MUJERES AMBULANTES PIDEN “QUE NOS DEJEN TRABAJAR”

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La petición de mujeres ambulantes al gobierno municipal de Toluca que encabeza Juan Rodolfo Sánchez Gómez es “que nos dejen trabajar”, que sean más flexibles en su posición respecto a esta actividad, y es que son diversas las circunstancias que hacen que madres de familia tengan en el comercio informal la única opción para ganarse la vida, desde su edad avanzada, que les resta oportunidades en el mundo laboral, hasta el hecho de que esta ocupación les permite no solo mantener a sus hijos sino dedicarles el tiempo necesario.

Así lo señalaron comerciantes que se desempeñan en diversas zonas escolares de la capital mexiquense, quienes aseguraron que además de vender, colaboran para mantener el orden y limpieza, ayudando incluso a los pequeños a cruzar las calles de manera segura, en lo que consideran un acuerdo no escrito con las autoridades escolares y padres de familia. Además, no permiten que lleguen más vendedores, a fin de mantener cierto control.

Así lo señaló Alejandra Medina, de 56 años de edad, quien se dedica a la venta de bolsas, maletas, carteras y moños en las inmediaciones de una primaria y kínder en la capital mexiquense. Madre soltera, se dedica a esta actividad desde hace unos 12 años; gracias a esto ha sacado adelante a dos hijas, una que ya es casada y otra más que ya trabaja, pero aún tiene un hijo en edad escolar que depende económicamente de ella, actualmente cursa la preparatoria en una institución particular.

La señora Alejandra llega todos los días alrededor de las 7 de la mañana, abre la cajuela de su auto, donde exhibe toda su mercancía, y se queda ahí hasta alrededor de las 9:30; regresa a las 12:00 y permanece un par de horas más, hasta que ingresan los estudiantes del turno vespertino. A la hora de instalarse, evita estorbar el paso peatonal y las banquetas.

Aseguró que aunque no cuentan con una licencia, aunque existe un acuerdo tácito con las autoridades escolares y la comunidad, y de momento hay incertidumbre por las medidas que el gobierno municipal ha tomado en contra del ambulantaje.

“No pagamos ninguna cuota ni nada. Aunque cada año nos piden papeles para tramitar un permiso con el Ayuntamiento o que haya un registro, pero sí somos vendedores ambulantes, sí corremos el riesgo de que nos quiten, más ahora que Juan Rodolfo Sánchez está haciendo todo eso, entonces no sabemos cómo se manejará. Estoy enterada de que está quitando en el Centro pero no sabemos si nos van a dejar seguir vendiendo en otros puntos de la ciudad”, dijo.

Sobre sus circunstancias personales, señaló: “Yo dependo totalmente de esta actividad, tengo un hijo en prepa particular y no tengo otros ingresos, entonces sí me vería afectada, a parte porque no podría conseguir otro trabajo, tengo 56 años de edad y ya no me dan trabajo en ningún lado, entonces si a mí me quitan de aquí, no sé qué voy a hacer. Es el riesgo que corremos”.

Aseguró que si tuviera oportunidad de hablar con el presidente municipal, Juan Rodolfo Sánchez Gómez le pediría: “Que nos deje trabajar, estamos trabajando honradamente, no perjudicamos creo que a nadie. Quizás sí hay padres de familia que no les gusta, pero hay otros padres que nos tienen confianza y saben que si de alguna manera no pueden llegar por sus hijos, estamos al pendiente. Somos comerciantes mujeres o de la tercera edad y nos apoyamos todos, no solo los que vendemos aquí sino también los de los negocios establecidos, porque sí han asaltado o se roban coches. No podemos estar vigilando al cien por ciento, pero si vemos algo raro nos alertamos, y ya alguno de los compañeros le llama a una patrulla”.

Aseguró que al menos a ella le resultaría imposible formalizar su situación porque “a lo mejor uno no se gana tanto, y si paga renta de un local no se puede. No sabemos qué dispondrá el presidente municipal, de todas maneras tenemos que acatar órdenes si nos dicen que ya no podemos vender”, dijo.

Erika Sánchez, de 35 años de edad, fue otra de las comerciantes consultadas; junto con su comadre se dedican a la venta de paletas de hielo, waffles y otros alimentos afuera de una escuela desde hace poco más de una década.

