#NIUNAMENOS FEMINICIDIOS CRISIS NACIONAL

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México vive en las últimas semanas una crisis de indignación popular por los crímenes atroces contra mujeres. A Íngrid, de 25 años de edad, ahora se suma la niña Fátima, ambas brutalmente asesinadas y vejadas hasta después de muertas.

 

En 2012, tras una larga lucha de activistas, familiares y organizaciones civiles, el delito se reconoció oficialmente en nuestras leyes. “Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género”, comienza el artículo 325 del Código Penal Federal.

Los campos de cruces rosas y moradas que buscan recordar a las niñas, adolescentes y mujeres que han sido asesinadas, se multiplican a lo largo de la república, escondiendo una tragedia mayor. En México no se puede saber con certeza cuántas son.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que en México, 6 de cada 10 mujeres mexicanas han enfrentado algún incidente violento durante su vida, y que más del 40% ha sido víctima de alguna agresión sexual. El feminicidio no es otra cosa que la representación más extrema de la violencia contra las mujeres.

El año 2019 quedó registrado como uno de los más sangrientos para las mujeres en México pues, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se registraron 976 presuntos delitos de feminicidio. La alarmante cifra amenaza con superarse este año, pues sólo en los 48 días que van de 2020 han ocurrido 265 terribles feminicidios.

 

La situación de las mujeres en el país es preocupante, se expone en la iniciativa, ya que el derecho de éstas a una vida sin violencia y el acceso a la justicia se enfrenta a continuas amenazas. La respuesta del Estado para sancionar y reparar los hechos de violencia con las féminas continúa siendo deficiente, lo que ocasiona que se pierda la confianza en las autoridades.

 

Si los que están encargados de la seguridad en México no pueden, que pongan a otros Si la estrategia solo da más muertos y feminicidios, hay que cambiar la estrategia. Los asesinatos de Ingrid y Fátima han dado un nuevo sentido de urgencia y de humanización. Hemos perdido el sentido de conciencia ante temas tan lacerantes como este y todavía nos indignamos cuando hay manifestaciones, lo que sí es lamentable es que sea por medio de violencia, a pesar de que históricamente ha sido el antídoto para muchos males, mas sin en cambio los medios pacíficos terminan por ser mas trascendente. La violencia no se combate con violencia se combate solo con la paz.

 

En días recientes colectivos de mujeres se manifestaron frente a Palacio como protesta ante feminicidios, como el de Ingrid Escamilla, cuyo caso genera una indignación peculiar por sus fotos exhibidas en redes sociales después del brutal asesinato. Esto con el lema “Tu silencio es cómplice”, “Nos están matando” o “presidente indiferente” fueron algunas de las reivindicaciones estampadas en la pared de la vivienda del presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien se a presentando con una indiferencia y carencia de conocimiento para actuar, dejando entre ver que una nación esta en peligro cuando su presidente habla todos los días y se cree la persona más importante de su país.

 

La maldad humana reclama nuestra atención como sociedad. Aún más cuando el gobierno responde ante esta desde su lado más obscuro y perverso. Ahora más que nunca encomendémonos a Dios y que se oiga nuestra voz en todos los lugares y medios posibles que no queremos #NiUnaMenos y que se exige medidas duras con apego al respeto de los Derechos Humanos, si, pero con justicia para las víctimas y familiares.

 

Finalmente invito a la sociedad en general a hacer conciencia y tomar acciones desde casa y a promover la NO VIOLENCIA y el amor propio, eduquemos buenas niñas y niños y pongamos el ejemplo que sea tan arrollador que al fin nos veamos como los hermanos y hermanas que somos en este gran viaje que se llama vida y que como vida debe de ser con un fin y propósito.