Nociones del entrenamiento deportivo como un proceso de adaptación fisiológico

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En esta ocasión nos viene bien hablar un poco acerca del entrenamiento deportivo, pero entendido éste como un proceso psicopedagógico. Es un término que ha tenido múltiples enfoques. Por ejemplo, aquellos que privilegian los aspectos biológicos y los que se inclinan hacia el elemento pedagógico. Los primeros dicen que el entrenamiento es la adaptación funcional que ocurre en el organismo bajo la influncia de la carga física, particularizando así en la dinámica morfofuncional del organismo que entrena; los segundos quizás generalizan al señalar que se trata de la preparación de los deportistas tendentes a lograr altos rendimientos deportivos, dando preponderancia así, al aspecto externo del fenómeno.

 

Sin embargo no podemos eludir el hecho de que es un proceso en el cual actúan leyes biológicas, psicológicas y pedagógicas, las cuales se formulan más fácilmente como principios didácticos y se refieren a todos los aspectos que determinan el contenido, los medios y los métodos de entrenabilidad. Todos estos principios tienen una ruta central común: entrenar para lograr los máximos rendimientos posibles.

 

Hay que decir que la  fisiología  es  fundamental y determinante  para  entender el proceso y así utilizar en forma científica los diferentes métodos y formas de entrenamiento. Sus principios están basados en fenómenos biológicos y fisiológicos cuya utilización es  fundamental  para  obtener  los objetivos esperados con el entrenamiento, tanto en deportistas como en la población general. Se trata entonces de una adaptación; para iniciar estos mecanismos se requiere que el ejercicio sea suficiente, pero además aumente  progresivamente y, al mismo tiempo, este sea variable  y de esta manera producir los estímulos necesarios en el organismo para que se inicien los cambios  morfofuncionales.

 

Es importante señalar que, para  que  estos  cambios  se  vuelvan  permanentes es escencial lograr una relación adecuada entre la carga y la recuperación. En términos académicos le llamamos densidad y nos sirve para darle continuidad al estímulo y poder organizar a éstos en ciclos y de esta maner poder obtener el mayor  rendimiento y al mismo tiempo respetar los periodos de recuperación. Otra cuestión que es de naturaleza determinante en este proceso de adaptación es la individualidad, cada deportista es diferente y hay que considerar esto con la finalidad de que la alternancia de los diferentes elementos del entrenamiento efectivamte lleven al organismo a una especialización fisiológica progresiva.

 

Todo esto con la finalidad de lograr de manera eficiente y eficaz lo que hemos llamado la forma deportiva que es el fin último del entrenamiento. Esto es de una forma general porque hay muchos factores y puntos de vista en la literatura respecto a todos estos términos, pero se puede coincidir en que la intención es mejorar y tener la forma óptima para el desempeño del atleta en cualquiera que sea su objetivo.

 

Ahora bien, si nos enfocamos a los esfuerzos físicos, hay que señalar que éste produce sobre el organismo dos clases de efectos: agudos y crónicos. Estos últimos se convierten en lo que se podría llamar el efecto entrenamiento el cual se obtiene si y solo si los esfuerzos físicos se repiten con cierta regularidad y además en intervalos óptimos. La magnitud de dicho efecto, va a depender en gran medida del volumen, pero sobre todo de la intensidad del esfuerzo, que tiene que ver con la frecuencia de repetición del entrenamiento. También serán variables importates el momento en que se repite el entrenamiento y el nivel fisiológico del deportista. Esto último también es un factor determinante en las intensidades de trabajo, pues estas deben ser directamente proporcionales a las características específicas del deportista. Por ello hablabamos del principio de la individualización. Y es por ello que la única manera de tener una certeza en las intensidades es a través de pruebas específicas de cada una de las capacidades aplicadas a un deportista en las diferentes etapas del entrenamiento.

 

En esta parte también es importante estar siempre pendientes de la recuperación. Conviene tambien aclarar que ésta no es un sinónimo del descanso, ya que este se puede dar sin haber una recuperación del atleta.

 

Aquí valdría la pena mencionar, por ejemplo, la aportación del fisiólogo ruso Folbort, quien ha explicado los efectos del esfuerzo físico y la tendencia ondulatoria de la recuperación. Durante el esfuerzo físico, la capacidad del organismo disminuye, llegando a un nivel mínimo cuando cesa el entrenamiento. La recuperación, que empieza imediatamente después de la interrupción del esfuerzo, se realiza en forma ascendente, alcanzando el nivel previo al esfuerzo y rebasándolo luego, aumenta la recuperación hasta un punto máximo, por encima del inicial. Este proceso lleva el nombre de sobrecompensación. Esto tiene una gran importancia para las metodologías del entrenamiento deportivo, ya que nos puede explicar cómo se puede llegar a un estado superior de entrenamiento y a la forma deportiva o al cansancio crónico, según el momento de aplicación de los esfuerzos sucesivos.

 

De eta manera se trata de buscar la forma deportiva y evitar el cansancio crónico que inclusive puede llegar a ocasionar un síndrome de sobrentrenamiento que podría culminar con la muerte del atleta. Por ello es que es determinante en la manejo de las cargas de trabajo, y como hemos mencionado, dos de los elementos más importantes o de mayor significación son la intensidad y la densidad.

 

Por ejemplo si tenemos una reiteración del esfuerzo a intervalos muy grandes, pero se da cuando el efecto de sobrecompensación ha pasado, como consecuencia tendremos que el trabajo no tiene efecto de entrenamiento, el atleta se queda en el mismo estado de entrenamiento. Pero si los entrenamientos se han efectuado durante la fase de sobrecompensación, tendremos un efecto positivo, aumentando así el grado de entrenamiento. Sin embargo, si se da una reiteración del esfuerzo físico en momentos de incompleta recuperación, como consecuencia tendremos la disminución del nivel funcional del organismo.

 

Si entendemos el fenómeno descrito veremos la importancia de planear los entrenamientos de una manera integral. Como si fuera una cadena de eslabones, todos relaciondos entre sí. Se trata entonces de alternar los entrenamientos fuertes con los medianos y los suaves, en cierta manera y con cierto ritmo óptimo para facilitar la recuperación. Esto significa que hay que intervenir para producir el efecto de entrenamiento evitando trastornos y para ello esta interveción requiere del esfuerzo óptimo que está en relación con la capacidad del organismo, con el nivel fisiológico del atleta.

 

Aquí es donde entra las evaluaciones ya que las cargas de trabajo óptimas se requieren establecer en relación con los índices de la capacidad de esfuerzo en el momento inicial de la preparación o en ciertos momentos durante la preparación. Esto es lo que va a determinar los que hemos dicho son los elementos más importantes de la prescripción del ejercicio: intensidad, densidad y volumen. Si esto se hace de manera correcta se alcanzará una sobrecompensación que en algún tiempo producirá un aumento del grado de entrenamiento determinando un nuevo nivel biológico y por resultado la consecución de un proceso de adatación que marcará un nuevo comienzo.