No me feliciten

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Bastó con entrar a mi bandeja de ingreso, revisar muy por encima los correos, y todos promocionando el Día internacional de la mujer, marcas que juran consentirte, dándote promociones inesperadas, ropa rebajada, viajes redondos, y hasta envíos gratis, ¿Que no se trata de consentirnos siempre?, en mi mundo ser mujer es una elección, muy aparte de cómo nos veamos, o cómo los demás nos perciban, la dichosa palabra empoderamiento, solo nos ha traído pesadillas, decirlo no es lo mismo que sentirlo, al final del día cuando estamos dormidas repasamos lo malo que pasó y lo pendiente que no se repasó, desde ahí vemos trunco nuestro famoso empoderamiento.

Nos falta colgarnos nuestras propias medallas, y colgarle las merecidas a la mujer que se pinta las pestañas en el carro de al lado, a la que le faltan 2 pesos para pagar el estacionamiento, a la que lleva media hora parada esperando le cedan el lugar en un elevador, a la que tiene que elegir la última mesa pegada a la pared del restaurante para que no la miren feo mientras amamanta, eso somos, un equipo muy distanciado.

Llegamos al trabajo llenas de energía, motivadas por la cantidad de cafeína que logramos ingerir en el camino, porque las loncheras iban completas, porque nos dió tiempo de pegar en el refri las tres cosas faltantes de la despensa, y porque cargamos hasta el tope la batería de nuestra computadora, sin saber que el llegar el jefe nos dirá, –traes pegada una calcomanía en el saco-, ahí el empoderamiento femenino vale un pepino, el resto del día pensaremos que nos vieron menos por ese detalle, nos sentiremos fracasadas totales y en la junta todos pensarán que nuestra vida es un completo caos. Así de sencillo perdemos el poder, y el día de la mujer no va de eso, va de abrazarnos las unas a las otras sin querer cambiarnos, ni entendernos, defender lo que es nuestro, y buscar ese poder que traducimos en cosas distintas.

La vulnerabilidad no estriba en la palabra mujer si no en la cara que le mostremos al mundo, replicar mensajes de poder femenino, de feminismo y hasta de ternura no nos hace más empoderadas, se trata de vernos en el espejo y amarnos, generar patrones de independencia, resiliencia y transformación, ¿qué mujeres vamos a dejarle al mundo?, qué huellas fotosensibles quedaran de tan vacíos estatus sociales, no celebremos, mejor brindemos con palabras.