#NN2020 Y LA INSUFICIENCIA DE LO DIGITAL

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La nueva normalidad 2020 (#NN2020) inicia en nuestro país en junio, con el intento por restablecer las actividades económicas y sociales en medio de la propagación de la pandemia como parte de los esfuerzos mundiales de dar continuidad a la dinámica de la sociedad para superar los escollos que la biología ha puesto en el camino de la raza humana, principalmente, pero que eventualmente refleja una modificación más profunda por parte de nuestro entorno medioambiental que inclusive algunos refieren como un mecanismo de equilibrio a fin de generar entropía de los desequilibrios que nuestra existencia ha provocado a nuestro planeta.

Sin posicionar una opinión a favor o en contra, ni favorable o desfavorable con el sistema político que lidera el rumbo del Gobierno de México en este escenario intra pandemia, la iniciativa de dar continuidad a las actividades cuando el contagio en nuestro país no se encuentra controlado, debe atisbarse más allá o no de los riesgos reales que representa para ciertos sectores de la población, o inclusive, de los factores políticos que pudieran vincularse a dicha decisión, sino como un mecanismo de supervivencia de especie en el que la primera barrera que hay que derribar es el miedo, sentimiento que puede paralizar cualquier grupo, sistema u organización ante los efectos y riesgos que puede generar la incertidumbre.

El escenario a nivel internacional no es claro, y las estrategias adoptadas hasta el momento, a partir de las cuales el confinamiento fue causa y efecto, hasta el momento en su mayoría han desaprovechado importantes momentos en la articulación de propuestas de recuperación frente a la epidemia, debido a que el aislamiento y distanciamiento social fue únicamente la contención a través de un repliegue en el que se esperaba que la enfermedad fuera una ola transitoria, como eventualmente -esperemos-, lo será, pero en el que todavía no se han construido escenarios más amplios en el que la existencia de la pandemia por COVID-19 sea solamente una de tantas pruebas que en adelante se puedan presentar, ante las cuáles sea necesario modificar radicalmente los esquemas que actualmente viene funcionando la maquinaria social.

La sustentabilidad, la resiliencia y la reversibilidad del cambio climático y medioambiental frente a la huella y el impacto que la humanidad tiene en el entorno ecológico se empiezan a hacer patentes como una lección de historia, que hace natural regresar al adagio que se le atribuye desde  Confucio a Napoleón, relativo a que quien no conoce su pasado, está condenado a repetirlo, que en el ámbito de aspectos metafísicos también se asocian al aprendizaje y la evolución con base en el devenir, en el que a través de una gripa, tenemos uno de los principales síntomas de la enfermedad, en el que la causa no necesariamente sería el virus SARS-CoV-2, sino una afectación más profunda que dio como origen la propagación de una enfermad, pero en cuyo marco, como el cambio climático, la modificación de ecosistemas o el desequilibrio de los entornos empiezan a dar lugar a cambios que ponen en riesgo la subsistencia de la humanidad conforme a la vieja normalidad.

Por ello, en estos tiempos más que nunca es necesario incorporar a las políticas públicas de elementos de planeación estratégica apoyadas por el uso de la tecnología, a fin de contar con instrumentos que den sustento a las soluciones propuestas para el nuevo actuar de la ciudadanía y la civilización, que permitan dotar de resultados eficaces a los mecanismos de reactivación en un trinomio inteligente ciudadanía-empresariado-gobierno, por lo que las iniciativas de reactivar actividades no son del todo sancionables, si éstas se encuentran acompañadas de una visión sobre el rumbo que deberá adoptarse de ahora en adelante.

La gobernanza contemporánea implica nuevos modelos de toma de decisiones y de liderazgos incluyentes y colaborativos como el principal insumo para el desarrollo y el bienestar, en el que si bien, las tecnologías de la información y el conocimiento son herramientas catalizadoras, no dejan de constituir insumos neutros que requieren un enfoque asertivo para lograr los resultados que prometen, por lo que, mientras no se cumplan dichas condiciones, la digitalización distará mucho de constituir una panacea y se acercará más a la idea de una calamidad, en el que las tentaciones autoritarias permanecerán como un riesgo latente.

Por ello, apostar por la digitalización para lograr bienestar requiere más que medios tecnológicos para alcanzarlo, debido a que como se ha hecho patente hasta el momento, el aprovechamiento del conocimiento disponible todavía nos está vedado para utilizarlo en la continuidad de nuestras actividades diarias, parte por la evolución propia del ser humano, parte porque resulta necesario reconocer que necesitamos cambiar para no caer en los mismos errores o situaciones.

En esa labor, la tecnología puede ser una aliada estratégica como lo ha sido hasta el momento, pero sólo podrá brindar los resultados esperados si se ubica de manera estratégica en el actuar de las instituciones, como en el caso del teletrabajo, los teleservicios y la teleducación (servicios que conllevan implícitamente una nueva gestión de los tiempos y las jornadas de trabajo, invitando a replantear la gestión del capital humano), que deberían ser considerados como esquemas permanentes de viabilidad medioambiental en el que su implementación se deba a estrategias que tomen en cuenta no la prevención del contagio frente a un virus, sino que incorporen una visión de largo plazo de sustentabilidad en el que se busque disminuir niveles de contaminación y de consumo innecesario, y en el que inclusive, se modifiquen los hábitos y costumbres para otro tipo de tareas y mecanismos de esparcimiento, así como una mejor distribución de los recursos disponibles. Lo anterior, en una búsqueda constante de equilibrios que le permitan a las personas su realización.

Lo anterior, puesto que eventualmente la disminución del ritmo de vida que ha sido forzado a partir de la pandemia, sea parte de una llamada de atención de nuestro entorno de modificar la forma en la que realizamos las cosas y en la que cuidamos nuestro medio ambiente, proceso en el cual, si bien la digitalización puede resultar un factor clave, sólo logrará generar los resultados adecuados si se realiza bajo el enfoque correcto, con independencia de que a la par sigan evolucionando las soluciones de la técnica que permitan a los seres humanos adaptarse al entorno de manera segura, como pueden ser las vacunas a las enfermedades, pero que éstas no sean el distractor para aprender lo que requerimos aprender en nuestro anhelo continuo de crecimiento y superación.

Ello, en el entendido que lo sucedido el fin de semana, como lo es la búsqueda de exploración del espacio no solo con fines turísticos sino de desarrollo de la industria aeroespacial por parte de particulares, sea con el objeto de que la raza humana pueda compartir y expandir en su trascendencia lo mejor de su especie a otros rincones del universo, y no, que sea el mecanismo de supervivencia y escape frente a la incapacidad de organización y gestión de nuestro medio ambiente.

Hasta la próxima.