No se lo deseo a nadie, pero el exilio no empobrece, a la larga, enriquece: Ida Vitale

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Su figura menudita y frágil parece quebrarse, pero a sus 94 años tiene tanta vitalidad como su apellido mismo. Es poeta, es Premio Fil 2018, es uruguaya, fue migrante, exilada en México, fue esposa de Ángel Rama, uno de los mejores críticos de literatura, posteriormente de un poeta, también uruguayo, Enrique Fierro con el que llegó a nuestro país, fallecido al igual que se primer esposo del cual se divorció.  La tengo frente a mí vigorosa, llena de conocimiento, le cuestiono:

Hay un libro publicado por editorial Eda, que es una antología que se le puso el nombre de Sobre Vida a partir de un poema suyo, cuando uno se acerca al poemario ahí tiene una especie de centro en el discurso donde sus versos están constantemente insistiendo en que la vida se sustenta en otra vida que es meramente la poesía.

Me gustaría que me comentara esta sobrevida desde el silencio.

¿Cuál es el sentido de sobrevida para mí?, se interroga así misma para poder aclarar la respuesta.

La vida un poco nos viene ya estratificada, dividida, ordenada, tenemos al mundo de una manera en un lugar o en otro, en un sector o en otro, ya con ciertas obligaciones y con ciertas expectativas de nosotros.

En mi caso, para mí, la poesía fue la sobrevida, la otra vida, la otra en la que no tiene que pedir permiso y que cumplía.

Ángel Rama fue su primer esposo y fue tan importante para la literatura, ¿qué recuerda de él?

Me divorcié de él, tuvo un segundo matrimonio. Me dejó dos hijos que hoy disfruto tanto, estamos a mano.

¿Cómo ha cambiado su visión de la poesía, de crear poesía, de una primera juventud hasta ahora, ha modificado?

Supongo que sí, pero no soy inconsciente, es muy difícil levantarse un día y decir, soy ligeramente distinta a la que fui ayer, voy a escribir distinto o sin duda sospecho que lo que va a salir es distinto, no sé.

Hay poetas que escriben admirables que, a lo largo de toda una obra, traen rangos muy distintos, de una época a otra, confiando en que de repente un lector se satisface más con un parte que con otra, pero eso lo registra más el lector que el propio escritor.

Uno piensa que mejora, espera, sospecha, hace por, pero no estoy segura, había un escritor que prefiere poemas más tempranos y lo que sí cambia y quizá son los temas, la manera de enfocarnos también cambia, pero no puedo juzgar mejor desde afuera la obra de otro.

La propia, en ese sentido, si siento que en alguna dificultad la pude haber vencido, puedo desconfiar que en un momento era más espontánea, después uno va dudando, cambiando, incluso creo que en el mismo periodo salir por distintos lados.

¿Puede un poema en estos tiempos tener impacto en las personas? ¿En su vida hay una generación fuerte con la literatura portuguesa?

Mi idea es todo en mi vida, creo que por algún lugar hay una cita de Sá Carneiro, Francisco Manuel Lumbrales Sá de Carneiro, era su nombre completo, que ser uruguaya no me limitaba a los uruguayos y hay figuras como Pessoa que son poetas de mundo, pienso que la poesía es de las pocas cosas que puede unir a la gente.

He tratado, como un propósito, se me dio la posibilidad de leer cosas de distintos lados, de origen uruguayo.

En la lengua portuguesa, me ofrecieron mucho, estoy muy agradecida.

En los años 70 usted fue una mujer migrante, actualmente se da migración de latinoamericanos a Estados Unidos, mi pregunta es ¿puede la poesía curar el alma de miles de migrantes que están dejando sus tierras por la violencia y la pobreza?

No sé. Es una aspirina, cura el cáncer, lo alivia supongo. La poesía nunca puedo verla como una cosa exterior, aplicada, como algo que uno utiliza, la poesía de otros sí, sin duda.

