Mujeres deportistas mexicanas y el machismo nacional

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México ha tenido excelentes mujeres deportistas de alto rendimiento internacional y mundial en disciplinas como ciclismo, atletismo, clavados, tiro con arco, taekwondo, box, raquetbol, nado sincronizado, gimnasia artística, halterofilia y golf, entre otras. Me refiero a Belem Guerrero, Nancy Contreras, Ana Guevara, Guadalupe González,  Alegna González, Brenda Flores, Paola Espinosa, Alejandra Orozco, Aída Román, Alejandra Valencia, Iridia Salazar, La Roca Zamora,  Paola Longoria,  Nuria Diosdado, Soraya Jiménez–primera mujer en conseguir medalla de oro en Juegos Olímpicos para nuestro país–, Charlyn Corral, Lorena Ochoa y  Paulina Armería, entre varias mujeres heroicas del deporte mexicano mundial.

 

Ellas han sacrificado juegos de la niñez, convivencia familiar, fiestas de adolescentes, romances apasionados.  Han sufrido lesiones y fracturas que no las detienen; sino las impulsan a seguir adelante como representantes de hábitos y valores como el orden, la ardua labor técnica individual y en equipo, el trabajo sicológico permanente, la dieta controlada,  la vida sana, sin vicios, la constancia, y más que eso, tenacidad acompañada de paciencia con que motivan a niños, jóvenes, connacionales y extranjeros, a desarrollar estas capacidades y valores en diversos ámbitos del pensar, ser y hacer cotidianos.

 

Una figura que marca la diferencia respecto de las anteriores es la taekwondoín  María del Rosario Espinosa al ganar tres medallas consecutivas en Juegos Olímpicos: oro en  Pekín, 2008; bronce en Londres, 2012; plata en Río de Janeiro, 2016. Este hecho sólo ha ocurrido con el clavadista Joaquín Capilla, al obtener medallas consecutivas en Juegos Olímpicos: bronce en Londres, 1948; plata en Helsinki, 1952; oro y bronce en Melbourne, 1956, es decir 4 medallas en Juegos Olímpicos para el clavadista. Sabemos que obtener el pase para competir en Juegos Olímpicos implica previamente ganar competencias nacionales e internacionales, como Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, así como campeonatos mundiales de las diversas especialidades, Grand Prix, Grand Slam, después de pasar por pruebas regionales y nacionales, como Universiadas. Las mujeres comentadas han obtenido medallas de oro, plata, bronce, premios, preseas y trofeos en esos tipos de competencias.

 

Además de los sacrificios que realizan día a día durante años, algunas de ellas se han expuesto a falta de apoyo o desatención nacional por ser mujeres. Por ejemplo, la ciclista Belem Guerrero tuvo que prepararse un tiempo con compañeros hombres por falta de interés en ese deporte para las mujeres. También llama la atención que el boxeo tiene pocos lustros de dar apoyo oficial para mujeres boxeadoras profesionales, como sí lo ha hecho para los hombres desde hace muchas  décadas, tanto que el box masculino tiene tradición en películas de la época del Cine de Oro Mexicano, con varios boxeadores reales y actores en ese papel; mientras que las mujeres estereotipadas eran madres abnegadas, rumberas, prostitutas o, en el mejor de los casos, maestras y enfermeras recluidas en las sombras de pocas escenas del cine y la vida real de entonces; casi no deportistas en aquel cine mexicano –mucho menos boxeadoras.

 

Sorprende que en una entrevista, después de la medalla que obtuvo la taekwondoín  María del Rosario Espinosa, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Barranquilla 2018, un conductor de televisión le pregunta qué tan lejos están los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Ella responde que están cerca porque tiene una gran experiencia y concentración. Él, en cambio, insistió en que están lejos para ella. Rosario Espinosa hacía gestos de sorpresa; sin embargo, defendió los argumentos personales.  En el futbol, algunos hombres no reconocen la valiosa labor de la selección femenil ganadora de medalla de oro, precisamente, en los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe, Barranquilla 2018.  Para algunos medios de comunicación la llamada “selección mayor” varonil de México opaca todo logro de las mujeres  futbolistas; a pesar de saber que la “selección mayor” varonil no suele pasar de octavos de final en copas del mundo  (por el contrario, está el merecido primer lugar de otra selección varonil, con Jesús Reyes como entrenador, en Perú, 2005).   Es conveniente recordar que la “selección mayor” varonil de México tiene dificultades para ganar a selecciones como la de Argentina, Estados Unidos y Holanda (haya sido o no, mano de Robben, el “no era penal”).

 

La falta de equidad de género nacional en deportistas mexicanos de alto rendimiento sucede, en gran medida, por los medios de comunicación y la complicidad de mujeres barbies “conductoras” de programas deportivos.  Muchos medios de comunicación visual sólo permiten que mujeres salidas de concursos de belleza o altamente exuberantes con silicón sean reporteras, realicen cápsulas y entrevistas deportivas; de  modo que ellas son más figuras sensuales de adorno, mediadoras y animadoras que periodistas.

 

Cuando esos  medios de comunicación, la mercadotecnia, empresarios  y  mujeres rubias con cirugía plástica por doquier tengan la dignidad de contratar a mujeres con experiencia en la comunicación, ciencia,  deporte, cultura y permitan que éstas  narren partidos de futbol, competencias completas de atletismo, ciclismo y otros deportes, con la prioridad intelectual, la equidad de valores universales,  en lugar del busto talla 38 y las uñas de silicón, entonces habrá mujeres periodistas que dignifiquen y profundicen en el deporte de alto rendimiento mexicano realizado por mujeres;  México sería menos machista y, de paso, hasta  podrían acabarse algunas cuestionadas “primeras damas”, cuya divisa, a veces, es más el consumismo que promover el saber y el hacer en nuestro país de mujeres exitosas en el contexto multideportivo regional, nacional, internacional y mundial.