Llegan

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No existen más que dos reglas para escribir:

 tener algo que decir y decirlo.

Oscar Wilde

 

Mientras manejas a casa, adelantas el silencio que te espera, alguien tendría que ir al encuentro, pero no está. En el trayecto del camino, te acompañan las ideas, vienen imágenes de un pensamiento que no cuaja. Danzan pensamientos; nada abrevias en la mente. Nadie hay en el tangible espacio llamado hogar; sólo presencias ausentes que asoman en chispazos de memoria.

Ajetreado día; la mesa te llama, la máquina imperiosa buscar dictarte desde el alma. Dejas tus cosas no permitiéndote el ritual desmaquillante, no te pondrás cómoda buscando, desesperada, el amparo de las sábanas. Hoy el buen café no te hizo compañía y el ausente sueño te acompaña como centinela de consciencia.

En el cobijo de la noche, te explicas por qué tomaste la decisión de vivir contigo y para ti. Quizá el ruido del otro, callaría esto que a solas sucede con tu persona y que, con nadie más, puedes explicar.

Después de sinsabores y lágrimas sucedidas, te explicas este hueco en el cosmos labrado en espacio universal, diciéndote que esto, es suficiente para escribirte. Ya sabes silenciar las heridas a distancia, escuchar buscando eso que no encuentras, pero que está en cada momento que vives tocándolo con el alma.

Hace frío, y la cama no te invita a protegerte del cansancio. En un principio todo fue difícil. Ahora pasan los días y la convivencia con el habla silenciada de tu mente, te permite remitirte a los gritos de quién eres y hacia dónde vas, aunque todavía no lo resuelves.

No pasa nada, poco a poco, todo va siendo más sencillo: el silencio de la casa, los espacios que recorres, una recámara que se ha convertido en el escudo de tu intimidad. Cada vez es menor la añoranza a ese alguien que está, pero ya no lo vives a tu lado.

A temprana edad, se han ido dejándote en el espejo de tu ser. Te acompañan la música, o el tecleado de la máquina, un café, el ruido de los vecinos o los arrumacos de tu gata dictándote estas letras que llegan, sólo llegan.