Leopoldo Flores y la Prensa Toluqueña

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Leopoldo Flores (1934-2016) fue un artista plástico mexicano comprometido con  las causas sociales y con el impulso a un nuevo muralismo que pudiera ser experimentado por los ciudadanos, su técnica estaba en permanente perfeccionamiento y sus obras iban evolucionando unas a otras, una evolución plástica de la que fue testigo esta ciudad de Toluca, pero hubo un componente adicional:  la prensa cultural local dio fuerte impulso a sus ideas.

De esa relación entre el artista y la prensa  conversaron en el marco de la exposición pictórica Leopoldo Flores, Hombre Universal,  una tarde lluviosa, en el Museo de Bellas Artes, los periodistas Celeste Ramírez y Ricardo X. Garduño. Ambos conocieron al maestro Flores y cubrieron la nota de sus develaciones de obra, así como primicias sobre el desarrollo de proyectos exteriores monumentales.  Curiosos datos fueron revelados de la relación entre el artista y el periodismo local, enterados fuimos, por ejemplo, de que el café y la lectura de periódicos provocaban respuestas creativas para la creación de los diferentes formatos de su autoría como los   murales-pancarta (grandes telas colocadas en edificios), que fue un solidario con los movimientos estudiantiles  y sociales en general, rasgos que podemos apreciar en obras como Retorno de La gran manada o en  Siglo XXI, que era un visionario de las consecuencias de las decisiones gubernamentales, denunciaba la  falta de liderazgo nacional, las fisuras  en  del tejido social, como lo expresó  en el mural Acción Caos.

A  través del discurso plástico declaraba su rechazo, sobresale la serie Génesis de Tormenta, 23 acrílicos de gran formato, desde el acre al negro, paradoja del mar, acusación de los derrames petroleros de 2010. Especialmente colocaba la atención del interés público por ser un trabajador del arte, incluso se forjó para él,  el término Arte leopoldino.  Su carrera fue registrada, recopilada por la prensa desde 1959, en El noticiero, vespertino azul, donde la primera exposición del joven Flores apenas perfilaba su gran figura, en esas primeras etapas hizo el trazo de cabeza de Zapata para a escuela  Tierra y Libertad inaugurada por Adolfo López Mateos, pinta también en el Hotel Plaza Morelos 1971; El Hombre Contemplando al Hombre, en el Palacio del Poder Legislativo 1972-83; en 1985 pinta Alianza de las Culturas dentro del edificio de la Alianza Francesa de Toluca; El Hombre Universal en el Centro de Investigación en Ciencias Sociales de la UAEM (1989); de 1991 a 1992 pinta En Búsqueda de la Justicia en la Procuraduría General de Justicia, y diez años más tarde, dentro de El Colegio Mexiquense realiza: De qué color es el Principio.

También incursiona en la escultura con la obra Tocando el Sol que se encuentra en el edificio de Rectoría de la UAEM 1995. Convivió de cerca con dos grupos uno promotor de la cultura y el otro fundador y sistematizador de la cultura en sí: Los Vampiros y TunAstral, fue también en los medios de comunicación que hizo un registro de su estancia, por  beca, en París, ya de regreso, su arte Aratmosférico en el Cerro de Coatepec; inauguró José López Portillo su obra más conocida el Cosmovitral  donde promueve el valor del Hombre Universal en movimiento, además  fue director del Museo de Arte Moderno del Estado de México.

Durante el gobierno del profesor Carlos Hank González, Leopoldo Flores realiza exposición en la Sala de Arte Moderno ubicada en aquel momento en el centro de Toluca, donde actualmente es la Cámara de Dipoutados ya desde entonces los artistas eran afectados por recortes en el sector cultural, siempre se manejó con una esencia anticlerical y se convirtió en voz crítica de su tiempo en permanente reflexión sobre el ambiente y los nuevos paradigmas de la política. Apreciaciones muy valiosas que dio a conocer Celeste Ramírez, quien realizó su trabajo periodístico de manera cercana al maestro, quien fue ante todo un guía para ella.

Por su parte, el periodista Ricardo X, Garduño de amplia y reconocida trayectoria en el periodismo cultural, relató su experiencia al entrevistar al Maestro Leopoldo Flores y cómo desde el primer encuentro con él, en 1972, supo que era un artista en cuya obra se puede ver una crítica al sistema, al establishment, como periodista pudo constatar que la prensa fue fundamental para el desarrollo del pintor, especialmente por la presencia de David Alvarado Guerrero, quien estructuró una pàgina cultural de trascendencia además de la cobertura que hizo Excélsior, de Julio Scherer, con un texto de Raquel Tibol, quien fue la primera en promover la obra de Leopoldo Flores, periodista argentina, caracterizada por la crítica del Muralismo Mexicano.

En nuestra ciudad, se promovió en El Sol de Toluca como ya se mencionó, quien da seguimiento a su obra pictórica y de otros integrantes del Salón de la Plástica Mexicana ,así como de los trabajos de crítica de Antonio Rodríguez sobre arte pictórico mexicano, ellos dos Tibol y Rodrìguez establecen en el plano universal su obra y lo difunden a través de su visión y de su interpretación.

Con amplio conocimiento de pintura y literatura, hizo un recorrido por el ambiente intelectual de la época, la revista  Culturama y  revistas La  Gaceta de la Dirección de Turismo, que en 1973 sólo en un cuadro con plasta negra indica portada y contra Leopoldo Flores, se ocupan de los demás con una muestra de sus trabajos mientras que a él le niegan algún comentario u observación. Destacó el carácter  temerario de las acciones del pintor, quien quería llevar su arte al mundo entero, haciendo de Toluca una capital de Cultura como las grandes capitales europeas, siempre con sus raíces bien plantadas en Tenancingo, como aquella vez que le fue negado un presupuesto para obra imperecedera de dos millones de pesos cuando en la en la Orquesta Sinfónica del Estado de México se gastaban diez veces más, el maestro salió avante de esa  restricción con ayuda de los tablajeros, estudiantes, sindicatos y pueblo en general.

Cosas que sólo pueden saber los conocedores.  Al final, nos instruyó con una frase de Siqueiros que sigue vigente y describe el vigor y valor de la obra de Leopoldo Flores:  No hay más ruta que la nuestra.