Los Relámpagos de agosto y los recuerdos de una entrevista con Jorge Ibargüengoitia

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Estas ruinas que ves fue escrita en 1974 y ganadora del Premio Internacional de Novela México, auspiciado por Editorial Novaro, una empresa tremenda para su época, impresora de los llamados cuentos del Pato Donaldde Micky Mouse y TribilínLa pequeña LulúArchie y muchos otros; después, creadora de una sección de literatura debida a la idea de Alba Rojo, quien era esposa del dueño de esa empresa, Bruno Pagliai (famoso por estar casado con la actriz Merle Oberon), Pagliai fue una especie de Carlos Slim, pero en versión italiana afincada en México, era dueño también de Tubos y Aceros de México.

La idea de Alba Rojo fue magníficamente interpretada por un escritor de origen argentino, Luis Guillermo Piazza, el autor de una crónica-novela La mafia publicada en 1966 por la editorial Joaquín Mortiz, también por acuñar la palabra d la Zona Rosa, vrsión mexicana de los que es el Barrio Latino en París.

Ironía y nostalgia son quizá las dos palabras que mejor describen al texto de Jorge Ibargüengoitia Estas ruinas que ves, que ganó el concurso en Guanajuato, en San Miguel de Allende, donde se reunieron los integrantes del jurado, encabezados por los críticos uruguayos Emir Rodríguez Monegal y Angel Rama, así como por el escritor argentino José Bianco, además del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti.

La novela se basa en lo que sucedió a Ibargüengoitia, dibujó algunos hechos sucedidos en la Universidad de Guanajuato, disfrazándolo con la población de Cuévano. Tanto en la escrita como en la película, se muestra un Ibargüengoitia mordaz, divertido, agridulce y hasta melancólico.

Fue autor también de La ley de HerodesLos pasos de LópezViajes en la América ignotaMaten al leónLas muertasLos Relámpagos de agosto.

Nacido en Guanajuato, el 22 de enero de 1928, Jorge Ibargüengoitia Antillón, murió en un sonado accidente aéreo en el Aeropuerto de Barajas, en España, iba en el vuelo 11 de Avianca, pero su nombre al igual que el de su esposa, la pintora inglesa Joy Laville, quien ilustró las portadas de todos sus libros, no figuró, debido a que no viajó con él en esa ocasión, los periódicos mexicanos dieron importancia también a la muerte de Fanny Cano, actriz michoacana, quien iba en ese vuelo.

Por cierto también murieron el crítico uruguayo Angel Rama, su esposa la también crítica venezolana y argentina Marta Traba, el escritor peruano Manuel Scorza y la pianista de origen catalán Rosa Sabater. Todos ellos fallecieron el 27 de noviembre de 1983, en el accidente de aviación, en el Aeropuerto de Barajas, ubicado en tierras de Mejorada del campo en la comunidad de Madrid.

LA ENTREVISTA

Estoy en el Museo de San Carlos, en la capital del país, frente a Jorge Ibargüengoitia al que le pregunto:

¿Cuál es el libro que le ha dejado más satisfecho?

Bueno pues éste! en parte porque la novela con que comencé es la que más satisfecho me ha dejado, de todo lo que he escrito. Por otro lado, el premio es muy bueno, las condiciones materiales y el premio son muy buenos, porque es mucho dinero por un lado.

Por otro, es publicación aquí, pero también en España, Francia, Estados Unidos y Alemania, lo cual ya es bastante.

¿Cuál de los dos premios: el Casa de las Américas o éste le dan mayor proyección al escritor?

Pues estoy muy contento con el de Casa de las Américas, porque me gustó muchísimo, tengo dos allí. El de teatro no me llevó a nada, no tuvo ninguna repercusión, porque la obra con que yo comencé en determinado momento no les gustó a los productores, nunca fue montada ni en Cuba ni en Varsovia, dijeron que estaba en contra de los principios del teatro nacional.