Leer poesía es como oír música, es una cosa que uno la hace dentro o fuera de una frontera, creo que si leemos en estado de felicidad, quizá nos guste lo que estamos leyendo o veamos lo que estamos leyendo de otra manera.

Cada lector es él y sus estados, no sé si eso puede ser claro, uno sufre el exilio de manera muy diversa, no en el momento que deja a la gente que quiere, atrás, puede encontrar en el escribir un desahogo.

La verdad es que el exilio es un tema muy complicado para mí, yo me exilié de mi país, pero después he seguido exiliando de otros lados.

Del Uruguay salí para vivir 11 años en México, después volví al Uruguay, volví a salir para Estados Unidos, entonces tengo el exilio de Uruguay y el exilio de México también, mayor grado que el exilio que, de alguna manera tengo de Estados Unidos, porque ahí tengo muchos amigos latinoamericanos o gente que hablaba muy bien mi lengua.

Es decir, hay exilio, no hay un único exilio, no hay una única categoría de exilio y al final todos, terminando y superando todo lo malo o tratando de, la parte mala del exilio y queda la parte positiva, que es el enriquecimiento sucesivo con la gente sucesiva que uno conoce, países, las situaciones distintas.

El exilio nunca empobrece, a la larga enriquece, no se lo deseo a nadie, hay un lastre que nos lleva y quizá lo más importante es eso, conocer gente.

En México tenemos un problema serio con feminicidios, la violencia hacia la mujer es, además de generar la muerte hacia ella, cada vez es más notoria, la forma de la violencia en la que se genera el homicidio, qué mensaje daría como poeta, como escritora, sobre este tema, sabemos que no sólo sucede en México, sino en muchos países más.

El crimen en términos generales tiene dos responsables, el que lo comete y las autoridades de un país que no crean las defensas posibles. Llegué a Montevideo hace poco, he estado casi metida entre mi casa, he hecho poca experiencia de vida social, pero sé que la gente se queja.

Hay un portero amable que me dice cuidado señora, no vaya por el borde de la calle, porque pasa una moto y le lleva la cartera y la tira, pero eso es una cosa, por más que todos pensemos que está mal, eso lo tienen que resolver dos instancias.

El primer lugar, la escuela, que creo que es básica para formar una sociedad; después, el gobierno que tiene que poner más o menos atención al problema, más o menos policías, más o menos control o más o menos crear formas de educación pública.

No creo que haya otro afecto para ese tema, sino todos padecemos algo que, por parte, somos responsables, pero creo que la escuela es muy importante.

Es una cosa para cualquier país, siento que la mía hay algo, porque supongo que el mundo entero si pone un poco más, gradualmente en todos lados, pero tengo el recuerdo con una buena escuela en que todo era cordial, los maestros eran estupendos en esa época, que todo fuera legal, los alumnos entendieran, no había que tomar el campo de otro, había que ser paciente.

Es decir, no sólo nos enseñaban matemáticas, nos enseñaban a ser humanos. Hoy pienso que eso en parte se ha degradado, quizá los maestros no están tan exigidos, quizá no están tan bien pagados como debieran, no sé si los gobiernos toman conciencia de que la escuela es lo más importante que hay en un país, lo cual quiere decir que los maestros tienen que ser los mejor formados.

Luego, claro!, la familia tiene que tratar de que el niño no vaya a crear problemas innecesarios a la maestra, dándole un golpe al vecino o a la propia maestra, pero estos son problemas para sociólogos, pedagogos y gobierno.

¿Cómo influyó en México en su proceso de creación poética o qué le dio México a su poesía, considerando que vivió del 74 al 84?

Mucho antes de llegar a México me dio a Ramón López Velarde, para mí fue una revelación. López Velarde era un poeta que no tenía nada que ver con lo que yo había leído, también podría habérmelo dado Amado Nervo, en la escuela, algo de él teníamos.

Lo primero que tanta gente habrá recibido, no fue necesariamente el contacto directo con el país, por eso el libro y la cultura son tan importantes, porque eso es lo que nos llegan.