“Nosotros como ambulantes necesitamos el trabajo, y a nosotros no nos autorizan en sí un permiso porque no se permite ambulantaje en escuelas. Solo trabajamos un ratito, comentábamos en una ocasión que no nos dejaban establecernos: “Tú dame un trabajo en donde yo pueda ganar lo que gano en 20 minutos, y pueda dedicarle tiempo a mis hijos y nos vamos”, pero obviamente no hay esa opción”, dijo.

Erika reconoció que si le pidieran que se retirara de esa zona, seguiría arriesgándose a volver, “porque trabajo en sí no tenemos. Mis hijos están chiquitos: tengo dos niñas de 6 y 5 años, y un niño de 10, y gracias a esta actividad puedo mantenerlos y dedicarles tiempo”.

Sobre la sanción de arresto inconmutable a ambulantes sin licencia que establece el Bando Municipal Toluca 2019, opinó: “Está mal, a otros compañeros vendedores les ha pasado que los encierran, y su multa es de 2 mil y 3 mil pesos, pero imagínese, si no tenemos para vender mucho menos para pagar una multa. Yo le pediría a las autoridades que nos autorizaran permisos; ya fuimos a pedir un permiso y no nos los autorizan, aunque en años anteriores sí pagábamos un derecho de piso”, refirió.

PARQUE “SIMÓN BOLÍVAR” Y RECTORÍA

Otra modalidad del ambulantaje que cobró auge en la capital mexiquense fue el de la venta por internet; tras pactar vía redes sociales alguna venta, las comerciantes eligieron puntos como el Parque “Simón Bolívar” y Rectoría para hacer sus entregas los días martes y viernes. El problema surgió cuando otras decidieron además establecer puestos.

Tras un operativo que se efectuó el pasado 19 de febrero, estos puntos permanecen acordonados y vigilados por inspectores, que evitan que se hagan entregas, y piden a las comerciantes que, para realizar su venta, se retiren del perímetro que conforman las calles de Rayón, Instituto Literario, Sor Juana Inés de la Cruz y Gómez Farías.

Patricia Álvarez, comerciante de 27 años de edad, consideró que esta medida tiene sus pros y sus contras. Por un lado, es positivo pues “ya se habían puesto muchísimas personas, y había quienes se dedicaban a robar celulares, carteras, o veían que estabas entregando, te descuidabas y se llevaban tu bolsa”.

“En realidad allí era para hacer entregas desde un principio; yo siempre voy, hago entregas y me retiro, nunca dejo basura, nunca pongo mi puesto, porque sé que eso es contra la ley, pero sí, por culpa de las que se ponían, nos pasaron a perjudicar a las que nada más entregábamos. Yo no lo veo mal, al contrario, aquí el problema es que por unas pagamos todas”, refirió.

Patricia fue una de las comerciantes que acudió este martes a hacer varias entregas, pero se encontró con un buen número de mujeres policías y muchos verificadores que, en parejas, se mantenían atentos a cualquier indicio de venta para acercarse y pedir a los comerciantes que se retiraran a las calles aledañas a realizar la transacción. Muchas solo daban unos cuantos pasos para alejarse de la vista de los vigilantes o se cruzaban la calle.

La comerciante señaló que se había elegido el parque por ser un lugar céntrico y en un inicio, hasta seguro. “Si tú andas entregando por todo alrededor, te expones, en cambio al parque llegabas, te sientas, entregas y te retiras. Ahora te tienes que andar moviendo por todas las calles, y sí corres riesgo de que te asalten”.

Paty señaló que aunque si esposo trabaja, gracias al comercio complementa los gastos de la casa y ahorra, y aunque su plan es poner un negocio establecido, “estoy empezando apenas y tenemos que hacernos de un capital para formalizar el negocio”, de ahí que buscará seguir activa en el comercio, haciendo entregas en otros puntos de la ciudad, aun con los riesgos que esto conlleva.

A las autoridades municipales, pidió “que se enfoquen también en otras cosas, como la inseguridad; se entiende que hay que poner orden, pero con las medidas en la zona de Rectoría sí afectan a muchas familias”, opinó.