¿Era la obra El Atentado, premiada en 1963, en Cuba, con El Casa de las Américas?

Sí y no, lo han montado en México propiamente, porque la gente no quiere que se considere el asesinato de Álvaro Obregón, que a mí me parece uno de los momentos más interesantes de la historia de este país. Les parece incierto que está visto por una farsa que es como la vi.

Entonces eso fue, se hizo la mezcla y no tuvo ningún resultado, pero en cambio Los Relámpagos de agosto cuando gané el premio (1964) me publicaron en Rumania, en Polonia, en Checoslovaquia y en Cuba; como que a través de eso logré la publicación italiana, porque en italia me hicieron la traducción.

Si creo que tienen un valor positivo los concursos no que ni vaya una obra que va a tener éxito se presenta dentro de un foro más amplio que un foro normal, eso es lo que creo que es más importante y no fueron más buenos, porque escribí una cosa sobre mi viaje a Cuba que no les gustó a los cubanos y nos peleamos, pero si las relaciones hubieran sido mejores, probablemente hubiera tenido más resultado.

¿Usted como escritor qué prefiere obtener premios fuera del país o en México?

–Que le vaya muy bien, adiós, no sé en qué estábamos, dice tras saludar a un maestro–, retoma la conversación.

Me gustaría más ganar afuera, pero mira cuando estás escribiéndola novela dije esta novela la debería mandar a un concurso, porque no tengo relaciones públicas, porque necesito un empujón, soy pésimo para andar viendo a un editor; tengo lo que me han hecho, lo han hecho a pesar mío, porque en el fondo no tengo ninguna habilidad comercial.

Entonces así, cuáles caminos habrá, el que me convenía por fechas fue el nuevo de Novaro, porque todos los demás lo habían sido antes o todavía no  cobran y cosas de esas.

Lo de Novaro, por otro lado, es importante, porque no hay otro que tenga un premio tan fuerte, entonces con estos dos atractivos grandes, pero evidentemente si ganas un concurso en otro país, es que ya moviste una barrera, automáticamente.

Claro que esto con cuatro jurados extranjeros y un mexicano, pues ya no una cosa internacional, pues en la medida que afecta a cualquier gente ¿no? que necesitas ganar más lana.

Digamos en el momento de escribir sus novelas, si tenemos en cuenta de que en México no se venden los libros de literatura, ¿podría afectar el alza de sus libros?

Si se venden. Mira, el problema o los problemas económicos del escritor son exactamente los mismos de cualquier persona, suben el costo de la vida o bajas tu nivel de vida o aumentas tu producción, tienes que trabajar más, entonces no hay otra alternativa, entonces eso es lo que te afecta exactamente igual que a cualquier gente.

Por otro lado, no creo, no he visto reflejado el hecho de que haya inflación no quiere decir que la gente gaste menos, al contrario, está gastando más. Una cosa que descubrí con cierto horror es que, por ejemplo, un libro, había descubierto por ejemplo que el último libro que sacó Mortiz que es mío, es el América Ignota cuesta 45 pesos, todos los demás, es decir el triple de lo que cuesta cualquiera de los otros libros.

Creía que se iba a vender mucho menos, se vende exactamente igual, al principio se vendió más y después bajó un poco y ahora se vende exactamente igual que los demás libros, es decir que no afecta, cuando menos no es muy fácil determinar en qué sentido la gente está leyendo menos.

Desde luego te das cuenta de que la inflación quiere decir que la gente está gastando más, está gastando en otras cosas probablemente, pero no necesariamente está leyendo libros.

¿Qué ventajas tiene un escritor como usted practicar el periodismo?

Son maravillosas, porque me da absoluta libertad, nunca he tenido una. Mira mi idea de trabajo, mi semana de trabajo termina el lunes a las 12 del día; el domingo escribo un artículo; el lunes escribo otro artículo, entrego y todo lo demás es para escribir mis novelas.

¿En la actualidad cree usted que es necesario practicar el periodismo para ser un buen escritor?