A mí, antes de llegar, México como país generoso, que me abrió las puertas, me llevó uno de sus productos más nobles, López Velarde, no sé si en México están tan al tanto, pero una poeta argentina, Silvina Ocampo, quizá sea más conocida la hermana, Victoria OcampoSilvina fue esposa de Adolfo Bioy Casares, porque fue la directora de una de las grandes revistas literarias latinoamericanas, Sur.

Silvina también descubrió a López Velarde y le pasó lo mismo que a mí, también quedó prendida, porque ella pasó a más, porque escribió una cosa que viene directamente de La suave patria, era muy buena poeta, novelista y escribió un poco a la sombra de López Velarde.

Eso es muy importante cuando un país produce eso y entonces las vías de acceso son muy gratas, cómodas y al alcance de todos.

En su discurso de aceptación del premio, recordaba la figura de Octavio Paz, usted en general tuvo una posición de reconocer su genio y su generosidad, y de rechazo a aquellos que de alguna manera podían tacharlo por sus posiciones políticas. ¿Qué puede agregar?

He tratado varios capítulos desde diversos temas.

Cuando dije que existí en un rasgo de Octavio Paz, fue porque tuve la suerte de estar un poco más cerca, de sentir que Octavio estaba enfrentado a muchos requerimientos. Él tenía que ser de alguna manera, había adquirido un poco el grado, un gran poeta de su generación, había otros como Efraín Huerta; México se permitió el lujo de poder en una generación dar diversas posibilidades, diversas líneas y cada uno elige lo que prefiere.

Ese es el aspecto más obvio, más convencional de un escritor, aparte de eso, Octavio era un ser humano generoso, que abría la revista de qué manera, cuando traducía a escritores, que él consideraba valiosos del mundo, estaba abriéndole a México posibilidad de contacto con gente que, de otra manera, de pronto no llegaba.

Octavio acababa de conocer a un escritor importante que todavía no había sido traducido en México.

Esa es uno de los aspectos de su obra.

El otro, era llevar México al mundo, es decir, en una época Victoria Ocampo que fue un personaje discutido, abrió Buenos Aires al mundo, hizo que residiera gente del mundo.

Victoria tenía mucho dinero, tuvo larga vida, la revista duró mucho, quizá las revistas de Octavio duraron menos, tuvo buen apoyo, en ese plano, en el plano cultural, meramente cultural creó una única revista que se fue llamando de distintos nombres, PluralVueltaLetras Libres, constituyó una parte importante de la gloria no sólo de Octavio sino de México.

El otro problema era el contacto humano, la apertura de Octavio Paz lo trato así como si fuera de la familia, no llegamos a tanto.

Paz tenía esa convicción de dividirse, aceptar su tiempo, ser maestro en lo suyo, no había un número de la Revista que no pasara por el control de él, el preguntar luego, cuando veía ya hecha, porque nunca prohibía nada, pero escribía, sabía que podía ser enfrentado a una discusión posterior.

Crees que eso es asíustedes piensan tal cosa, lo decía cuando él hablaba también, buscaba el apoyo de la gente, será retórico, no creo, había también una necesidad de encontrar acuerdos, de no ser quien pone una opinión, eso me parece importante.

A veces pienso que gente que no estuvo tan cerca, lo ve como un dictador de la cultura, nada de eso, era un orientador, le importaba México fundamentalmente, era lo más mexicano que he visto en mi vida.

Nunca pensaba en variar, sino lo que él consideraba dudoso, más no puedo decir.

No quiero a todo mundo por igual, cuando quiero a alguien, hay justificación.

Le pregunto por Ángel Rama, pero no como marido, sino como crítico literario, él y Emir Rodríguez Monegal eran considerados lo máximo, ¿en este momento hay renuevo en Sudamérica, en América Latina, de ese nivel de críticos?

Fueron críticos distintos, creo que, curiosamente, llevé muy buena relación con Emir toda la vida. Pasó una cosa muy curiosa, murió joven, cuando estaba fuera, un poco rápida y en ese momento Emir quería dejar arreglada su relación con sus compatriotas o más o menos amigos.

