+ Nada (Todo) al Margen de la Ley; Nadie (AMLO) por Encima de la Ley

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La frase

Cristante es buena persona, La Volpe es mal encarado, pero sabe de futbol y ha hecho jugar a este Toluca. Ahora sí, parece…

EQUIPO DE FUTBOL

CON EL TOLUCA: Cierto en los últimos siete juegos antes del de ayer, el Toluca había perdido 3, empatado dos y había ganado dos, como local; pero en los duelos del “Piojo” frente a La Volpe, este barre a su gordinflón discípulo y ayer lo volvió a hacer una vez más. El maestro le dio una sopa al discípulo.

Loa goles del América fueron más desaciertos de la defensiva del Toluca, comenzando por Talavera quien despejó mal, entregó el balón al América y propició el contragolpe que terminó en gol de Roger Martínez, al despejar mal; en el segundo igual, no hubo marca por el lado derecho y esto permitió que Córdova llegara y mandó su tiro que trató de ser sacado por Maidana, quien terminó por meterlo en su cabaña.

Pero Toluca se había puesto tempraneramente el ventaja con gol de Mancuello a pase de Gigliotti. Anotaría el gol del empate a dos por conducto de Canelo al minuto 71, cuando aprovechó un quiebre de Gigliotti y un tiro rebotado, Canelo remató de zurda.

El tercero fue al minuto 82, cuando Pardo, quien en el primer tiempo atacó por el lado izquierdo, lo cual sorprendio al América, lo volvió a hacer y mandó un centro preciso que fue rematado de zurda por Canelo.

Un gran triunfo, con una gran estrategia y mejores cambios en el momento adecuado, así como la disposición de la mayoría de los jugadores, aunque algunos aún no le encuentran la cuadratura al círculo al sistema de La Volpe.

Esto vale más que la calificación, porque fue un triunfo a ley, muy futbolístico. Ah! Y se le ganó también a un árbitro americanista como Luis Enrique Santander, quien entre otras cosas no marcó un penal cometido por Bruno Valdez del América.

Nada (Todo) al Margen de la Ley; Nadie (AMLO) por Encima de la Ley

El ofrecimiento central de campaña de Andrés Manuel López, que lo hizo ganar arrolladoramente en las elecciones del primero de julio de 2018, fue: “Nada al margen de la Ley; Nadie por encima de la Ley”. Sin embargo, ya como presidente de la república, corrigió la plana diametralmente en su actuación cotidiana una vez que ha tomado todos los hilos del poder en México: “Todo al Margen de la Ley; AMLO por Encima de la Ley”.

Parece un juego de palabras, pero es un cambio radical al ofrecimiento de campaña, por el cual quizá muchos mexicanos se le entregaron ciegamente. Claro, la política es así, alguien dijo que el fondo es forma, pero hay alguien que está deformando tanto el fondo como la forma.

Imposiciones a los poderes Legislativo y Judicial, compras públicas sin procesos licitatorios, decretazos, cancelaciones arbitrarias de proyectos económicos, nombramientos irregulares de funcionarios públicos, interpretaciones sesgadas de leyes y reglamentos; acoso desde el poder a periodistas, empresarios, intelectuales, líderes sociales, organizaciones de la sociedad civil e instituciones autónomas del Estado Mexicano, son sólo algunas de las arbitrariedades de quien juró “cumplir y hacer cumplir la Constitución Política Mexicana y las leyes que de ella emanen”.

Por cierto, ¿A quién o a quienes benefician las compras sin licitación? Porque al paso que vamos. El actual presidente de seguro que también tiene amigos, aunque muchos de ellos están en lo oscurito, lo cual cambia la forma pero no el fondo de lo que se hizo en otros sexenios y tanto se criticó.

Para justificar su actuación burlando abiertamente las leyes y la normatividad administrativa, el presidente Andrés Manuel López Obrador recurre invariablemente a la justificación de que hay toda una mafia del poder que atenta contra la estabilidad de su gobierno, a cuyos integrantes cataloga de corruptos, derechistas, conservadores, neoliberales y ambiciosos sin medida, a quienes hay que combatir por todos los medios para acabar con ellos y hacer justicia a los pobres de la nación, aunque no presenta pruebas de sus acusaciones y menos promueve los castigos respectivos; sólo utiliza información pública e instituciones, como el SAT, para amedrentarlos.

La interpretación que dan los analistas de adentro y de fuera de México, es que en realidad Andrés Manuel López Obrador se ha marcado como meta acelerar todos los cambios constitucionales posibles para establecer un gobierno totalitario donde el poder presidencial se reinstale como la autoridad suprema donde nadie pueda contradecirla, so pena de atenerse a las consecuencias de la aniquilación mediática, moral, económica o social, como ya lo está practicando.

Y quizá tengan mucho de razón los analistas, aunque habrá que ver el sesgo que tomen las cosas, ya que por una parte, están los morenistas que son ciegamente seguidores del presidente, pero están del otro los morenistas hechizos que aprovecharon el barco para subirse a él y están practicando ideologías distintas y hechos distintos también, es decir siguen con las ideas de los partidos en donde por años militaron.

La ruta crítica marcada por el presidente mexicano, que regresó al Palacio Nacional para enviar el mensaje absolutista de su gobierno, es llegar a las elecciones intermedias del 2021 con una fuerza tal que le garantice, además de su refrendo popular en las urnas, la mayoría absoluta en los congresos federal y estatales, así como en los gobiernos de las entidades federativas y de los municipios del país, para instaurar un poder absolutista a largo plazo a través de su partido político patrimonialista, Morena.

Algunos partidos están aguzando los sentidos para dar la sorpresa, otros en cambio están dormidos en sus viejas glorias y continúan con sus viejas prácticas, esos de seguro seguirán en el olvido. ¿Y qué hacen los hombres el dinero, que no son los consentidos del actual régimen?

Está claro que la sociedad mexicana, que aprobó su buena intención de luchar contra la corrupción, la inseguridad y la impunidad, ahora reprueba cada día más la conducción presidencial ilegal, absurda y riesgosa para la nación, sobre todo porque empeora la situación en esos rubros, y los pronósticos para la economía del país no son nada halagüeños, ¿no le parece a usted, estimado lector?