Miedo y Valor

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Me postré, pues, delante del Señor; cuarenta días y cuarenta noches

estuve postrado, porque el Señor dijo que os había de destruir.

Deuteronomio 9:25

A lo largo de la historia, encontramos procesos adaptativos de la especie humana en alguna fase de destrucción, provocados por la Naturaleza como un Ser Vivo que se defiende cuando ya no puede sostener la toxicidad de nuestras creaciones, ya sean conductuales o materiales que profanan sus condiciones, y lucha por mantener la Armonía, no el Equilibrio, ya que la primera fluye como un aire suave y el segundo se mantiene estático con riesgo de romperse al primer tropiezo.

De este falso Equilibrio social surge el Miedo más profundo, no somos los más grandes de la creación ni en tamaño ni en inteligencia, hay en el mundo otras formas de inteligencia que no creemos que existan por el simple hecho de que las ignoramos, creamos la realidad personal a partir de las herramientas con que cuenta nuestra mente, el ambiente alimenta la forma y existen muchas otras en todos los niveles dimensionales, nosotros sólo percibimos lo que alumbra la luz solar a través de nuestro primitivo sentido visual; lo demás es sustancia y materia oscura (Chopra, 2020) hasta que se ilumina con la lámpara de quien busca la verdad en las entrañas del miedo y la ignorancia.

De manera natural convivimos con mundos y submundos Como es arriba es abajo, como parte de una cadena alimenticia, la sinergia continua de la supervivencia, y la selección natural, ¿Por qué nos sorprende que un parásito esté condicionando la vida humana en todos los niveles?

Nos ha tomado por sorpresa… ¿Qué tiene de especial nuestra Era para no claudicar ante su propia naturaleza? la humanidad conoce bien el concepto de parásito, si bien el origen latino de la palabra es parasitus y éste del griego que significa comensal, podemos entender que todos nos alimentamos de otros, que desde la perspectiva de cada quien, nadie hace mal, se procura a sí mismo y la sobrevivencia de su especie. Y bien, la trillada y poco entendida premisa de Darwin, No sobrevive el más fuerte sino el que mejor se adapta es tiempo de convertirla hoy más que nunca en acción.

El miedo, la muerte y el dolor nos vuelve elementales, indefensos, vulnerables, ¿dónde están ahora el EGO, la SOBERBIA, el PODER? Se han ido, sólo para recordarnos que polvo somos…