 

Un idioma se ha quedado sin poder expresar su sentimiento en la soledad. Tiñen de colores cada manta blanca que cubre el cuerpo de la lengua muerta, el desierto es la tumba, el valle que no conoce de sendas. Otras lenguas se presentan desorientadas en un camino que les priva de agua y alimento, se escuchan agonizantes, nadie contesta, ellas hablan en voz alta con el esfuerzo de ser salvadas, en ese aliento de esconderse del luto verde como el bosque atrapado en sus hojas.

 

Ese luto que cambia al azul, como ese cielo que se representa, ese mundo que puede vestirse de cualquier color con el sol azteca, un calendario lleno de símbolos, un tiempo, un ciclo esperado y el quinto sol en el exterminio de la tradición, los habitantes del Anáhuac en su resplandor han dejado seco el lago con tierras sedientas, la zona lacustre es un lugar parecido al paraíso, nadie quiere salir de ahí.

 

La lucha por salir de ese estado está en la sonrisa de los niños que pueden salvar universos. En la forma del pensar aprenden a balbucear palabras, son lenguajes de mundo, voces que se levantan en vuelo para activar la palabra estática, despierta, para estar viva en las almas del pueblo que le da identidad, conciencia y hermandad.

Vuela en ese cielo el último hablante que toma conciencia sabe que en sus manos esta lo que nunca ha de acabar; su tradición, su pensamiento, su mundo, hombre pájaro, hombre colibrí, hombre águila, hombre jaguar. Hombre reptil, hombres escarabajos,  hombres salamandras resurgen de los cuatro costados al grito del cóndor.

 

Ahí está presente la mujer. Madre tierra, madre agua, mujer árbol, mujer de barro que en su vientre está la vida, entrañas de la humanidad. En la conglomeración de esas mujeres sabias, hierberas, de legendario aprendizaje, en esta esfera de mi lengua en español no ignoro todo lo que representan esos idiomas que me rodean y hoy afloran entre amaneceres, entre rocas y vientos para escuchar sus murmullos que gritan al sonar de la lluvia.