No.

¿Por qué?

Porque haré mil cosas que no sean periodismo, puedes dar clase, puedes vivir de tus novelas. Tengo la impresión de que hay muchos escritores que viven de sus novelas, para mí, por otro lado, es que puedo escribir periodismo, porque lo puedo hacer sin ninguna dificultad, conozco gente que no puede escribir novelas y que no pueden escribir periodismo por condiciones propias, no sé en qué consistirá, yo no tengo ninguna dificultad.

Además te advierto que estoy haciendo un periodismo que no es propiamente eso, es  periodismo en el sentido de que es muy rápido y que es ligero, es esto y que se tiene que entregar a tal hora, y que todo eso, pero en el fondo soy una gente muy mal enterada.

Si me dices éste, me puedes dar 20 noticias políticas y no sé quién es quién, no sé distinguir entre el secretario de no sé qué y el jefe del sindicato, cosa que en un periodista es pésimo en el fondo, como periodista soy muy malo.

¿El lenguaje que utiliza para escribir sus artículos periodísticos es el mismo que utiliza para sus novelas?

Sí, lo que pasa es que las novelas en el fondo lo estás dando que es mucho más tiempo de reflexión, pon tú, si un artículo lo escribiera yo todos los días, volviera a escribir y al otro día tachar y lo volviera a escribir y al otro día tachar, es decir, me pasaba toda una semana sin un artículo, sería exactamente la misma historia.

Lo que pasa es que un artículo lo escribo y a las dos horas lo entrego, entonces si tú quieres es cómo salió a la hora de que los leo, hay otros que digo es que aquí hay dos artículos o no hay ninguno.

Hay veces que es evidente que no tenía nada que decir, que lo que necesito es llenar tres cuartillas, entonces todo eso es lo que vaya limitando a un artículo.

A veces más deleznable que una prosa que has estado cuidando más tiempo, pero en el fondo es exactamente la misma actitud.

¿Cuál es la causa por la que usted escribe una novela humorística sobre la Revolución Mexicana?

No escribo una novela humorística sobre la Revolución, escribo una novela en la que quiero poner lo que pienso sobre la Revolución, el resultado es humorístico teóricamente, pero  no es que esté pensando, quiero hacer un chiste de la Revolución, no me interesa hacer un chiste, la Revolución la veo como la pinto en Los relámpagos de agosto, ¿no? así es como veo la Revolución Mexicana.

Eso puede ser correcto o incorrecto, puede ser exacto o inexacto lo que tú quieras, pero eso es lo que quiero presentar, no tengo interés en hacer un chiste de la Revolución Mexicana.

¿Para hacer esta novela realizó una serie de estudios sobre la historia de México o fue improvisada?

Sí, mira no fue una novela que quisiera hacer como novela, el material por el que tuve que empezar a escribir El atentado, la obra de teatro entre todo ese material decía yo, pero es que aquí hay una novela maravillosa.

Es decir, que como un subproducto del atentado, estaba haciendo una determinada investigación dentro de mis incapacidades, porque no tengo ninguna, no tengo adiestramiento científico, no puedo hacer una novela de investigación como la pueden hacer muchos muchachos que están en El Colegio de México. Con fichas y todo esto, estoy leyendo libros y a ver qué se me queda.

Hay cosas que se me olvidan, hay cosas que me acuerdo, cosas que no, pero te digo estoy haciendo esta investigación y dentro de todo ello me encuentro una cosa, una serie de cosas que digo: aquí hay una novela.

Entonces, después de El atentado escribo esto que, evidentemente, está basado si tú quieres a segunda vista, pero está basado en hechos que son más o menos semejantes a hechos que realmente sucedieron.

¿Su preocupación es prácticamente hacer una obra histórica del país?

No, si quisiera hacer una obra histórica estaría perdido.

Podríamos decir que esta visión humorística podría ser una crítica a tantas tragedias o tantas novelas que reflejaron a la Revolución como una gran tragedia.

