Los primeros insurgentes en Toluca

Views: 643

Rodrigo Sánchez Arce,

[email protected]; Facebook: Rodrigo Sánchez;

Twitter: RodrigoSanArce

Luego de dar su famoso Grito de Independencia la madrugada del 16 de septiembre de 1810, el cura Hidalgo partió de su parroquia en Dolores con rumbo al pueblo de San Miguel el Grande (hoy de Allende). De allí pasó por varios poblados del Bajío hasta llegar a Guanajuato, capital de la intendencia del mismo nombre, donde el ejército insurgente tomó a sangre y fuego la Alhóndiga de Granaditas y aniquiló a los españoles apertrechados.

 

De Guanajuato, el ejército insurgente se dirigió rumbo a la intendencia de Michoacán, pasando por Valladolid (Morelia) y otros poblados. El 27 de octubre entró a territorio mexiquense por la parte de San Felipe del Obraje (hoy del Progreso), continuando hacia Ixtlahuaca, donde Hidalgo y su ejército pasaron la noche. Al otro día partieron rumbo a Toluca, a donde las masas hicieron su arribo triunfal por allí de las 2 de la tarde del domingo 28 de octubre de 1810.

 

Como podemos apreciar, lo anterior ocurrió a mes y medio de haber iniciado el movimiento independentista. ¿Quiénes fueron los primeros toluqueños que participaron en la Guerra de Independencia? Antes del Grito del cura Hidalgo pudo haber conspiradores en Toluca, posiblemente motivados por las conspiraciones que se dieron en lugares como Valladolid y Querétaro, pero no lo sabemos con certeza y acaso sus reuniones fueron clandestinas.

 

Lo cierto es que desde finales de septiembre de 1810, una vez que se extendió la noticia del levantamiento de Dolores, se había formado en Toluca un grupo de criollos e indios que conspiró a favor de la insurgencia, en el que destacaron el veterinario y herrero Joaquín Canseco, un licenciado Álvarez, el contador Joaquín de la Llera, el arriero Mariano Salazar y los paisanos Tomás Vargas y Vicente González. Estos pueden considerarse los primeros insurgentes, con nombre y apellido, reclutados en Toluca. Lo cierto también es que, conforme avanzaba el ejército insurgente rumbo a la ciudad de México iba incorporando a su paso a millares de indígenas y castas de los poblados cercanos, por lo que es probable que al entrar al Valle de Toluca se hayan sumado muchos toluqueños cuyos nombres desconocemos.

 

En todo caso, Hidalgo entró a Toluca sin que su ejército encontrara oposición, a pesar de que a muchos toluqueños no les era grato, además de que la noche anterior el destacamento realista al mando de Torcuato Trujillo se había retirado de la ciudad ante la imponente masa insurgente que avanzaba sobre ella, calculada por algunos en 100 mil hombres, la mayor parte indígenas a pie y, los menos, soldados virreinales que habían abrazado la causa insurgente.

 

A las tres de la tarde entró Hidalgo a Toluca acompañado del resto de jefes militares, entre los que se encontraban Ignacio Allende, Juan Aldama, José Mariano Jiménez, Mariano Abasolo y Joaquín Arias, además del padre Mariano Balleza, seguidos por medio centenar de músicos del Regimiento de la Reina, milicia virreinal de donde salieron los primeros conspiradores.

Las crónicas dicen que la entrada de los insurgentes a Toluca se realizó con subordinación y orden de la tropa, por la hoy calle de Independencia, de manera que a las autoridades civiles y eclesiásticas no les quedó otra más que recibirlos con cortesía. Hidalgo fue recibido con ceremonial eclesiástico por los párrocos seráficos José de Lugo, Pedro de Orcillés y Francisco de Alarcón; los prelados de las iglesias de la Merced, San Juan de Dios y el Carmen; así como por prominentes hombres de negocios y esposas: don José María de Oláes y doña Lorenza Orozco, don Cristóbal Cruz y doña Micaela Monroy.

 

Por supuesto las masas ocuparon espacios abiertos como calles, plazuelas, panteones, cerros y haciendas cercanas. Imaginemos a las masas ocupando, por ejemplo, la Plaza Principal (hoy Jardín de los Mártires); las huertas del convento franciscano (los Portales); la plaza de la iglesia del Carmen; los cerros del Calvario, el Cóporo, Santa Bárbara y Toloche. Otros ocuparon casas vacías y los jefes las casas principales. Aquí comienza cierta polémica sobre la estadía que pudo haber hecho el cura Hidalgo en Toluca.

 

Las crónicas dicen que se alojó en las Casas Reales, por lo que es posible pensar que estas correspondían a la antigua Casa de Cortés, luego Palacio de Gobierno y hoy Palacio del Poder Judicial, en la calle de Bravo. Sin embargo, otras sostienen la tradición de que Hidalgo se alojó en la casa de los Oláes, en la esquina de la antigua calle de Tenería, hoy Lerdo y Bravo; incluso existe una placa colocada en el actual Museo José María Velasco que refrenda el hecho.

 

Otro punto de polémica es el que dice que Hidalgo no pudo pasar más de tres horas en Toluca pues debía salir de inmediato a Tianguistenco y estar listo para la batalla que se avecinaba (la del Monte de las Cruces). Otros afirman que Hidalgo pernoctó en Toluca, aunque habría salido muy de madrugada el día 29 de octubre luego de tomar misa. Sea que pernoctara o no en Toluca, lo cierto es que, al parecer, a Hidalgo no le gustó la ciudad para tomar decisiones de mayor calado y lo más importante que dispuso fue que el ejército se dividiera en dos columnas: una avanzaría por Lerma y otra por Metepec.

 

A partir de ese día Hidalgo continuó su ruta independentista que prendió la llama de la libertad en la Nueva España, pero también sucumbió ante las armas realistas y aquella culminó con el fusilamiento de los primeros insurgentes, algún tiempo después, entre los meses de junio y julio de 1811.

En cualquier caso, los toluqueños tenemos la fortuna histórica de que el Padre de la Patria pasara por nuestra ciudad, pero al mismo tiempo somos ingratos al no acordarnos de otros jefes que lo acompañaron y también fueron relevantes: Allende, Aldama, Jiménez, Abasolo, Arias, Balleza. Es hora de fabricar placas con sus nombres para inmortalizarlos, pues Hidalgo pudo haber tomado chocolate en casa de los Oláes, pero tal vez los otros héroes bebieron licores y comieron chorizos y lamentablemente no lo sabemos por la mala costumbre Hidalgocentrista que tenemos de contar la historia insurgente en Toluca.