MUÑECOS PARA FRANCESCA

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Tuve la oportunidad conocerla y conocer su trabajo en el 2011, y no fue coincidencia que me maravillara, estábamos reunidos para intervenir unas piezas “art toy”, que en ese entonces estaba muy de moda en el diseño, las intervenciones de distintos artistas en piezas comerciales, añadiéndoles un valor, y unificando el lienzo para resignificar el estilo del artista, ella estaba ahí, sencilla y parada bien en su realidad, concentrada, seria, pero muy interesante, nos platicó su proceso y nos mostró la obra que pronto iba a exponer, y por supuesto sobraron los elogios en la sala, eran pequeños seres vivos que cobraban forma mediante formas raras, extenuantes guiños de enfermedades o deformidades, pero la técnica y el semblante los convertía en tiernos y alegóricos.

 

Francesca Dalla Benetta, una italiana que reside en CDMX, y nos trajo un arte fino, y difícil de olvidar, siempre fiel a los principios de las escuelas de arte de Milán, de donde proviene ese exquisito gusto por la técnicas bien encuadraras, llegó a México para establecerse y sin un plan bajo el brazo, más que seguir produciendo estas piezas tan divinamente trazadas, ella le apuesta mucho a las sensaciones de ver lo que a veces nos produce asco, temor, extrañamiento y hasta odio, esos seres vivos que ella nos brinda son profundos, son híbridos de lo contemporáneo, ella tiene sus comienzos en el área de maquillaje y efectos especiales en la industria cinematográfica, y con esas bases logra rehacer esas similitudes aplicadas a la escultura, ese abrupto poder para con el material, frente al lienzo tridimensional.

Los mismos tintes de arte le anteceden a estos experimentos que ella nos propone, juega con el mundo bizarro y grotesco de los efectos especiales de las películas y los lleva a lo material, a aquello que esta ante nuestros ojos, y le vemos pies y cabeza, su gran impulso por experimentar y por concretar proyectos basados en nuevos materiales y el uso neo tradicional del mismo.

 

Las texturas y los detalles son infinitos, desde la arcilla que con solo tacto dirige a todo un concepto, hasta algo extraído de un sueño, de un cuento o de un pensamiento, ella lo vuelve realidad, le da un cara, una mirada y un todo, elije el semblante de estos seres de tres dimensiones, los ha llevado desde la arcilla, los metales hasta la madera, siempre evocando esa finura de la humanidad, esa pequeña línea que sigue dibujando y que algunos ya pudimos olvidar,  diversidad humana; diferentes formas, cuerpos, colores, sensaciones, preferencias y formas de vida, todo eso en esos seres híbridos, sólidos, honestos, que no ocultan nada y que lo son todo.