No es una crítica, en el fondo no me interesa la literatura revolucionaria mexicana, me interesa un poco como curiosidad, pero no me interesa hacer una crítica a la novela de la Revolución.

En determinado momento tienes una idea y dices aquí hay una novela como pasa y te puede pasar con un hecho de tu vida personal, te puede pasar con un hecho que te guste o que te contaron, una situación determinada y dices aquí hay una novela, entonces eso lo presentas.

En el fondo todo esto lo puedes tomar, esto es una, se puede sacar patitas y manitas y contrastar con otras novelas. Por ejemplo, una señora cuando editaron Los relámpagos, en Argentina, una señora me presenta como la culminación de la novela revolucionaria mexicana, lo cual me parece ridículo, porque ésa es una señora que no ha leído novela Revolucionaria Mexicana, francamente ha leído cuatro o cinco libros.

¿Podríamos decir también por qué se carece de novelas de tipo humorístico?

No, vaya el hecho de que se carezca de novelas de tipo humorístico no tiene ninguna importancia. Una cosa que he dicho probablemente no se lo he dicho a usted, pero una cosa que me importa mucho, es decir, por enésima vez, que mi interés no es que la gente se ría, no estoy haciendo un chiste ni creo que la risa es una emoción liberadora, ni creo nada.

Estoy tratando de presentar un mundo como lo veo, entonces si este mundo, si a la gente le parece muy divertido, perfecto sino le parece muy divertido no me importa ¿no? Te digo es una cosa que estoy haciendo y que estoy presentando aquí, el escrito, como lo veo, así es como veo las cosas.

En estas ruinas que ves, la novela triunfadora qué línea sigue, sigue dentro del humorismo.

Bueno es el mismo y es una línea que seguiré haciendo. Un día, voy a escribir una novela que probablemente sea totalmente seria, que nadie le parezca una, que diga, bueno, es que leí la novela y no me reí nunca, bueno así es como salió ¿no?

No estoy haciendo chistes, es decir, estoy presentando una realidad por como la veo y digo este paso sucedió, esto pasó después esto, esto a veces hay gente que le produce supongo nunca ha visto a nadie leyendo mis libros, le produce esta risa, bueno perfecto, esto, ¡vaya la única línea es mira, soy un señor que está tratando de presentar el mundo según lo ve y creo que es lo que está haciendo cualquier escritor! Una visión personal que está tratando de comunicar el éxito con que lo logras, bueno es variable ¿no?

Entonces esta novela última, me parece que es mi mejor obra, por mucho, me costó más trabajo, está más trabajada, es decir, tuve más dificultades en escribirla, lo bueno es que la terminé, le di más tiempo, presento ciertos elementos que no hay en otras, vaya que en otras novelas no tengo, cierta complejidad de ambiente ¿no? Entonces creo que dentro de mi desarrollo como escritor de novelas es un paso adelante, pero por última vez no me interesa, vaya no es mi línea.

Bueno está más cocinado en el fondo, no hay fúnebres de que hoy voy a buscar la técnica de los impresionistas o de lo que no sé qué estoy tratando de copiar a nadie, no tengo modelos, tengo un problema, es decir, el problema es presentar esta situación cómo la voy a presentar, de la mejor manera posible, no tengo ningún cambio, por ejemplo, no hay ninguna innovación.

Usted afirmaba que era su mejor obra, ¿en qué consiste?

Es mi mejor obra, porque es la que más tiempo me he tardado en escribir, porque es la más compleja, la más larga, es la que tiene personajes desarrollados, bueno es la más madura, tiene más madurez, tiene más posibilidades.

Los relámpagos de agosto por ejemplo, tienen una limitación terrible, vaya el chiste esta novela está contada por un pendejo, es una historia de México, vista por un pendejo en el momento en que el narrador es un pendejo, eso le supone unas limitaciones bestiales a la narración, ésta, ¡no! El narrador es un señor, pues que es mucho más listo, es decir, que puede inventar, tiene más flexibilidad.