Eso fue curioso, hablaba como que había colaborado desde los primeros tiempos con él, pero no fue nunca así, él dirigía Marcha, colaboré alguna vez con él, pero Uruguay tenía y sigue teniendo una cosa, que es un país pequeño, de estar muy seccionado, fracturado, con campos distintos, desde quien escribe en este lugar no escribe generalmente en otro, hay como líneas de crítica, de poesía dura.

Yo le respetaba mucho a Emir su profundo conocimiento sobre la literatura, por ejemplo norteamericana, era una cosa que en un momento se veía mal, como el recibir mucho de otros lados, a mí eso me parecía perfecto y lo agradecía profundamente.

Creo que Ángel tenía una visión más sociológica de la literatura y en mi plano me sentía más cerca de la posición de Emir, esos son rasgos del mundo literario del cual cada uno se acomoda, donde mejor le cae.

¿Qué significa para usted ser Premio Cervantes cómo lo recibe, va a ir, qué va a entregar, tiene preparado el discurso, a quién se lo va a dedicar?

La literatura anda un poco perdida en un mundo que tiene tantas cosas que parecen más urgentes, dramáticas, así que un premio sea el que sea, es un subrayado, un segundo alrededor de un hombre, que en general dura muy poco tiempo.

Todo el subrayado, los círculos a los escritores le van a venir bien, ahora también sabemos que un premio es algo efímero durante 15 días se habla de todo esto y después averígüelo Vargas, como dice el dicho, que va a pasar de lo que se escribe, se lee, va por cuenta de los lectores, un poco de los medios, pero creo que para un escritor el premio es eso, un premio.

Como cuando el niño se portó bien y le dan un chocolate, se lo come, al otro día tiene que conseguirse otro chocolate.

Es nada más que eso, el premio, ojalá haya muchos más, porque todo lo que ayuda a difundir lo que más o menos sirve, está bien, ojalá haya un premio para ciudadanos, así todos los días, un premio para maestros, muchos.

Hay muchos escritores o escritoras que no han sido publicados aún o leídos a un grado universal o exitoso, alguna reflexión para ellos y para esos escritores y periodistas.

Este tema viene caer un poco en el que hablábamos hace un rato, lo importante es la escuela que crea tanto periodistas como lectores de resultado, para interesar en periodismo hay quien tiene una cultura general firme, no va a atentar nunca contra un periodista, un informante, todo eso integra la cultura, cuando se ha creado la necesidad de que un país tenga una cultura sólida y unitaria, porque puede haber divergencia en mi opinión, no divergencia sin cultura.

La cultura de un país o de un mundo ya sabemos lo que es, todo lo demás que afecta a la comunicación cómoda, a la libertad, a que cada ser humano se aprecie, en su totalidad y haya alguien dispuesto a oírlo, eso es lo básico.

Sobre los escritores que no han sido publicados, algún mensaje.

Ahí va otra cosa, mi experiencia personal, cuando empecé a escribir, un poema que había leído de Edgar Allan Poe que me encantaba, decía la niebla, la nievelos trineos, no sé cuantas cosas más, que no conocía directamente, por suerte no sé dos días, un día, tres días, la obligación del poeta es ser antes que poeta, ahora, esa la obligación fundamental.

No es ganar premios, obviamente si no encuentra un editor, queda neutralizado, pero también forma parte de nuestro ciclo y nuestra civilización, ese afán porque se cumplan los ciclos. 

Así concluyó la charla con esta escritora poeta que en 1981 participó con gran fortuna en El Primer Festival Internacional de Poesía en Morelia, Michoacán, organizado por Homero Aridjis, fundador del Instituto Michoacano de Cultura, aparte de Ida Vitale y de su esposo Enrique Fierro, participaron Gunter Grass, Vasco Popa, Allen Ginsberg, Fayad Jamis, Cintio Vitier, Michael Hamburger, Elías Nandino además de otros autores de trascendencia.