¿Qué beneficios puede acarrear premiar una novela antes de que se publique?

Pues es lo que es, un poco dudoso, bueno, para el escritor tremendo, porque pues tiene dinero y todo eso (suelta la carcajada), por otro lado, esta novela, sale con un poco, no creas que el hecho de que haya sido premiada, quiere decir que haya mucha gente que quiera leerla, porque fue premiada. Mucha gente probablemente sí, pero hay otra que pensará que por el hecho de ser premiada es una novela vendida o no sé qué, es decir, que tiene matices la cosa, pero en el fondo creo que para el interesado hay muchas ventajas para la casa editorial.

Las ventajas son de que se abre, bueno es como abrir una llave que entra agua de muchos lados, que de otra manera no habría, vaya, por ejemplo es un pon tú, decir, si estoy en Argentina mandar un libro a Novaro para que me lo editen tiene muchos bemoles.

Mucho más fácil dárselo a un editor de allá que para la editorial, es eso, es una internacionalización de la cosa, una supongo que ése, es el interés que ellos tienen, interés además de crearse un cierto prestigio literario que evidentemente están dando el premio, bueno, pues es el premio más generoso todavía, creo que el Fondo de Cultura Económica hizo un concurso, quién lo ganó él –Luis Carrión–.

¿Cuál es el criterio respecto a esto, una novela debe premiarse antes  o después de publicarse?

Antes de publicarse es magnífico que se pueda premiar a una novela, porque se podría abrir más bien teóricamente, es magnífico, hay gente que dice que hay mucha gente que dice que no pueden publicar,  francamente no creo, creo que lo que pasa en México es un poco al contrario, que hay más posibilidades de publicación que de escribir.

Hay montones de libros que se editan en México, que no se hubieran publicado en otra parte del mundo, porque la necesidad de la industria o del gobierno ayudando a la industria o lo que tú quieras, impone una cierta, bueno se necesitan tantos títulos al año.

Creo que todos los que pueden escribir en México pueden publicar, pero supuestamente que no hubiera eso, que de cada 10 novelas 5 u 8 se quedarán sin publicar, pues esto es fantástico. Puede aparecer un señor que sea de Tepeji del Río, que mande un libro fantoche no es probable, pero no es imposible.

¿Respecto a la posición de los intelectuales por qué no se deben alinear o por qué sí se deben alinear?

Pues no sé francamente, digo que no se deben alinear, porque alinearte quiere decir que Luis Echeverría es un fregón, mira la situación no es tan mala, pero tampoco tenemos por qué andar cantando la Erifonga. Entonces como que creo que mientras menos se meta el escritor con el gobierno, es mejor, de plano, esa es la cosa.

¿Se había dado esta situación en otros gobiernos que usted recuerde sobre estos viajes de los intelectuales con el presidente?

No. Mira lo importante no son los viajes de los intelectuales con el presidente, si no es la apertura del presidente que te diga a ver venga usted, vengan a observarme y la chingada. Y entonces todos están encantados, vaya por ejemplo Ricardo Garibay bueno todo está off de récord.

Fíjate que quedé de verte a las doce, pero no pude porque estaba yo en Los Pinos, entonces me parece como una etiqueta que tiene que andar yendo a Los Pinos, a mí me parece ridículo lo que pasa es que es un interés sobre la cultura, ahora van hacer un sindicato, van un ministerio de cultura, vaya mientras más interés le pongan son como la cabeza de Medusa, como que todo lo vuelven piedra.

Junto con Ibargüengoitia, en el accidente, murió la que hubiera sido su novela póstuma, una novela situada en la época de Maximiliano y Carlota, llevaba consigo el borrador… y pensar que él se mostraba reacio a viajar a España, en ese entonces vivía en París, el diálogo fue en septiembre de 1975 y su fallecimiento ocurrió el 27 de noviembre de 1983.